Alemania vota entre la indecisión y la extrema derecha

La participación se aproxima a la de 2013, lo que puede frenar el ascenso de los euroescépticos de AfD

Los sondeos apuntan a una victoria de Merkel, pero con caídas de los grandes partidos

La canciller alemana, Angela Merkel, se dirige hoy a votar en Berlín.
La canciller alemana, Angela Merkel, se dirige hoy a votar en Berlín. Reuters

 

El electorado alemán ha vencido durante las primeras horas de este domingo la apatía electoral que ha rodeado la campañas para las elecciones legislativas y la afluencia hacia los 73.500 colegios electorales se ha mantenido a buen ritmo.

A las dos de la tarde, la participación se situó en el 41,1%, solo tres décimas por debajo de la de 2013, según los datos oficiales. El porcentaje, a cuatro horas del cierre de los colegios, parece conjurar el fantasma de la abstención, temido por los dos partidos de la gran coalición saliente (los conservadores de la CDU y los socialistas del SPD) por el riesgo de que favoreciese a la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (Afd).

El ascenso de AfD ha marcado la recta final de la campaña, con unos sondeos que otorgan hasta el 11% de votos a una formación euroescéptica nacida hace solo cuatro años como respuesta a la gestión de la crisis del euro y que ha ganado fuerza a rebufo de la crisis de los refugiados. El grupo podría convertirse en la tercera fuerza más votada.

La mayor parte del electorado, sin embargo, se mantiene fiel a los partidos tradicionales pero atrapada en la indecisión tras tres mandatos de la canciller Angela Merkel, dos de ellos, incluido el que termina, en gran coalición con los socialistas. El resultado podría ser el Parlamento más fragmentado desde 1953, con seis o siete partidos en la cámara, incluidos los liberales (FDP), la izquierda (Linke) y los Verdes.

La canciller se tomó la jornada con su tranquilidad habitual y no acudió a votar hasta dos y media de la tarde, más de seis horas después de la apertura de los colegios a las ocho de la mañana. Merkel parte como clara favorita en unas elecciones que podrían depararle su cuarto mandato como canciller. Pero su partido (CDU) y, sobre todo, su aliado bávaro (CSU) esperan con temor un resultado que podría rebajar sustancialmente el apoyo de las formaciones conservadoras y que podría abrir agrias disputas si se sitúa por debajo del 35%.

El candidato socialista, Martin Schulz, confía en que la indecisión del electorado le permita recuperar distancias con una canciller que, según los sondeos, le aventaja por más de 13 puntos. "Todavía hay mucha gente que se lo está pensando", señaló Schulz tras depositar su papeleta. "Soy optimista y que creo que el SPD va a obtener un buen resultado".

La presunta indecisión del electorado coincidía con una evidente falta de tensión en una jornada en la que, como hace cuatro años, solo parece estar en juego quién será el aliado de Merkel. Los noticiarios de las radios locales arrancaban hoy con la información sobre las elecciones pero como segunda noticia, y casi con la misma extensión, se ocupaban del conflicto institucional en Cataluña.

El ambiente en los mayores centros urbanos tampoco revelaba una inquietud general sobre el resultado. En Dusseldorf, capital de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado del país y donde los partidos se juegan el mayor número de escaños (128, casi una quinta parte del total), la noche del sábado rebosaba de público en las terrazas del Rin y en los locales que celebraban su particular Oktoberfest de la cerveza.

La capital renana amanecía tranquila después de una noche de fiesta en la que se podía apreciar los estratos de la sociedad alemana actual, con un botellón de tintes muy varoniles y rasgos de origen extranjero en la escalinata de descenso al río y cánticos populares cerveza en mano sobre los bancos de los pubs y marisquerías ribereños. A pocos metros de la casa natal del poeta Heinrich Heine, la calle de restaurantes españoles quitaba la morriña de paella y langostinos a un público alemán de mediana edad similar al que frecuenta las costas del Mediterráneo.

La juerga, al parecer, no hizo mella en la voluntad de votar y los primeros datos de participación en Renania del norte subían tres puntos en relación con 2013, según los datos de la Oficina electoral. El granero electoral renano suele favorecer a los dos grandes partidos y a los liberales.

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