Donald Trump
El presidente de EE UU, Donald Trump.

EE UU polarizada: historia de dos ciudades

La división interna en el partido republicano impide a Trump sacar a delante sus proyectos

Que Elvis Presley, en el cuarenta aniversario de su muerte, sigue siendo el Rey del Rock es, posiblemente, una de la pocas afirmaciones en que están de acuerdo una inmensa mayoría de norteamericanos. Negros (BB King, Chuck Berry, Little Ricards, Fat Dominó, Aretha Franklin), blancos (Jonny Cash John Lennon, Jerry Lee Lewis, Bob Dylan, Bruce Springteen, Paul Mcarney, George Harrinton), tanto los vivos como los recientemente fallecidos de la América de siempre (blancos y afroamericanos) celebran el cuadragésimo aniversario del fallecimiento de Elvis con dolor y reconociendo que fue y es una fuerza cultural y sociológica revolucionaria. Lennon dijo: “Antes de Elvis no había nada”. Y Chuck Berry (recientemente fallecido) añadió: “Y gracias a él la música de los negros paso a ser mainstream. Indudablemente Elvis era, es y será siempre The King”.

En todo lo demás, los norteamericanos están fuertemente divididos. Jamás había existido una polarización como la actual. Los blancos se sienten agredidos por las minorías hispana y afroamericana, con independencia de su clase social. Los negros, sin candidatos blancos, no fueron ni a votar, en noviembre de 2016. Los latinos están angustiados con la posible ley de inmigración del presidente Donald Trump y las deportaciones masivas y el muro con México. 22 millones de pobres de todas las razas tienen miedo de perder el seguro médico actual si sale adelante la ley sanitaria del presidente, que derogaría el Obamacare.

“Si sale adelante”... frase muy repetida en América. Parecía muy fácil para el candidato Trump sacar adelante “repeal and replace Obamacare, sacar adelante una nueva reforma financiera, sacar adelante la reforma de la inmigración y sacar adelante la ley de infraestructuras prometida junto con la reforma fiscal que bajaría al 15% el tipo máximo corporativo. Con mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes y con mayoría de jueces conservadores en el Tribunal Supremo, parecía “muy fácil sacar adelante esas leyes”. Pero no ha sido así. Aunque los demócratas estén desmoralizados y sin líder, los republicanos no pueden disfrutar de su mayoría porque están divididos y enfrentados entre ellos. Y los decretos ley del presidente tienen fecha de caducidad a no ser que sean aprobados por el Congreso. Por ahora nada ha salido adelante.

Esto alimenta la frustración de un presidente que prometió liderar con la velocidad del rayo y la de sus votantes, que aún pobres y de zonas rurales ven en Donald Trump la encarnación del sueño americano, un empresario exitoso que no puede gobernar, debido a la oposición del Congreso, incluidos los suyos. La desafección del electorado republicano hacia sus líderes podría pasar factura al partido conservador en las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre de 2018. El índice de aprobación de su gestión, la del presidente es del 40%, pero la del Congreso es aún menor, porque no llega ni al 20%.

Eso, a pesar que los Estados demócratas son islas rodeadas por Estados que votaron a Trump: Chicago, demócrata, rodeado por Michigan, Wisconsin, Iowa, Nebrasca, Kansas, Missouri, Oklahoma, Texas, Arkansas, Louisiana, Alabama, Georgia, Florida, Tennessee, Kentucky, Indiana... East Virginia y Nueva York, demócratas, están rodeados por Ohio, Pennsylvania, West Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur... Nada más poner un pie en América, me entero de que el gobernador demócrata de West Virginia se ha hecho republicano.

La economía es siempre la primera preocupación de los estadounidenses. El paro sigue donde lo dejó Obama (4,4%), es decir, pleno empleo, aunque los salarios siguen sin subir. El Dow Jones alcanza los 22.000 puntos, lo que alegra a un presidente que, en campaña, dijo que los 18.000 eran “una burbuja”. Ahora le parece maravilloso. El PIB crece también donde lo dejó Obama: 2,6% en el segundo trimestre, 2% en el primer semestre y con fuerte creación de empleo, como inició Obama con la recuperación en el verano del 2009. La inmensa mayoría de economistas (Bloomberg, WSJ, S&P, etc) no ven realista el objetivo del presidente de crecer al 4% y dan por buena la continuidad del 2,5%, lo que animaría a la FED a subir los tipos y reducir su balance.

Mientras tanto, la Casa Blanca ha sido lugar de contradicciones, con cambios en el jefe de gabinete, el director de comunicación y el jefe de prensa, la investigación por parte de un fiscal especial Bob Mueller (exdirector del FBI durante 13 años con tres presidentes) de la Trama Rusa, de la que se ha inhibido el fiscal general Jeff Sessions, de quien ha dicho el presidente que le va a despedir. Un nuevo jefe de gabinete, John F. Kelly, marine, general de 4 estrellas, ha puesto orden en tres dias. Es el gabinete con mayor número de militares en la historia de América y todos generales de cuatro estrellas del cuerpo de marines.

Quizá eso sea una señal de fuerza hacia China y Rusia y, sobre todo, Corea del Norte e Irán.

Mientras tanto siguen publicándose libros sobre los dos personajes de quienes más se ha escrito en la historia de América: de Jack Kennedy (JFK), porque en octubre se desclasifican los papeles que supuestamente dicen quién le asesino y Elvis Presley, cuya, casa Graceland es la más visitada de América, toda vez que no se permiten visitas a la Casa Blanca.

Es curioso, dos hombres que murieron jóvenes hace décadas unen hoy a los americanos. Ambos representan la esencia americana y el liderazgo del país en económía, tecnología e innovación, cultura y música.

Elvis venía del sur profundo y pensaba que los liberales de Nueva York no le querían. “Tonterías, le dijo su amigo Tom Jones, también cantante famoso, te adoran”. Lo mismo le dijo su amigo boxeador Muhammed Alí: “Elvis, todos te quieren”. Cuando Elvis actuó en Nueva York en 1972, con John Lennon y Bob Dylan en primera fila del Madison Square Garden, sus cuatro conciertos rompieron récords y el disco del concierto en vivo, en una semana se convirtió en oro y luego platino. El titular en primera página de The New York Times decía el 10 de junio de 1972: “Elvis, a Prince from another planet”.

Jorge Díaz Cardiel es socio director Advice Strategic Consultants. Autor de Hillary vs Trump y El legado de Obama.

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