Los cinco abismos del 'brexit' más temidos por la banca

El 29 de marzo de 2019 puede colapsar desde la transferencia de datos al mercado de derivados

El sector financiero advierte que se agota el tiempo para evitar grandes turbulencias

Los cinco abismos del 'brexit' más temidos por la banca

La salida del Reino de la UE apunta hacia un período de transición que mantendrá vigente la legislación comunitaria a uno y otro lado del canal de la Mancha al menos hasta diciembre de 2020. La industria y la banca celebran esa tregua, que les concede más tiempo para adaptarse a un nuevo marco legal que todavía resulta incierto e impredecible.

Pero aun así, los mercados financieros temen que se produzcan al menos cinco abismos legales que podrían desencadenar graves turbulencias. La Asociación de Mercados Financieros de Europa (AFME, según sus siglas en inglés) ha evaluado esos escenarios de pánico y pide los reguladores y a los gobiernos del Reino Unido y de la UE que hagan todo lo necesario para evitar que se materialicen el 29 de marzo de 2019, fecha prevista para el brexit.

DATOS BLOQUEADOS

Reino Unido alberga la mayor capacidad de Europa en acumulación y gestión de datos, solo por detrás de EE UU a nivel mundial.Los centros de datos británicos ocupan una superficie de 367.000 metros cuadrados y solo en Londres hay más de 127 centros, según un reciente informe de Cushman & Wakefield. Unas infraestructuras que, de momento, resultan cruciales para la banca europea.

Numerosas entidades financieras europeas dependen en sus actividades diarias de los centros de datos ubicados en territorio británico. El informe de AFME advierte que ese imprescindible flujo de información entre Reino Unido y la UE podría interrumpirse si en la medianoche del 29 de marzo de 2019 se consuma el brexit sin un acuerdo que regule el tráfico.

"Las restricciones a la hora de compartir datos personales entre la UE y Reino Unido podría afectar gravemente a las empresas", señala el documento. La ruptura se produciría a pesar de que la legislación sobre protección de datos será idéntica en los dos territorios, ya que Reino Unido tiene previsto seguir aplicando el nuevo Reglamento europeo sobre protección de datos, que entrará en vigor en mayo de este año. Dentro de solo 15 meses, sin embargo, Reino Unido será un tercer país a efectos de legislación comunitaria y, por tanto, debe tiene que haber un reconocimiento formal sobre la equiparación de su normativa con la europea.

La Comisión Europea ya emitió el 9 de enero un aviso alertando a las compañías europeas sobre "las repercusiones legales que tendrá el procesamiento de datos una vez que Reino Unido sea un país tercero". Bruselas advierte que, salvo que se alcance un acuerdo distinto, las empresas deberán aplicar mayores salvaguardas en la transferencia de datos a territorio británico desde el primer día del brexit.

AFME reclama que la UE adopte un dictamen reconociendo que la protección de datos en Reino Unido es la adecuada y que Londres haga lo propio en el sentido inverso. Esa es la fórmula que se utiliza con otros países terceros. Pero a 15 meses vistas del brexit, de momento esa decisión no se ha adoptado lo que aumenta la inquietud del sector financiero ante uno de los grandes precipicios que se avistan para marzo del año que viene.

DERIVADOS CANCELADOS

La medianoche del 29 de marzo de 2019 tampoco se anuncia tranquila para los operadores del mercado europeo de derivados financieros. El brexit supondrá la imposibilidad legal de mantener ciertas partes de los contratos de derivados suscritos entre Reino Unido y otros países de la UE, lo que podría llevar a una avalancha de cancelaciones de dimensiones históricas.

AFME calcula que hasta una cuarta parte de los contratos en que hay involucrados actores de Reino Unido y la UE podrían verse afectados. Y el valor nominal bruto de esos contratos en peligro ronda los 26 billones de libras esterlinas (casi 30 billones de euros), de los que 12 billones de libras (13,6 billones de euros) maduran durante el primer trimestre de 2019, el momento más delicado del brexit.

El lobby financiero reclama que Bruselas y Londres pacten una fórmula para mantener las condiciones de todos los contratos vigentes hasta el momento de su madurez. Pero como en tantos otros puntos, ese acuerdo depende de la evolución del conjunto de las negociaciones de separación, que durante este año entran en su fase decisiva. Y con la cuenta atrás cada vez más corta, el sector se teme lo peor. AFME advierte que sin un acuerdo sobre los actuales contratos, los mercados financieros se verían abocados a un descomunal proceso de novación de los contratos. "No hay precedentes de una novación a tal escala en solo 18 meses", señala el informe, que avisa de repercusiones para los clientes en materia fiscal, contable o reguladora.

SENTENCIAS INAPLICABLES

En casi todos los países de la UE hay contratos financieros que se hacen bajo jurisdicción británica y las partes aceptan someterse a los tribunales del Reino Unido en caso de conflicto. En ciertos casos, como ocurrió con la reestructuración de la deuda griega, esa condición es imprescindible para que los inversores acepten participar en una operación.

El marco legal europeo garantiza que la jurisdicción elegida será reconocida en toda la UE y que los tribunales de cualquier país ejecutarán las sentencias dictadas por los tribunales británicos. "Esa certidumbre es un factor muy importante para muchos contratos y no solo financieros", recuerda AFME. Pero la tranquilidad se evaporará en marzo de 2019 si no hay un acuerdo que garantice la ejecución de las sentencias del Reino Unido en la UE. "Es importante clarificarlo", reclama la patronal financiera para evitar un abismo legal

MÁS PROVISIONES

La City londinense es una plaza imprescindible para la compensación y liquidación de gran parte de las transacciones financieras de la UE y todos los grandes bancos europeos mantienen importantes posiciones financieras en la capital británica. Pero las cámaras de compensación de Londres dejarán de ser europeas en marzo de 2019. Y a menos que Bruselas les otorgue un tratamiento equivalente a las comunitarias, los bancos europeos deberán provisionar el riesgo de las posiciones que mantengan en suelo británico. AFME calcula que el sector financiero afrontar unas demandas adicionales de entre 30.000 y 40.000 millones de euros en capital de la máxima calidad. El sector, además, considera inviable que la UE renuncie de repente a las cámaras de compensación y liquidación del Reino Unido.

CAPITAL QUE NO SUMA

El brexit también causará un gran impacto en el ámbito de la aplicación de la directiva europea de resolución y reestructuración, que obliga a las entidades financieras a disponer de un capital que garantice su posible rescate sin necesidad del dinero del contribuyente.

Los bancos europeos, según los datos citados por AFME, han emitido hasta 126.000 millones de euros en deuda bajo jurisdicción británica para mejorar sus ratios de tier 1 y tier 2. Si tras el brexit esos títulos dejan de computar a efectos de la directiva europea, las entidades deberán rehacer los contratos o emitir nueva deuda bajo jurisdicción europea. AFME pide que la UE y Reino Unido acuerden el reconocimiento mutuo de los instrumentos de resolución para evitar esa pesadilla.

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