Dimite el director general de Globalia un año después de ser nombrado

Pedro Serrahima abandona por diferencias con el consejero delegado Javier Hidalgo

Asegura que "hay que tener valor para hacer cambios que hacen falta"

Globalia
Javier Hidalgo y Juan José Hidalgo, consejero delegado y presidente de Globalia.

Pedro Serrahima ha hecho pública esta mañana su decisión de dejar el grupo turístico Globalia apenas un año después de su llegada al grupo como director general, por las diferencias que tiene con el actual consejero consejero delegado Javier Hidalgo, sobre el modelo y la gestión de la compañía, según informa EFE.

El director general y número dos de Globalia tomó la decisión de marcharse del grupo, y la comunicó a Hidalgo, a principios del verano, según confirmó el propio Serrahima. El director general saliente llegó a Globalia de la mano de Hidalgo, con el que coincidió en PepePhone. Serrahima fue director general de la compañía, empresa que Hidalgo y sus socios vendieron posteriormente a MásMóvil por 158 millones de euros. Serrahima aseguró que se va de forma “amistosa” y que su decisión no afectará a la amistad que une a ambos. “No tiene mucho sentido seguir en el grupo, cobrando mucho dinero, cuando se tiene una visión diferente en cuanto a la estrategia y la forma de gestionar la empresa. Hay que tener valor para hacer cambios que hace falta acometer en la compañía”, dijo Serrahima.

Pedro Serrahima.
Pedro Serrahima.

En los doce meses que ha pasado en la empresa, el ya ex director general ha tenido que afrontar no pocos obstáculos tanto en Air Europa como en Halcón Viajes. La primera no ha dejado de perder cuota de mercado, pese a que las cifras de tráfico aéreo no han parado de crecer en sentido contrario. En segundo lugar las dificultades para reflotar una agencia de viajes golpeada por un modelo de negocio tradicional en crisis. Al mismo tiempo, la compañía ha tenido que hacer frente a coyunturas poco favorables en algunos mercados como Venezuela, donde ha tenido que asumir pérdidas de 68,5 millones de euros en sus cuentas. A ello se ha sumado los 53,2 millones por el cobro irregular de subvenciones por la venta de billetes a Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Ambos hechos han provocado que tuviera que reformular sus cuentas de 2016 pasando de un beneficio de 4,1 millones a unas pérdidas de 17,8 millones.

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