El ‘brexodus’ amenaza con diezmar la City

Fráncfort podría ser el destino de las plantillas de los bancos tras la salida de Reino Unido

City
La City de Londres.

Todos hemos oído hablar de la City y muchos hemos trabajado en ella. Y no se nos olvida la imagen de los cientos de miles de personas todos los días en Liverpool Station. De las 702.000 personas que trabajan en el sector financiero en Londres, en la City lo hacen 240.000, 77.000 en Canary Wharf y 385.000 en el resto. Unas 143.000 trabajan en más de 500 bancos, 250 extranjeros. El resto, en firmas legales (105.000), consultoras contables y management (254.000), seguros (70.000), fondos de inversión (25.000) y oficinas auxiliares (105.000). Con estos datos y ante un cada vez más confuso resultado de las negociaciones del brexit, es natural que dentro y fuera del Reino Unido, su impacto sobre el sector financiero sea un tema diario de discusión y sobre todo de decisiones estratégicas a medio y largo plazo de los protagonistas. Según Miles Celic, ejecutivo jefe de The CityUK, el lobby defensor de la City dentro y fuera de Reino Unido, si esta juega bien sus cartas, el sector financiero podría generar 43.000 millones de libras en 2025, si hay un buen acuerdo de acceso al mercado y reglas flexibles de inmigración. Pero señala que todos los bancos europeos con presencia en Londres se preparan para repatriar sus operaciones de trading y canalizar allí otras muchas. ¿Pero a cuanto personal afectará? En los informes solicitados por The City UK, la opinión cambió en pocos meses: poco antes del referéndum, el de PWC estimó que entre 70.000 y 100.000 puestos de servicios financieros dejarían Londres. Pero en octubre, el de Olyver Wyman, calculó solo entre 3.000 o 4.000 en el mejor escenario. ¿Qué piensan/hacen los protagonistas? Veamos.

Primero, los bancos británicos. El presidente del Barclays, John McFarlane, dice que a pesar de las amenazas desde el continente, la mayor parte del trading, clearing y manejo de fondos del euro quedará en Londres. Pero se deberá luchar contra la opinión del Banco Central Europeo para el que el clearing del euro es clave para su mandato y cuyas contrapartidas son “altamente sistémicas” y estarían fuera de la UE. Por eso, los altos ejecutivos empiezan a pensar que desplazar la supervisión regulatoria del clearing del euro a la UE tras el brexit es el único camino para que la mayor parte de una industria que mueve 2.000.000 millones de libras diarias permanezca en Londres. Al mismo tiempo, Barclays crea en Dublín su base de la UE con 150 puestos nuevos, no de Londres. Standard Chartered ha elegido Fráncfort para su subsidiaria postbrexit, pero poco hay poco personal afectado. Royal Bank of Scotland (dueño de Nat West Bank) dice que moverá decenas de puestos, sin concretar dónde. Douglas Flint, el presidente de HSBC, dijo en febrero que podría trasladar unos 1.000 puestos a París. LLoyds, único banco británico que no tiene una subsidiaria en otro país de la UE, tiene una sucursal en Berlín con 300 empleados. Como dueño del Bank of Scotland, Halifax y Scottish Widows, va a pedir una licencia bancaria en Alemania. Poco staff será trasladado.

¿Y los franceses? Hay cosas contradictorias. Por ejemplo, Crédit Agricole acaba de renovar el alquiler de sus oficinas en Londres por seis años, mientras que BNP Paribas piensa mover 300 empleados de su división de banca de inversiones. Société Générale confirmó su compromiso con Reino Unido antes del resultado del referéndum. Su reciente adquisición de Kleinwort Benson y su traslado a Canary Wharf en 2019 es buena prueba.

¿Es Fráncfort el mejor candidato para el brexodus? En 18 meses, Deutsche Bank pasará a contabilizar gran parte de sus operaciones de trading y activos de banca de inversiones a su centro contable de Francfort y trasladará unos 4.000 empleos. Parece natural. Sumitomo Mitsui Financial Group ha sido el mayor banco que elige Francfort como hub para banking y securities en la UE para la era postbrexit, tras Standard Chartered y Nomura. Daiwa Securities Group establecerá allí una nueva filial. Parece que Goldman Sachs podría mover hasta 1.000 personas, según Richard Gnodde, su consejero delegado, y Morgan Stanley, entre 3.000 y 1.000 a Fráncfort y Dublín. Se ve que no está tan claro, aunque para Hubertus Bath, managing director del lobby Fráncfort Main Finance, Fráncfort es la candidata líder.

Aunque se entiende la excitación, muchos pensamos que el impacto real será limitado. Fráncfurt no tiene ni el ambiente internacional y multicultural ni la flexibilidad y apertura mental e idiomática de Londres. La reubicación del brexit será un goteo, un hilillo, no un torrente, en el que cada banco moverá unos pocos cientos, como mucho. Y se hará poco a poco, como dijo Oliver Wagner, managing director de la Asociación de Banca Extranjera en Alemania. Ello moverá escasamente la aguja del Índice de Centros Financieros Globales, donde Fráncfort es el 23 tras Shenzhen y escasamente superará a Seúl. Londres es el número uno seguido de Nueva York.

¿Y los estadounidenses? Ya hemos citado a Goldman Sachs y Morgan Stanley. Antes del referéndum del brexit, el consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, advirtió de que hasta 4.000 empleos de sus 16.000 podrían dejar Londres. En Citigroup, su consejero delegado Ross McEwan, dijo hace un año que movería decenas de empleados. Pero en enero indicó que necesita mover 100 del departamento de ventas y trading. En marzo, Bank of America-Merrill informó de que estudiaba varios escenarios: Dublín, Fráncfort y Ámsterdam, aunque recientemente, su presidente y CEO, Brian Moynihan, declaró que sería la ciudad irlandesa, donde ya tiene una filial con 700 empleados.

¿Y los suizos? El presidente de UBS, Axel Weber, dijo en enero que de los 5.000 empleados en Londres, un 20% se vería afectado y pasaría a la UE. En Credit Suisse, Noreen Doyle, vicepresidenta del consejo, dijo en una conferencia en enero: “Estamos muy al principio para buscar alternativas fuera del Reino Unido”.

Mientras tanto, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, ha reiterado que los bancos no solo deben tener planes de contingencia ante el brexit sino que deben activarlos. Y piensa incrementarles los requerimientos de capital, insistiendo en que Reino Unido continúa siendo la mejor localización para los inversores en servicios financieros y atrajo 99 inversiones directas extranjeras en 2016. Y en paralelo, algo muy británico: Chris Bryant, un experto legal en la UE de Berwin Leighton Partner, lanza un musical sobre el brexit de 70 minutos y 20 canciones en el festival Edinburgh Fringe. “He estado aconsejando a clientes en asuntos relativos al brexit los dos últimos años y escribiendo canciones toda mi vida. Es obvio que juntar las dos cosas en un musical sobre él con caracteres y hechos ocurridos desde junio de 2016 va a ser muy divertido”, declaró.

Conclusión realista: ya he dicho antes que el impacto será limitado, un hilillo y poco a poco. Todavía muchos bancos no han decido lo que van a hacer. Seamos prudentes. Dentro de un año haremos un nuevo chequeo. Por algo somos banqueros.

Joaquín Abos es international banking & business advisor.

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