El próximo truco de Buffett será su propia volatilización

Tras nombrar dos vicepresidentes, haría bien volviendo su rol lo más superfluo posible

Ajit Jain, uno de los nuevos vicepresidentes de Berkshire Hathaway, jugando al bridge.
Ajit Jain, uno de los nuevos vicepresidentes de Berkshire Hathaway, jugando al bridge.

Cuando Warren Buffett promociona a dos lugartenientes para altos cargos de su grupo, la pregunta obvia es si uno podría ser su sucesor. Es mejor preguntarse si lo necesita siquiera. En cierto modo, el oráculo de Omaha haría bien volviendo su rol lo más superfluo posible.

Berkshire Hathaway nombró vicepresidentes a Greg Abel y Ajit Jain el miércoles, y los integró en un consejo expandido de 14 personas. En una empresa tradicional, podría parecer una forma de casting para un líder fúturo. Véanse los copresidentes David Solomon y Harvey Schwartz en Goldman Sachs, cualquiera de los cuales podría suceder al jefe Lloyd Blankfein, que lleva 12 años en el cargo. Este método tiene la ventaja de garantizar que los ejecutivos se centren en superarse entre sí en lugar de en derrocar a su mentor.

Las cosas son diferentes en Berkshire. Buffett ha defendido un modelo de descentralización extrema: tiene solo un par de docenas de empleados. Como presidente y CEO, toma las decisiones cruciales de asignación de capital pero no participa en cuestiones operativas de las más de 90 divisiones, entre ellas la textil Fruit of the Loom o la aseguradora de vehículos Geico y la empresa de dulces See’s Candies.

Si reemplazar a una leyenda de la inversión es fútil, lo más inteligente podría ser no intentarlo siquiera, y en su lugar dispersar el poder de Berkshire una vez Buffett se haya ido. Eso es lo que ya está haciendo en la práctica. Mencionó a su hijo, Howard, como posible presidente, y en los últimos años ha incorporado a dos administradores de cartera sénior que reportarán algún día a un CEO sin nombre, que podría ser Abel, Jain, o incluso ambos. Puede sonar a chapuza, pero también es una sensata división del trabajo, que permite al propio Buffett retirarse en la distancia.

Cualquiera que sea la constelación de ejecutivos que le sustituya, tendrán que convencer a los inversores de que la compañía debe sobrevivirle. No será fácil: hay motivos para que la mayoría de holdings coticen con descuento, y Berkshire ha superado al S&P solo modestamente en los últimos 15 años. La mejor opción para Buffett es hacer que el cambio sea casi imperceptible, y liderar prácticamente sin hacerlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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