Alto rendimiento para universitarios exigentes

Alto rendimiento para universitarios exigentes

Los programas de honor o excelencia proliferan.

Por su competitividad y autoexigencia les conoceréis. Son los estudiantes que quieren más y mejor (de ahí, que al encontrarse en plena época de exámenes sea imposible conseguir que alguno converse para este reportaje). Conscientes de que incorporarse al mercado laboral es complicado, están dispuestos a conseguirlo con un expediente impecable y diferente.

Universidades y colegios universitarios han detectado este interés y ofrecen propuestas a la altura de tales expectativas, que además dan continuidad a las experiencias similares en bachillerato. Grupos de alumnos más reducidos, clases en inglés (al menos un 50%) y un profesorado altamente cualificado son algunas de las señas de identidad de estas aulas de excelencia educativa. La carrera de Derecho ha sido la punta de lanza de este tipo de estudios, que ahora se generaliza en otras titulaciones, aunque aún lentamente dados los requisitos que deben cumplirse. Una avanzadilla que, además, ha venido de la mano de universidades privadas, donde se cursa mediante algunas asignaturas opcionales (más al estilo anglosajón) como en la Universidad de Deusto, o bien en una titulación completa como en la Universidad de Navarra (UNAV), en la que llevan unos años ofreciendo el Honors Program de la Facultad de Derecho.

En cuanto a universidades públicas, han sido las de la Comunidad de Valencia las primeras en crear los denominados grupos de alto rendimiento académico, ARA; un sistema único en España puesto en marcha por la Generalitat Valenciana para el curso 2010-2011. “Fue una iniciativa del Gobierno anterior, pero como es lógico lo que se hace bien no se desmonta, incluso se potencia si funciona. Todavía toca esperar para valorar su resultado real, en concreto, cómo ha ido la incorporación al mercado laboral de estos egresados excelentes, que será la mejor medida del éxito”, reconoce Josefina Bueno, directora general de Universidad, Investigación y Ciencia de la Generalitat de Valencia.

“Existen 74 grupos ARA repartidos entre las 5 universidades públicas valencianas: 26 en la Universidad de Valencia, 24 en la Politécnica (UPV), 16 en la Universidad de Alicante, 5 en la Miguel Hernández de Elche y 3 en la Jaime I (Castellón), en los que participan 3.375 alumnos”, detalla. El presupuesto anual para la iniciativa es de 207.000 euros.

Una partida económica que, en palabras de Enrique Herrero, vicerrector de Estudios y Formación de la Universidad de Alicante, “se destina, sobre todo, a los costes extra de profesorado, principalmente a preparar y acreditar el nivel de idioma requerido”. En la UA tienen claro que el objetivo es aumentar la docencia tanto en inglés como en otros idiomas. “Buena parte de este alumnado busca contar con un criterio preferente a la hora de irse de Erasmus. Y para la universidad la idea es internacionalizarse y captar buenos estudiantes también de fuera. Tendremos que ir proponiendo cursos muy especializados para formar también a los profesores, ya que la complicación de dar una clase en otra lengua va más allá de conocerla”, explica Herrero.

Tratamiento diferenciado

En las cuatro titulaciones en las que hay grupos de altas capacidades “ya existía una demanda previa, aparte del grupo mínimo de matriculados que se exige para poder crearlos”, afirma el vicerrector de la UA. En esta universidad pública son los grados en Ingeniería Informática, Derecho, Biología e Ingeniería en Sonido e Imagen en Telecomunicaciones los que cuentan con propuestas de ARA. “En todas está funcionando muy bien, y los casi 200 estudiantes que las integran valoran mucho este tratamiento diferenciado que irá incorporado en su suplemento europeo al título”, indica Herrero.

“Lo verdaderamente diferencial en un programa de excelencia son los alumnos en sí mismos, aquellos con quien te sientas, y ese afán común que tienen de trabajar de forma más rápida e intensa”, opina Pablo Vázquez, director del Colegio Universitario de Estudios Financieros, CUNEF, que el próximo curso estrenará Honours Program para el doble grado de Derecho y ADE bilingüe. “Hay estudiantes que, siendo de empresa, se cambian para estudiar ingenierías porque ADE no les satisface. Quieren más. Es cuestión de subir el listón, al margen de la renta de cada uno, puesto que becamos hasta el 90%. Nos interesa profundizar en la excelencia más ahora, cuando lo online hace estándar el contenido de las asignaturas. Si juntamos a los que destacan y les ofrecemos algo distinto, se potenciarán sus capacidades al tirar unos de otros”, comenta Vázquez. En CUNEF piden un expediente de un 9 de media y un buen examen de acceso, “pero la idea es hacerlo flexible para que, en los años siguientes, se puedan unir otros alumnos del doble grado”.

Algo más que buenas notas

Un buen expediente académico es el mejor pasaporte para acceder a estudios de alto rendimiento, pero no es lo único. Si así fuera, “todos los alumnos de Medicina podrían optar a ellos”, comenta Enrique Herrero, vicerrector de Estudios de la Universidad de Alicante. Desde el Consejo Estatal de Estudiantes siempre han subra­yado que este grado no solo destaca por las calificaciones de los alumnos, “sino también porque el nivel de aprovechamiento de los estudios es superior a la media”. Pero Herrero insiste: “También se puede ser de alto rendimiento sin optar por ARA. Los estudiantes académicamente más brillantes a veces no quieren este reconocimiento, que además implica buen dominio del inglés (nivel B2 como mínimo), así como una motivación y una predisposición especial”.

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