La misión imposible de acabar con la reventa abusiva de entradas

Mañana salen a la venta las localidades para el segundo concierto de U2

El Ministerio de Interior investiga el caso, y se empieza a oír hablar del término reventa abusiva

La banda de rock irlandesa, U2, en concierto.
La banda de rock irlandesa, U2, en concierto. Getty Images

Uno de los grupos musicales más importantes del momento anuncia un concierto. La empresa organizadora del evento pone a la venta las entradas a través de su página web. El dominio se bloquea o colapsa y al poco tiempo la compañía cuelga el cartel de sold out. Casi al instante, una avalancha de entradas se anuncian en las plataformas de reventa a precios que duplican, triplican o incluso quintuplican al primero. Ocurrió a principios de esta semana con el concierto que la banda irlandesa U2 ofrecerá el 20 de septiembre en Madrid tras 13 años de sequía, al igual que sucedió con la actuación de The Rolling Stones en Barcelona, en septiembre de 2017.

Pero esta vez, a las habituales quejas de los seguidores se le unió la rapidez con la que las 16.000 entradas fueron vendidas, menos de cinco minutos, y la decisión casi inmediata de las promotoras Doctor Music y Live Nation de anunciar un segundo concierto para el 21 de septiembre, cuyas entradas salen mañana a la venta. Por eso, dado que el fantasma de la reventa revolotea alrededor del caso, el Ministerio de Cultura ha instado al de Interior a investigar el suceso, aludiendo a un nuevo término que puede ser trascendental en el futuro y que invita a legislar en esta materia: la reventa abusiva.

El término reventa abusiva invita a legislar contra esta práctica

“La reventa de entradas, mediante canales legales, está permitida en España, dado que estas plataformas pagan sus impuestos y a priori ofrecen al comprador la garantía de que su entrada es verdadera”, explica uno de los socios de un conocido despacho de abogados español. El problema, prosigue, es que cuando esta ley se implementó, las herramientas tecnológicas no permitían llegar tan lejos como hoy y era imposible que una persona u organización adquiriese entradas de forma masiva. Lo que pretende encarar el Ministerio, en opinión del jurista, es este cambio de terrero de juego y la entrada en acción de nuevos agentes. Sin embargo, “no parece que sea del todo fácil”, aventura.

“Yo creo que el ministerio está centrándose en el sitio equivocado”, explica, como es lógico, Ander Michelena, director general internacional de Stubhub, una plataforma de reventa de entradas del grupo eBay. Así lo argumenta: “A día de hoy, en nuestro caso, solo el 1% del aforo para el primero de los conciertos de U2 está a la venta en Stubhub. El restante de las ventas son de fans o de plataformas secundarias”. Y es que, en opinión de Michelena, donde hay que poner el foco es en el mercado primario. “ Live Nation y Ticketmaster no han dicho en ningún momento dónde están las entradas vendidas. El problema es que no hay transparencia, no se dice cuántas hay a la venta ni qué pasa con las que se ceden a grupos”. Lo que no es normal, alega, es que la empresa responsable del proceso, en este caso Ticketmaster, sea dueña a su vez de Seatwave, Get Me In y otras plataformas de reventa especulativa. Este periódico se ha querido poner en contacto con Ticketmaster sin obtener respuesta.

No es lógico que la empresa que vende las entradas sea dueña de plataformas especulativas

Por eso, además de que la legislación se dirija al mercado primario y prohiba, entre otras cuestiones, el uso de bots, Michelena apunta a la transparencia, a “levantar una especie de muralla china para que la información no pueda pasar de un lado a otro” en el caso de las compañías dedicadas a la venta de entradas y sus filiales de reventa. Hasta la fecha, Ticketmaster ha calificado de “buena noticia” la investigación en torno al concierto de U2 porque “demostrará que no hay nada”.

Por su parte, la organizacón de consumidores Facua solicita que la legislación permita expresamente la reventa entre particulares cuando no exista ánimo de lucro, de manera que si un usuario adquiere una entrada y no puede asistir al evento, la venda al mismo precio. Esto es lo que propone Twickets, una página de reventa británica en la que el precio de venta no puede ser superior al original. Estas medidas, prosigue Michelena, “no solucionan nada, porque hacen que la reventa vuelva a la calle, sin ninguna seguridad ni garantía para el comprador. El mercado secundario legal desaparecería y volverá el clásico vendo un boli con entrada de U2 incluida por 900 euros”. Precisamente, como se cuenta con la idea de que la reventa como tal no desaparecerá nunca, en el caso de legislar contra las plataformas del sector, el jurista consultado propondría castigar con mucha más fuerza la reventa especulativa de calle.

Otras soluciones propuestas

-Entradas nominativas. En el concierto de los Rolling en Barcelona, Doctor Music impulsó las entradas nominativas, certificadas con nombre y apellido. Sin embargo, días antes del evento se detectó que varias de ellas habían sido falsificadas por webs de reventa, mediante la manipulación del nombre del titular original.

-Identificador. Otras empresas del sector trabajan para lograr diferenciar al fan del especulador mediante una criba, aunque este sistema aún está muy poco desarrollado y no muestra mucha fiabilidad.

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