Los rankings y las estrellas no funcionan con los fondos

Las rentabilidades siempre han estado en cuestión como una guía válida para invertir

El análisis cualitativo detallado permite identificar los productos con mejor perspectiva

Los rankings y las estrellas no funcionan con los fondos

Se encuentra en todo documento, publicidad o información que se proporciona sobre cualquier producto financiero de ahorro, incluyendo claro está los fondos de inversión, esta frase: “Rentabilidades pasadas no pueden ser usadas como guía de rentabilidades futuras”, acompañada por otra más obvia para el ahorrador de conocimiento medio: “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.
Sin embargo, este es el principal argumento utilizado por la inmensa mayoría de comercializadores de fondos de inversión así como por los inversores privados cuando buscan diferentes alternativas. Como veremos más adelante, que muchos inversores profesionales sigan a día de hoy utilizando este como su criterio principal es poco menos que chocante.

Por supuesto, no habría que realizar ningún tipo de crítica si hubiera quedado demostrado científicamente que buenas rentabilidades pasadas, sean puras o ajustadas por el riesgo incurrido desde un punto de vista numérico, son una buena guía para seleccionar fondos de inversión que continuarán teniendo un excelente desempeño en el futuro.

Al final del día, eso es lo que lógicamente buscará un inversor, sea privado o profesional: que una vez seleccionada la política de inversión (sea esta renta variable europea o renta fija corporativa o mixta de alguna tipología, etc.) el fondo o fondos de inversión seleccionados tengan un buen desempeño dentro de la misma.

Sin embargo, desde hace muchos años, incluso ya décadas, básicamente todos los estudios y análisis que se han ido publicando sobre este tema coinciden en buena medida en sus conclusiones. La principal es que no se observa persistencia, es decir, que fondos con muy buenas rentabilidades pasadas dentro de su categoría de inversión no tienen un mejor desempeño futuro en términos agregados o medios que por ejemplo fondos con rentabilidades medias.

Los estudios coinciden también en que parece producirse una especie de reversión a la media, es decir, que los fondos con rentabilidades muy destacadas dejan de tenerlas tras un periodo y se dirigen hacia resultados más corrientes o medios y que algunos fondos con rentabilidades medias o incluso por debajo de la media en un periodo luego pueden situarse entre los que registran mejores rentabilidades.

El ya consabido tema para los profesionales de la selección de fondos ha vuelto al candelero del público general recientemente ante la publicación de varios artículos en medios de prestigio como por ejemplo uno en el Wall Street Journal que ponía en evidencia la inutilidad de las propiedades predictivas de los ratings de fondos de la agencia Morningstar.

Esto no es en absoluto nuevo pero proporcionaba evidencias de que las conocidas cinco estrellas de Morningstar no valen como criterio para seleccionar fondos que vayan a tener un desempeño superior en el futuro. Una de las evoluciones de la medición de resultados fue el cálculo de ratios econométricos que pusieran las rentabilidades de los fondos en el contento de referencias y riesgos asumidos por estos.
Numerosos ratios, el sistema de estrellas de Morningstar u otros sistemas de ratings están basados en dicha econometría. Sin embargo, como vemos, si bien pueden aportar interesante información acerca del pasado carecen de valor predictivo.

Claro está, todos estos análisis y estudios están basados en resultados medios y distintas agrupaciones del universo completo de fondos. Existen fondos de inversión con buenos resultados pasados (digamos que se sitúan en el primer o segundo cuartil por rentabilidades pasadas o por ratios de rentabilidad/riesgo) que permanecen en la parte alta de dichos rankings.

Podríamos intentar identificar factores comunes a ese tipo de fondos para precisamente conseguir lo que todo inversor busca: predictibilidad o lo que es lo mismo una probabilidad relativamente elevada de seleccionar aquellos fondos que van a tener un buen desempeño futuro.

Justamente es aquí donde entra una actividad que tiene ya más de veinte años de desarrollo en Europa y España y que es la del análisis cualitativo o due diligence (diligencia debida). Si bien se trata de una disciplina completamente consolidada y madura en el entorno más profesional desgraciadamente no ha disfrutado de la visibilidad que merece.

De hecho, el análisis cualitativo detallado es un proceso que bien realizado ha conseguido identificar durante los años esos factores (cualitativos) que explican que algunos fondos tengan mayores probabilidades de tener un buen desempeño.

Los factores son demasiado numerosos para detallarlos en un artículo pero es posible mencionar algunos. La cultura de gestión de activos (aquellas gestoras que se especializan en la gestión de fondos desde hace años, no pertenecen a bancos o conglomerados financieros y dedican amplios recursos a dicha actividad); la experiencia, continuidad y alineación con los inversores del equipo gestor; procesos de inversión sólidos, disciplinados y con una gestión de riesgos bien dotada e independiente del equipo gestor; la transparencia y calidad de la información proporcionados, etc.

Existen evidencias científicas de que todos estos factores y más, agrupados convenientemente, conducen a fondos de calidad (cualitativa) que exhiben persistencia en los buenos resultados. Abandonemos los simplismos de los rankings y las estrellas. Los ahorradores españoles merecen más.

Juan Manuel Vicente Casadevall. Eafi

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