KKR se aprovecha de que Unilever quiere perder peso

La multinacional quiere expandirse a los mercados emergentes

Busca atraer a consumidores que desconfían de los lácteos

Tarrinas de margarina Flora, de la multinacional Unilever.
Tarrinas de margarina Flora, de la multinacional Unilever.

La multinacional KKR cree que puede obtener un buen rendimiento con la compra del negocio de margarinas de Unilever por 6.800 millones de euros. ¿Por qué no puede obtener una ganancia similar el propio gigante angloholandés? Porque KKR utilizará niveles de deuda mucho más altos para engrasar sus rendimientos y porque las empresas de bienes de consumo están atrapadas en la moda de perder peso.

Los inversores han dirigido ahora su atención hacia el sector de consumo tras años de mediocridad. Una oferta de Kraft Heinz a inicios de año dejó claro que el recorte de costes de Unilever con el CEO Paul Polman había sido tardía. Ahora el grupo y sus pares están progresando.

Es posible que marcas como Flora y Blue Band no estén creciendo en los mercados desarrollados, pero producen buenos márgenes operativos y flujo de caja. Por ello, KKR puede justificar pagar 8,9 veces el ebitda estimado de la división para 2017, tras eliminar los gastos centrales. También soporta una fuerte deuda de entre cinco y seis veces el ebitda, mucho más alta de lo que una cotizada como Unilever debería tener.

Pero esto es algo más que una adquisición para reducir costes. KKR cree que puede impulsar las ventas con la expansión en los mercados emergentes y atrayendo a los consumidores que desconfían de los lácteos hacia los ingredientes vegetales. Va a dejar a Nicolas Liabeuf, actual CEO de la división, al frente.

KKR se está beneficiando de la fijación de los fabricantes de bienes de consumo por el crecimiento de los ingresos. Las ventas se están estancando. Los grandes productores buscan marcas de moda como Blue Bottle Coffee, Hain Celestial y Sweet Earth, como si fueran inversores de capital de riesgo. Las astronómicas valoraciones dependen de la percepción del impulso hacia adelante.

La búsqueda del crecimiento de los ingresos y el deseo de deshacerse de los negocios que ya no lo ofrezcan puede no ser del todo racional. Lo que importa a largo plazo es el retorno de la inversión. Si dan la talla, no debería importar si los productos en sí mismos son saludables y crecen. Las leyes de la nutrición no se aplican a la inversión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Elisa Castillo Nieto, es responsabilidad de Cinco Días.

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