Los accionistas tratan de cambiar la fama de las petroleras

Debe prepararse para afrontar el futuro incierto del cambio climático

Una plataforma petrolífera de ExxonMobil en la costa canadiense, el 13 de junio.
Una plataforma petrolífera de ExxonMobil en la costa canadiense, el 13 de junio. REUTERS

La industria petrolera tiene fama por su mala gobernanza, pero los accionistas están tratando de cambiarlo. El inversor activista Carl Icahn ha logrado reunir el apoyo de otros inversores contra la oferta de SandRidge Energy por Bonanza Creek, por 746 millones de dólares. Otras compañías también tienen problemas con los activistas. Exxon Mobil, por ejemplo, responde, pero con lentitud, a las preocupaciones de los accionistas.

Durante décadas, la industria se ha visto sacudida por escándalos, desde la contabilidad poco fiable que derribó Enron, hasta el fraude en las licitaciones que arruinó a Aubrey McClendon, fundador de Chesapeake Energy.

No es que los accionistas tengan grandes exigencias. Las estructuras retributivas son una pesadilla: durante mucho tiempo han recompensado a los ejecutivos simplemente por aumentar los activos en lugar de por hacerlos crecer de manera rentable.

La reacción del mes pasado contra la poison pill (píldora envenenada) de SandRidge no es sorprendente. Estas tácticas raramente sientan bien a los accionistas. Sin embargo, SandRidge fijó un umbral más bajo de lo normal e incluyó una cláusula que decía que los accionistas no podrían actuar en connivencia. Después, la compañía pareció suavizar el tono, permitiéndoles reunirse, pero solo tras las críticas de Icahn.

Mientras, Exxon tardó seis meses en responder a la petición de los accionistas para que diera más información sobre los riesgos del cambio climático. Y solo ahora está empezando a eliminar las barreras que dificultan que el accionariado se reúna con el consejo, cuyo trabajo es representar sus intereses. El problema es que esa presión solo conseguirá, en el mejor de los casos, que las energéticas se pongan al día con las prácticas básicas. Muchas están librando batallas del pasado en lugar de prepararse para afrontar el futuro incierto del cambio climático.

Eso requiere asegurar que todo, desde la composición del consejo, hasta los sueldos de los ejecutivos y la transparencia sobre los riesgos de los activos, esté alineado para hacer frente al aumento de las temperaturas, sostiene Cornerstone Capital. Los accionistas deben subir aún más la presión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Elisa Castillo Nieto, es responsabilidad de CincoDías.

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