Los inversores acaparan liquidez para volver a la Bolsa y deuda españolas

Hacen acopio de liquidez en espera de una menor incertidumbre política que permita volver al Ibex

Los inversores domésticos son más cautos y escépticos sobre Cataluña que los internacionales

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Los inversores han aprendido a lidiar con el riesgo político. Experiencias recientes como el brexit o las elecciones presidenciales francesas demuestran que es necesario anticiparse a lo que pueda ocurrir en las urnas, más cuando el resultado puede tener fuertes implicaciones económicas. El referéndum catalán del 1 de octubre, declarado inconstitucional, auguraba fuerte marejada política y sus consecuencias han superado incluso las expectativas de incertidumbre e inseguridad jurídica que ya manejaban en septiembre muchos inversores.

Una calma tensa parece ahora haberse instalado en el mercado. Toca esperar a la respuesta de Carles Puigdemont al ultimátum de Mariano Rajoy para que renuncie a la declaración de independencia, última oportunidad antes de activar el artículo 155 de la Constitución que permitirá la suspensión de la autonomía catalana. La crisis institucional sigue abierta en canal y aunque los inversores tienen la certeza de que no habrá una Cataluña independiente y de que se impondrá el Estado de derecho, la incertidumbre les ha llevado a rebajar su posición en activos españoles y a elevar en muchos casos la liquidez de sus carteras. Aguardan ahora una rebaja de la tensión política, y un horizonte institucional más despejado, para volver a entrar en mercado.

“La mayoría de los gestores domésticos están sobreponderados en liquidez a la espera de acontecimientos y de que se aclaren las cosas. No obstante, mantienen el interés de volver a entrar en el mercado, aunque por ahora son cautos”, señalan desde la mesa de operaciones de Madrid de un banco internacional. Los gestores domésticos están siendo por lo general más conservadores, replegando posiciones en Bolsa española y elevando sus niveles de liquidez.

Es el caso de Gesconsult, cuyo fondo de renta variable española ha pasado de estar casi plenamente invertido con anterioridad al referéndum, a reducir su posición al 78% en favor de las posiciones de liquidez. En el fondo de renta variable europea, la liquidez también ha aumentado y el porcentaje de cartera invertido ha pasado del 96% al 85%, según explica su gestora Lola Laquotot.

Deutsche Bank da por zanjado el riesgo político y sobrepondera la Bolsa española, con Santander y CaixaBank entre sus favoritos

Fernando Hernández, subdirector de Andbank Wealth Management, señala que en las carteras con un perfil de inversión más arriesgado, más bursátil, la liquidez ha aumentado en torno al 10% y el 15%, desde los niveles previos al 1-0 del 5% o incluso el 1%, el coeficiente mínimo que se requiere a los fondos. “El problema es que con el entorno actual de tipos de interés, la liquidez depositada en el banco tiene un coste. El aumento de la liquidez no responde a una estrategia de asignación de activos, es táctica, a la espera de invertir en activos concretos”, explica.

“Sí han aumentado estos días las posiciones de liquidez, tiene todo el sentido perservarse al margen de la inestabilidad política. Esperar a caídas adicionales para volver a entrar en Bolsa es una jugada segura”, señala José Manuel Vicente, socio de la EAFI Kessler Casadevall. Es la táctica más habitual entre los gestores denominados value, que seleccionan las compañías con un horizonte de inversión de medio plazo y en función de sus valores fundamentales y multiplicadores, más allá del entorno de mercado del momento.

Gonzalo Lardiés, gestor del fondo de Bolsa española de A&G Banca Privada, ya ha aprovechado las últimas caídas para reforzar posiciones ya previas, como en Telefónica, Santander e incluso CaixaBank, aunque en este último banco aún con cautelas por su fuerte presencia en Cataluña. “Hay que buscar precios atractivos para construir carteras con más potencial”, señala.

Fuentes de mercado apuntan que “en términos generales, los gestores domésticos están más afectados por el conflicto catalán y son más negativos y escépticos con que se resuelva el tema que los internacionales. Muchos gestores domésticos no se han beneficiado del pequeño rally que hemos visto estos últimos días en la deuda a 10 años”. Su rendimiento ha bajado de casi el 1,8% de la semana pasada al 1,62% actual.

Los inversores no descartan volatilidad y nuevas caídas, que serían el momento propicio para comprar. Ahora domina la cautela

Deustche Bank es un claro ejemplo de ese mayor atrevimiento de los gestores internacionales hacia España. El banco alemán ha decidido sobreponderar la Bolsa española, a la que tenía en infraponderar, después de que se haya disipado el temor a una inmediata declaración de independencia en Cataluña y el Gobierno de Rajoy esté decidido a evitarla. El banco prevé que el mercado español se comporte mejor que el europeo en los próximos meses y le da un potencial de subida del 7%. Y a pesar de que tiene una visión de infraponderar los bancos europeos, Santander y CaixaBank se mantienen como apuestas predilectas de Deutsche Bank, incluso a pesar de la inquietud que rodea al grupo catalán, que acaba de anunciar su traslado de sede a Valencia.

En Bolsa española, la retirada de posiciones, concentrada especialmente en los bancos, se ha traducido en aumento de liquidez y también en traslado de la inversión hacia el mercado europeo, en especial el alemán.

En deuda, los gestores tienen más presión para intentar cerrar el año con un saldo positivo, a diferencia de la buena cosecha para la gestión bursátil. “Los gestores de renta fija siguen con necesidad de generar rentabilidad antes de fin de año. Están muy pendientes de lo que digan los bancos centrales, en particular de la reunión del BCE el 26 de octubre. Al mismo tiempo, las previsiones de principios de año sobre las subidas de tipos en los plazos largos en EE UU no se han materializado hasta la fecha”, explica Joe Lovrics, responsable de mercado de capitales de Citi en España

El Ibex cae el 8% desde los máximos anuales de mayo

El selectivo español ha quedado cada vez más descolgado de la marcha alcista del resto de Bolsas europeas, en un distanciamiento que se ha ensanchado con el desafío independentista catalán pero que ahora le confiere más potencial que a sus vecinos.

El Ibex pierde casi el 8% desde los máximos anuales de mayo, en los 11.135 puntos, un descenso en paralelo al alza de otros índices. Así, el índice español ha reducido su ganancia en lo que va de año al 9,6%, y queda superado por el 10,% del Cac, el 13% del Dax, el 16,4% de Milán y el 16,6% de Lisboa.

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