García de la Cruz: “Un marco desregulado será bueno para ‘fintech’ y bancos”

Alega que el relevo de Guindos frenó el ‘sandbox’ y pide al nuevo ministro que abandere la innovación financiera

Bajo su mandato impulsará la expansión por Latinoamérica, creará una bolsa de empleo y un código de buenas prácticas

Rodrigo García de la Cruz, presidente de AEFI.
Rodrigo García de la Cruz, presidente de AEFI.

Somos David contra Goliath”, dice Rodrigo García de la Cruz (Valladolid, 1977), que desde ayer preside la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), la plataforma que agrupa a las nuevas firmas tecnológicas de innovación financiera y de seguros, para ilustrar el potencial que tiene este sector emergente pese a su tamaño. García, primero de su promoción de Ingeniería Superior de Industria, licenciado en ADE y con másteres en el IEB y la London School of Economics, releva a Jesús Pérez dos años después de la fundación de AEFI, de la que era vicepresidente. Su objetivo, cuenta, es ayudar al sector a “crecer, competir y liderar la industria europea y latinoamericana”. De hecho, García es presidente y cofundador de la Alianza Fintech IberoAmérica, que en nueve meses se ha convertido en “la mayor iniciativa fintech del planeta”, agrupando a 12 asociaciones de 20 países, que en mayo celebrarán su primera cumbre en Madrid. Pero el reto más inmediato, dice, es implantar en España un sandbox, un marco desregulado para la innovación financiera, para el que la asociación presentará hoy sus propuestas.

La AEFI ha cumplido dos años, ¿qué hitos ha completado hasta la fecha?

Contamos con 120 asociados, somos la asociación más numerosa de fintech e insurtech de la región iberoamericana y prácticamente de Europa. Hemos conseguido consolidar los canales de comunicación con reguladores y supervisores para dar una voz única al sector. Hemos presentado el libro blanco de regulación. Y en internacionalización, tenemos acuerdos con más de 35 asociaciones de diferentes países y hemos posicionado a España como hub financiero internacional.

¿Y cuáles son los principales objetivos que se marca de cara a su presidencia?

Me gustaría consolidar el ecosistema, llegar a 200 asociados en dos años. Vamos a crear una bolsa de trabajo web, para que todos los asociados publiquen propuestas de empleo. Otro hito es que todos los asociados firmen un código de buenas prácticas, en términos de transparencia, competencia leal o tráfico de influencias, para verificar que todos van a trabajar de forma ética. Vamos a relanzar la parte de lobby regulatorio, con el sandbox y la nueva ley de PFP [plataformas de financiación participativa]. Haremos eventos para que toda la sociedad pueda conocer las diferentes actividades y para agrupar a las mujeres del sector fintech. Ofreceremos estadísticas y tenemos que seguir comunicando.

¿Tiene buena salud la fintech española?

Somos el país con más fintech por habitante. Hay unas 300 y 100 insurtech. Somos muy innovadores pero nuestras compañías son pequeñas respecto a otros países europeos. Tenemos que buscar apoyo del Gobierno no solo para desarrollar un entorno regulatorio sino también para atraer inversión. Un 50% de las compañías no han conseguido todavía una ronda de financiación.

¿Cuántos fondos levanta el sector?

Muchas operaciones no son públicas. No hay información pero estamos muy lejos de Reino Unido. En España, tenemos que irnos al cuarto o quinto lugar  para encontrar una entidad financiera entre los principales inversores. Están siendo más business angels y vehículos de inversión privada. BBVA y Santander tienen vehículos muy potentes pero están poniendo el foco fuera de España.

La CNMV y el Gobierno parecen dispuestos a impulsar ese marco desregulado o sandbox que pide AEFI, ¿cómo debe ser?

Debe ser abierto, sencillo y que permita el acceso a cualquier proyecto de innovación. Y lo menos burocrático posible. El Gobierno debe generar un entorno de cambio para los supervisores. Hasta ahora su objetivo principal es la protección del consumidor y del inversor, las fintech también piensan que es muy importante, pero deberíamos integrar entre los objetivos la innovación.

¿Cómo se conjuga permitir operar sin regulación con la protección del consumidor?

El sandbox desarrolla la competencia, acelera los procesos de innovación, atrae y retiene talento en España, reduce costes, y permite a los reguladores y supervisores estar muy cerca de lo que pasa en el sector y actualizar las leyes. Es un entorno controlado, un sandbox es una caja de arena, puedes controlar el impacto en inversores, clientes, y usuarios.

¿Cómo funcionaría el modelo?

Hay que tener un marco de trabajo consensuado al inicio. Si cumples, tendrás la licencia y si no, no. Hay que diferenciar dos tipos distintos de sandbox. Uno permite desarrollar proyectos innovadores que no están bajo ningún marco regulatorio: las ICO, criptomonedas, tokens, blockchain… Y para proyectos que sí están dentro de un marco, es permitir que puedan empezar a ejercer esa actividad de forma segura, demostrar que el proyecto es viable, atraer inversores y reducir el plazo para obtener la licencia.

¿Y ahí proponen suspender la regulación o que la empresa opere sin licencia?

Es una exención, durante un tiempo, de tener esa licencia. Siempre bajo un parámetro controlado de límite de usuarios, número de inversores y un plazo determinado, como han legislado Reino Unido o Singapur.

¿Se beneficiarían todas las ramas de actividad de este marco desregulado?

Es bueno para el sector financiero en general, fintech y bancos. Las entidades financieras van a poder lanzar sus propias iniciativas sin todo el peso regulatorio que hoy tienen. Aunque el sandbox tendrá mayor impacto a corto plazo en las no reguladas, neobancos, criptomonedas o regtech [tecnologías que ayudan al cumplimiento normativo].

¿Cómo podría aprovecharlo la banca?

Lo que tendría más éxito es que los bancos pudieran lanzar iniciativas con compañías fintech dentro del sandbox. Abre un mundo de colaboración.

¿Ha frenado estos avances regulatorios el relevo del ministro de Economía?

Esperemos que el hecho de tener una figura como Luis de Guindos en Europa sea positivo. Pero obviamente ha afectado. Cuando hay un relevo, hay congelación de proyectos. Mandamos un mensaje al nuevo ministro para que ponga en primera línea de su etapa la innovación financiera, las fintech. No solo porque todos sus compañeros europeos lo están haciendo, sino porque es importante para un país que ha sido líder en banca retail seguir liderando en innovación financiera. Reino Unido ha otorgado más de 50 licencias bancarias en los últimos años, Alemania varias en los últimos meses. España ninguna. Aquí lo que hacemos es cerrar bancos. Si no somos capaces de crear un entorno más competitivo y nuevos modelos de negocio, vendrán a competir otros de fuera. Ya pasa.

La banca criticaba a las fintech por su falta de regulación. AEFI nació pidiendo una normativa propia y ahora clama por un marco desregulado. ¿Cómo casa eso?

El discurso de que las fintech trabajan en un entorno desregulado, en la sombra, es poco riguroso. El sector financiero está regulado, cualquier actividad. Hay modelos de negocio, como el crowd [financiación participativa] que no tenían un marco y había que crearlo. Lo que pide la asociación es que cuando una compañía quiera licencia para desarrollar una actividad no esté uno o dos años para conseguirla, porque no tiene capacidad para soportarlo económicamente y porque puede irse a otros países para obtener la misma licencia en menos tiempo. Las mayores fintech en España, desgraciadamente están ubicadas en Reino Unido o EE UU. Seamos capaces de crear ese entorno más ágil. Debemos poder hacer algo nuevo por primera vez y saber que acabarás con una multa.

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