Preguntas pendientes del caso Popular

Puede parecer que el regulador interviene dependiendo de quién sufre las pérdidas

Da qué pensar que las minusvalías dejaran intactos los bonos sénior

Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort (Alemania).
Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort (Alemania).

El exitoso rescate de Popular plantea algunas preguntas incómodas para los reguladores europeos. Su decisión de intervenirlo y venderlo evitó el pánico sin recurrir a un rescate público. Pero los inversores necesitan respuestas para tener fe en el régimen de resolución europeo.

La principal culpa del colapso radica en su consejo de administración, que permitió que la incertidumbre sobre su balance se convirtiera en una crisis de liquidez potencialmente mortal.

Sin embargo, los reguladores también tienen que dar explicaciones. Después de todo, Popular pasó los test de estrés os el año pasado, y había recaudado 2.500 millones de capital. A finales de marzo, anunció una ratio de capital común Tier 1 del 10%. Menos de tres meses después el agujero en su balance se ha considerado tan grande que no sólo ha acabado con su patrimonio, sino también con 1.900 millones de bonos subordinados.

La pérdida la desencadenaron los reguladores al dictaminar que Popular necesitaba mayores provisiones para deudas incobrables. Le obligaron a destinar otros 7.900 millones: más del 10% de su cartera de préstamos. Según Santander, las provisiones cubren ahora el 69% de la deuda inmobiliaria frágil, frente al 52% del sector en España. Sin embargo, no está claro que los activos de Popular sean mucho peores que los de sus pares.

Ante un banco que falla, es comprensible que los reguladores europeos optaran por la cautela. Pero si fueran igual de estrictos con otras entidades, muchas requerirían capital extra. También es sospechoso que las pérdidas fueran suficientemente grandes para acabar con los bonos subordinados, pero dejaran intactos los sénior. El Mecanismo Único de Resolución dice que la decisión se basó en una valoración independiente. Los bonistas pueden ir a los tribunales.

Los perdedores son en su mayoría grandes inversores institucionales. En cambio, en el italiano Monte dei Paschi las autoridades protegieron a los minoristas con bonos. En ausencia de respuestas más claras de los reguladores, la sospecha será que las decisiones sobre resolución dependen de quién pueda sufrir las pérdidas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

Normas