El apoyo del BCE permite el alza del bono en pleno desafío soberanista

La expectativa de la extensión de compras de deuda propicia un pequeño rally

Los inversores siguen sin apreciar un riesgo elevado por la crisis política

El presidente del BCE, Mario Draghi, en la cumbre del FMI en Washington
El presidente del BCE, Mario Draghi, en la cumbre del FMI en Washington REUTERS

Quienes replegaran posiciones en la deuda soberana española a causa del desafío independentista catalán y la profunda crisis institucional por la que atraviesa el país se han perdido un pequeño rally que deja ganancias del 2% en las dos últimas semanas. La rentabilidad del bono español a diez años volvió a subir en la jornada de ayer, en línea con el resto de la deuda soberana europea, pero en las dos semanas precedentes ha registrado un descenso que se traduce en el alza de su precio, para desconcierto de quienes auguraban ventas para el activo que en mayor medida refleja el riesgo país.

La rentabilidad del bono a diez años ha pasado desde el 1,776% del 4 de octubre –la jornada en la que los inversores más castigaron a España por la crisis política en Cataluña y que en el Ibex dejó la mayor caída desde el brexit– al 1,556% del martes, niveles de hace más de un mes. Y en este descenso –paralelo al alza de precios– tiene que ver la calma tensa con que los inversores siguen los acontecimientos políticos en España y también, y especialmente, la expectativa que ahora maneja el mercado de que el BCE rebajará el volumen de sus compras en 2018 pero las alargará en el tiempo, lo que augura una retirada muy gradual de los estímulos monetarios y un horizonte más tardío para el alza de tipos.

El consejo de gobierno del BCE se reúne el próximo 26 de octubre con la reducción del volumen de compras de deuda sobre la mesa. Los inversores ya cuentan con ese recorte a partir de 2018, aunque el viernes pasado conocieron detalles nuevos que animaron de nuevo las compras de la deuda soberana de la zona euro, incluida la española. Así, el BCE estudia reducir el volumen a la mitad, a 30.000 millones de euros mensuales, y extender las compras hasta septiembre de 2018.

El diario Financial Times apuntaba ayer que el recorte sería más drástico –a 20.000 millones de euros– a cambio de prolongar las adquisiciones durante todo 2018. Y esa apuesta por mantener los estímulos también el próximo año ha provocado tres jornadas de considerables compras en la deuda soberana, que solo se vieron frenadas ayer. “Si el BCE anuncia medidas que sugieren un horizonte de compras superior a los nueve meses pensamos que anticipa una posición acomodaticia para los tipos de interés”, señalan desde Nomura.

El propio BCE ya ha avanzado un largo período aún de tipos bajos y su voluntad de no elevarlos hasta que no esté concluido el programa de compras de deuda. La extensión en el tiempo de las compras del BCE es además un espaldarazo para la deuda española en el actual momento de tensión política y pese a que la prima de riesgo ya logró la pasada semana retroceder a los niveles previos al referéndum catalán del 1 de octubre.

Además de rebajar la presión sobre la deuda soberana española, la expectativa de continuidad en las compras del BCE, aunque sea en menor cuantía, ha propiciado el descenso del rendimiento del bono alemán a diez años a niveles de hace un mes, al 0,366% del martes, y ha llevado el del bono italiano por debajo del 2% por primera vez desde el 8 de septiembre. En la emisión del Tesoro español lanzada en julio de 2013 y con vencimiento en octubre de 2018, la previsión de una extensión en las compras del BCE ha contribuido a un alza en su precio del 2% desde el 4 de octubre, cuando el conjunto de la deuda soberana española marcó el momento de mayor tensión por el desafío independentista catalán.

Los inversores compraron deuda soberana en la idea de que si las compras del BCE duran más tiempo, el alza de tipos llegará más tarde

La esperanza de contar con las compras del BCE durante más tiempo, que ha jugado en favor de la caída de rentabilidades, ha coincidido además en el tiempo con las noticias que apuntan a un próximo presidente de la Fed estadounidense más crítico que Janet Yellen con los estímulos monetarios, lo que ha provocado un ensanchamiento del diferencial entre la deuda de EE UU y la alemana. Así, la brecha en los bonos a dos años ha alcanzado los 229 puntos básicos, máximos de 18 años.

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