renta fija Ampliar foto

La banca exprime las plusvalías de sus bonos en previsión del alza de tipos

La cartera de deuda está en un punto de inflexión tras años de ganancias por operaciones financieras

La banca vuelve a comprar deuda, clave para los ratios de liquidez

La cuantiosa cartera de bonos de la banca española está viviendo momentos de cambio y su gestión ha alcanzado un punto de inflexión en el primer semestre del año, en que los bancos han mostrado una caída generalizada de los resultados por operaciones financieras, con la excepción de Bankia y Sabadell.

La cartera de deuda soberana ha sido una verdadera tabla de salvación para la cuenta de resultados de la banca española, que en los momentos más duros de la crisis aprovechó la liquidez a precio de saldo del BCE para comprar bonos soberanos con una rentabilidad muy superior a los tipos a los que prestaba el banco central. La ganancia para la banca, en una operativa conocida como carry trade, estaba asegurada. Las compras de deuda por parte del BCE cerraron un círculo en el que además se garantizaba la financiación de los Estados.

La venta de la cartera de deuda ha generado generosas plusvalías a la banca y notables resultados por operaciones financieras, que han servido para compensar la debilidad del margen de negocio tradicional en un contexto de tipos cero. Pero ese escenario ha comenzado a cambiar: el repunte de rentabilidades en el mercado de renta fija, ante la expectativa de fin de estímulos del BCE, ha empujado a la banca a acelerar la venta de su cartera de bonos, antes de que los precios caigan con más intensidad. Y ese alza en las rentabilidades de la deuda, en anticipo de un alza del precio oficial del dinero que aún tardará en llegar, está ayudando a recomponer el margen de negocio y a reducir la dependencia de los beneficios por operaciones financieras en la cuenta de resultados.

De hecho, mientras algunas entidades como Sabadell y Bankia aún exprimen la venta de su cartera de bonos y se anotan plusvalías con las que seguir apuntalando sus márgenes, en un proceso que ya está en declive por el entorno cambiante del mercado, otras entidades ya van un paso por delante y, después de las ventas (y las plusvalías) de trimestres anteriores, están empezando a rehacer sus carteras.

Bankia y Sabadell aún están vendiendo de cartera de bonos, mientras se recompone el margen de intereses

Es el caso de CaixaBank, cuyo resultado por operaciones financieras descendió casi el 60% interanual en el segundo trimestre y que ha elevado ligeramente su cartera de deuda: desde los 20.800 millones de euros de diciembre de 2016 a los 23.000 millones de junio de este año. En Unicaja, la cartera de deuda ha subido de los 14.600 millones de 2016 a los 15.300 millones de junio, de los que 9.700 millones son deuda soberana española. Esta última cifra desciende desde los 14.700 millones euros de 2014.

“Las entidades ya no necesitan vender tanta cartera porque los márgenes están mejorando. Algunas de hecho están ya comprando para recuperar los niveles perdidos y tener una futura fuente de plusvalías”, explica Nuria García, analista de Ahorro Corporación. Gonzalo López Eguiguren, analista de Mirabaud, recuerda además que la normativa anima a los bancos a catalogar su cartera a vencimiento y no como disponible para la venta, requisito necesario para hacer operaciones financieras pero que también inyecta más volatilidad en los ratios de capital de los bancos. “Los resultados por operaciones financieras cada vez van a tener menos peso, las plusvalías por la cartera de bonos cada vez son menores”, explica López Eguiguren.

Fuentes del sector reconocen que el potencial para obtener plusvalías de los bonos está menguando, aunque sin olvidar que el rendimiento del bono español a diez años apenas ha variado en el balance anual –aunque rozó el 1,9% en marzo– y que la prima de riesgo española todavía tiene recorrido a la baja, aunque su descenso vaya a ser de mucha menor intensidad que en el pasado. “La cartera de bonos de los bancos se ha convertido en estructural para el sector, es clave para cumplir con las exigencias regulatorias de liquidez. Además, depositar la liquidez sobrante en el BCE sigue teniendo una penalización del 0,4%”, recuerdan desde el sector.

En Bankia todavía están en la fase de venta de la cartera de bonos como fórmula con la que reforzar márgenes, aunque la desinversión es ya menos intensa. La entidad se ha deshecho de cartera en el año por 4.000 millones de euros, de los que 3.000 millones se vendieron en el primer trimestre. En Sabadell, donde también suben los ingresos por operaciones financieras, la cartera de deuda a vencimiento ha pasado de la nada a junio de 2016, a los 9.340 millones un año después.

Normas
Entra en EL PAÍS