Los ‘bonos de género’ son algo más que una moda

No solo dan buena imagen, también tienen efecto real sobre los rendimientos

Los inversores necesitan más lugares para respaldar la ética con dinero

Una política posa entre otros altos funcionarios en Hong Kong, en 2007.
Una política posa entre otros altos funcionarios en Hong Kong, en 2007.

Los inversores han acudido en masa al primer bono en dólares que promueve la igualdad de género en el trabajo. Es una buena inversión. No es solo una movimiento inteligente en cuanto a imagen, también tiene un efecto real en los rendimientos. Lamentablemente, la falta de oferta puede obstaculizar los esfuerzos para que los mercados de renta fija impulsen el cambio social.

El QBE Insurance Group de Australia se encontró con una demanda de más de 9.000 millones de dólares por 400 millones en bonos, destinados a financiar o refinanciar la deuda de compañías que cumplen con los estándares de igualdad.

El bono perpetuo cotiza en torno a los 101,5 centavos por cada dólar, ligeramente mejor que bonos similares que no apuestan por la igualdad. Los cínicos podrían argumentar que una demanda tan fuerte refleja el atractivo de los emisores. Los mercados de renta fija no parecen ser una herramienta capaz de resolver la desigualdad en el trabajo, incluso en Australia, donde las estadísticas de paridad entre sexos son positivas.

Pero aunque puedan no resolver las diferencias salariales de la noche a la mañana, pueden ayudar a identificar a los buenos ciudadanos corporativos. Y los buenos ciudadanos tienden a ser buenos objetivos de inversión.

Una investigación de Bank of America Merrill Lynch ha evidenciado que los factores ambientales, sociales y de buena gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) son la mejor señal del riesgo: haber tenido en cuenta estos criterios habría ayudado a evitar 15 de las 17 bancarrotas que analizó el banco desde 2008. Más de la mitad de los que han depositado su dinero en el bono de QBE no son inversores habituales en valores ESG. Esto sugiere que la gente está aprendiendo la lección.

Pero el universo de inversiones nobles todavía es pequeño y está dominado por temas ambientales. Incluso el auge del mercado de bonos verdes (cuya emisión ha superado ya los 100.000 millones de dólares este año) aún representa una pequeña parte de los 100 billones de dinero institucional.

Es loable (y lucrativo) que los inversores respalden la ética con dinero. Solo necesitan que haya más lugares para hacerlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Natalia P. Otero, es responsabilidad de CincoDías.

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