El Tribunal de la UE acota el modelo económico de la 'uberización'

Los jueces dirimen el miércoles el conflicto de los taxistas españoles contra Uber

El fallo marca el futuro de las plataformas digitales en sectores como transporte o alojamiento

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'App' de Uber.

Los taxistas de toda Europa estarán pendientes este miércoles del Tribunal de Justicia europeo, donde a partir de las nueve y media de la mañana se espera una decisiva sentencia sobre la batalla que libran contra Uber. El esperado veredicto marcará la actividad de la plataforma digital estadounidense que ha puesto en jaque a uno de los gremios más regulados del planeta.

Pero la sentencia puede tener consecuencias mucho allá del transporte urbano de pasajeros. Sus reverberaciones sacudirán, con toda probabilidad, a la llamada economía gig, en la que aplicaciones digitales como la de Uber ponen en contacto a proveedores particulares de un servicio con los consumidores que lo demandan.

Se espera que los jueces delimiten un nuevo modelo de negocio que para unos oculta una precarización laboral de nuevo cuño y para otros supone una transformación inevitable y deseable de un marco laboral que se ha quedado obsoleto.

Bruselas, hasta ahora, ha pasado de puntillas por el nuevo modelo económico, por temor a que una regulación demasiado intrusiva aborte una nueva vía de crecimiento y empleo. Pero en caso de duda, la Comisión Europea suele terciar a favor de lo que define como economía colaborativa.

En 2016, el organismo comunitario emitió unas orientaciones para pedir a las autoridades nacionales que revisen o supriman cualquier normativa que restrinja innecesariamente el desarrollo de las nuevas plataformas. Y que se abstengan de exigir autorizaciones o licencias a menos que sea estrictamente necesario.

Bruselas también pide a los Estados que diferencien entre los servicios prestados ocasionalmente por particulares y los que son ofrecidos por profesionales. Pero esa diferencia es uno de los grandes meollos que subyacen en el litigio Uber y la Asociación profesional Élite Taxi que ha llegado hasta el Tribunal europeo a través de una consulta prejudicial del Juzgado de lo Mercantil número 3 de Barcelona.

Uber ofrece su intermediación a la libre prestación de servicios que disfrutan las empresas de la sociedad de la información. Si el Tribunal europeo avala esa tesis, la compañía estadounidense debe ser tratada como una mera plataforma digital que pone en contacto a conductores particulares y pasajeros.

Y en ese caso, las orientaciones de la CE señalan que “las plataformas no deben estar sujetas a autorizaciones o licencias si solo actúan como intermediarios entre los consumidores y aquellos que ofrecen el servicio en cuestión, por ejemplo, servicios de transporte o de alojamiento”.

Pero la actitud del Tribunal podría no ser tan benévola como la de la Comisión. El dictamen emitido en mayo por el Abogado General Maciej Szpunar, que servirá de base para la sentencia de mañana, se decantaba por considerar a Uber como una auténtica empresa de transportes y sujeta, por tanto, a los mismos requisitos nacionales o locales que cualquier otra.

El Abogado General basaba su tesis, entre otras cosas, en el hecho de que Uber recluta a los conductores, les recompensa por su número de carreras y les marca el itinerario a seguir. Incluso, apunta el Abogado, les avisa si deben desconectar la aplicación para no ser detectados por las autoridades en aquellas ciudades donde la plataforma no está permitida. A partir del miércoles tal vez puedan dejarla siempre conectada... o apagarla de manera definitiva, al menos en la UE, si los jueces secundan la valoración del Abogado General.

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