Santander planea asumir en su balance las emisiones de deuda para particulares

El banco sopesa absorber este ejercicio la filial creada en 2013

El objetivo de la entidad es mejorar la eficiencia

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La presidenta de Banco Santander, Ana Botín.

Santander se dispone a simplificar su estructura y mejorar su eficiencia. La entidad que preside Ana Botín “está considerando la posibilidad de que Santander Emisora sea absorbida por Banco Santander durante el presente año”, según un documento enviado a la CNMV.

La filial fue creada en octubre de 2013 para emitir “deuda ordinaria o sénior” respaldada por su accionista único. Es decir, la deuda de la entidad cuenta con la garantía plena de Santander.

A cierre del pasado junio, la sociedad tenía emisiones por más de 1.330 millones de euros que vencen entre el presente ejercicio y más allá de 2022. La consecuencia será que ese pasivo pasará a integrarse directamente en el balance de Santander. “En caso de producirse tal absorción, Banco Santander pasaría a considerarse el emisor de las emisiones realizadas por Santander Emisora”, explica la entidad.

La sociedad está en plena comercialización de dos emisiones de bonos, por un máximo de 50 millones de euros cada una, dirigidas a particulares. El pasado 8 de marzo aprobó además un programa de emisión de instrumentos de renta fija por un máximo de 5.000 millones de euros.

En las cuentas del primer semestre del año pasado, las últimas presentadas en la CNMV, la sociedad perdió 51.000 euros. En 2016, el quebranto de Santander Emisora ascendió a 1,35 millones de euros.

La sociedad, que carece de plantilla alguna, se ha dedicado de manera exclusiva a la emisión de bonos estructurados –cuya rentabilidad está ligada a la evolución de un índice subyacente, como el Ibex 35, o a una cesta de acciones– destinados a pequeños inversores.

En las primeras emisiones la inversión mínima se situaba en los 1.000 euros. Pero en las últimas colocaciones la cuantía se ha elevado hasta los 10.000 euros.

Los productos, en todo caso, nunca han sido comercializados de forma masiva en las oficinas de Santander. Su venta se ha restringido a determinados segmentos de clientes, al tiempo que el banco especificaba los riesgos que asume y explica los distintos escenarios que pueden darse para el producto a vencimiento, según han comentado en varias ocasiones fuentes del banco.

La rentabilidad por los suelos de los depósitos clásicos, que hasta un año ofrecen un escueto 0,07%, ha impulsado la puesta en marcha de este tipo de deuda.

Las últimas emisiones de este tipo efectuadas por la filial de Santander ofrecen rentabilidades potenciales muy superiores a ese porcentaje. A cambio, el cliente debe contemplar la posibilidad de que no recibirá ningún rendimiento o incluso que puede llegar a perder una cantidad de dinero.
También otras entidades, como BBVA y Bankinter, están poniendo a disposición de sus clientes particulares productos estructurados que ligan la rentabilidad a la Bolsa. Son una salida para aquellos inversores que buscan un plus de rentabilidad.

Desde enero, el reglamento europeo Priips (Package Retail Investment Products) obliga a que se informe de forma detallada de los peligros de este tipo de productos. Caen bajo la nueva norma todos aquellos ligados a un subyacente, como los depósitos y los bonos estructurados, los fondos cotizados (ETF) y todos los derivados. Todos ellos deben llevar un indicador que muestre el nivel de riesgo, en el que el 1 es el riesgo más bajo y 7, el más alto.

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