El astronauta Pedro Duque.
El astronauta Pedro Duque.

Pedro Duque: “El astronauta será el último profesional sustituido por robots”

Fue el primer, y hasta la fecha, último español en viajar al espacio

Afirma que la mística de su labor no es tanta como parece

Dos grandes hitos marcado la carrera de Pedro Duque (Madrid, 1964). En 1998 se convirtió en el primer astronauta de nacionalidad española en viajar el espacio, al que volvió en 2003, en una misión conjunta de la Agencia Espacial Europa (ESA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Espacial Rusa. Pero detrás hay una carrera de más de 30 años ligada al sector espacial, trabajando en Alemania, Rusia, EE UU, Holanda, España... Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid, Gran Cruz al Mérito Aeronáutico, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, es jefe de la oficina de operaciones de vuelo en la ESA. Atiende a CincoDías en la última reunión de antiguos alumnos de IESE.

¿Qué recuerda de sus viajes espaciales?

Veo caras, las de las cientos de personas con las que estuve. Tenemos el privilegio de estar en una punta de la pirámide, en la que tu interlocutor es el científico que ha creado la línea de investigación, el que inventó una solución para los cohetes... Gente que no delega en nadie para hablar con nosotros. Tratar con gente así aporta mucho.Claro, no olvidas la primera vez que miras por la ventana, ves el grosor de la atmósfera, y que la tierra es una pequeña cosa en un vacío negro.

Puede atestiguar que la tierra es redonda. En pleno 2017, hay quien lo pone en duda.

Gente que ha dicho tonterías ha habido siempre. Pero antes se topaban con la barrera del editor. Ahora no. Ahora dices la tontería que quieras y la leen mil millones de personas. Antes íbamos siempre para adelante, pero ahora parece que vamos hacia atrás.

¿Llegar al espacio puede ser un fin para el joven que quiere dedicarse a este sector?

Es un dilema cuando hablas con ellos. Debes tener un equilibrio. Fomentar que tengan ilusión, porque si no, no conseguirán nada. No hay ninguna barrera que diga que no pueden conseguirlo. Cuando yo era pequeño, en la España de Franco, sí lo había. Siendo realista, llega uno de entre 10.000. Pero esa gente con pasión serán ingenieros electrónicos, científicos, y no les habrás hecho ningún mal. Trabajaron con fuerza para ser astronautas, y eso les ha valido. Como objetivo de vida, proponérselo funciona muy bien.

No hay ninguna barrera que diga que un joven no puede conseguir llegar al espacio

Usted ha sido el primer y último astronauta español. ¿Faltan candidatos?

En el sector espacial hay muchas áreas en las que trabajar. En llevar astronautas al espacio, Europa ha decidido quedarse atrás en la asignación de recursos. En los satélites de observación de la tierra, telescopios espaciales, podemos sacar mucho pecho, y hay muchos españoles dedicados a ello.

Pedro Duque: “El astronauta será el último profesional sustituido por robots”

La misión Rosetta fue un gran éxito de la ESA. ¿Marcó un antes y un después?

Estamos bastante orgullosos. Se aprovechó como un experimento, comunicar una misión de otra manera. Así deberíamos hacerlo todo, pero nos cuesta. La NASA dedica el 5% del presupuesto de cada misión a comunicación. Mil veces más que aquí. Usas fondos públicos, y la gente tiene que entender lo que haces, darles historias, y con Rosetta lo hicimos muy bien. Cuando lanzamos astronautas europeos, solo se enteran en el país de origen. Aquí tenemos demasiado apego a las nacionalidades.

¿Qué retos inmediatos enfrenta el sector?

La ESA tiene lista una misión para la detección de ondas gravitatorias del espacio, que puede revolucionar la física. Hay dos misiones para detectar planetas fuera del sistema solar, porque hay más planetas que estrellas. También estudiar los satélites de Júpiter, y en los vuelos tripulados, aunque Europa participa menos, se trabaja en la base en órbita alrededor de la luna a donde los astronautas vayan, bajen, y se pueda aprovecharla más.

¿La Luna será una especie de mina?

Existen ciertos minerales que se sabe que se podrían obtener allí. Por ejemplo, el isótopo 3 del helio, que permitiría hacer centrales nucleares de fusión sin radiactividad. Pero hay que disminuir los costes de transporte. La NASA ha impulsado los cohetes y naves espaciales propiedad de empresas privadas, así que puede ser. Yhabrá que darle unas bases jurídicas, limitar lo que se puede hacer.

La NASA ha encontrado en SpaceX su gran socio privado. ¿Qué opina de este modelo?

Es un cambio cuantitativo y no cualitativo del desarrollo de cohetes y naves espaciales. En la ESA, se decide lo que se necesita, se hacen los contratos de desarrollo, la industria responde, y recibe un cohete de su propiedad fabricado por una empresa privada. La NASAha decidido dar más iniciativa a la compañía privada, y eso se ve con los cohetes reutilizables de SpaceX, para lo que la NASA nunca hubiese dado dinero de sus fondos. Y la empresa aprovecha para que el siguiente cohete le salga más barato.

¿El turismo espacial aporta algo al sector?

Todo lo que desarrollamos los ingenieros tiene que acabar en algún mercado. Mientras no haga daño a nadie, todo es bueno. La nuestra no es una actividad que tenga una mística especial como para no participar de las reglas normales de la economía y del mercado.

Insiste en la falta de mística...

El espacio, como extensión infinita, negra y vacía, la tiene.Pero se pierde cuando empiezas a conseguir logros técnicos operativos. Ir a la luna es una aventura con mística, pero ir a la órbita de la tierra no lo será. Los satélites son la base de las comunicaciones, pero no tienen mística. Dentro de poco habrá estaciones que funcionen como hoteles alrededor de la tierra, y entonces volverá.

¿La automatización de tareas, los robots, llevarán a un espacio sin astronautas?

El astronauta será de las últimas profesiones que se sustituyan por robots. Cuando se desarrolla algo que piensa por sí mismo, lo más importante es tener alguien que lo tutele. Además, hoy no existen robots como tal, que piensen y decidan, sino aparatos de control remoto, es una confusión terminológica. La NASA, por ejemplo, ha tenido uno en Marte, que ha hecho una ridiculez de kilómetros en comparación con lo que podríamos hacer caminando por allí.

Normas
Entra en EL PAÍS