HSBC debe aprender a crecer con sensatez

El banco se ha desprendido de muchos negocios pero hay más limpieza por hacer

Elegir a John Flint como CEO significaría continuar la tradición de nombrar máximos ejecutivos de dentro

Sede de HSBC en Hong Kong (China).
Sede de HSBC en Hong Kong (China).

Edmund Burke, padre del conservadurismo moderno, enfatizó el principio del cambio gradual sobre el fervor revolucionario. HSBC habrá demostrado los mismos valores si John Flint, jefe de banca minorista y gestión de patrimonio, reemplaza a Stuart Gulliver cuando se retire como CEO el próximo año. Su nombramiento continuaría la tradición del banco de nombrar a CEO de dentro.

HSBC ya ha roto con las convenciones al colocar a Mark Tucker, un forastero, como presidente. Los accionistas quieren un banco diversificado de bajo riesgo que produzca dividendos estables. Tras casi siete años de reestructuración y venta de activos, Gulliver lo ha logrado en gran medida. HSBC tenía una sólida ratio de capital del 14,7% a finales de junio, muy por encima de su meta del 13%. Las acciones de HSBC han superado al índice Stoxx Europe 600 Banks por un enorme 45% en los últimos dos años y cotizan a un valor relativamente saludable: 1,2 veces el contable.

Los ingresos operativos netos del banco –en los que se deducen las provisiones de deudas incobrables pero no los gastos– han caído en un promedio del 5,8% al año desde 2011, ya que Gulliver vendió negocios y se deshizo activos de baja rentabilidad. A Tucker, recién fichado y procedente de AIA, podría perdonársele un cambio de rumbo. Bajo su mando, los activos de la aseguradora asiática crecieron un 38% en los últimos cinco años. El balance de HSBC se contrajo un 11% en el mismo período.

El banco está haciendo algunas apuestas: va a recolocar en China 100.000 millones de dólares en activos ponderados por riesgo, para captar clientes de clase media. Los inversores que recuerdan la desastrosa compra en 2003 de la estadounidense Household International por parte de HSBC podrían señalar los peligros de buscar crecimiento alimentado por deuda.

Hay más limpieza por hacer. El banco debe justificar su presencia en México. Su participación del 19% en el Banco de Comunicaciones de China también parece cada vez más superflua. Desprenderse de más negocios puede decepcionar a aquellos que buscan grandes titulares; aquellos que aplauden el enfoque conservador lo celebrarán.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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