Gómez-Pintado (Vía Célere): “Estaremos en Bolsa con un valor superior a 1.000 millones”

Para el presidente de la inmobiliaria de Värde y presidente de la patronal, la subida del precio de la vivienda “no es sostenible ni deseable"

Reconoce que la precariedad laboral impide el acceso a los jóvenes a la compra y alquiler

Vía Célere
Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de Vía Célere

Acaba de vender su segunda compañía. Juan Antonio Gómez-Pintado (Madrid, 1959) traspasó antes de la crisis del ladrillo la empresa familiar Agofer por 220 millones. Y ahora el fondo Värde Partners ha comprado Vía Célere por 90 millones para integrarlo con su promotora Dospuntos. La norteamericana cuenta con este directivo, presidente de las patronales Asprima y APCE, para la fusión –ya casi finalizada– y la salida a Bolsa, prevista para inicios de 2018. Dospuntos ha aportado a la firma resultante un millón de metros cuadrados, lo que permite edificar 10.000 viviendas.

¿Cuál será su ritmo de construcción?

El punto álgido será ya en 2018, con 3.000 viviendas. Necesitamos comprar suelo a un nivel constante, de entre 200 y 250 millones de euros al año de inversión hasta 2023.
Tras la fusión, ¿tiene un compromiso para quedarse como presidente?

Los jóvenes no pueden permitirse comprar una vivienda. Hay que luchar contra la precariedad laboral

Tengo un compromiso personal de permanencia más que una obligación. Como es un proyecto en el que yo creo firmemente, mi compromiso son cuatro años desde que se produzca la salida a Bolsa.

¿En qué momento se encuentra el proceso?

En un momento incipiente. La empresa, además del negocio residencial, tiene una parte de patrimonio que es grande. Para salir a Bolsa, lo primero que tenemos que hacer es separar las dos ramas de actividad. Lo haremos antes de verano. Patrimonio se constituirá como una compañía nueva con los activos que trajo Dospuntos de Parquesol, San José y cosas que ha comprado Värde.

¿Qué valoración tiene esa empresa?

Se están cerrando las valoraciones ahora. Alrededor de 400 millones en activos.

¿Cuál es el calendario para la OPV?

El objetivo es debutar en Bolsa en la primavera de 2018. Es un proceso complejo de preparación. Quiero tenerlo cerrado lo antes posible, antes de que acabe el año. Después, decidiremos el momento más oportuno, probablemente en el primer trimestre, cuando se tengan las cuentas del año anterior. Hay mucho interés y muchas entidades financieras han venido a hablar con nosotros.

¿Con qué valor debutará?

Estaremos con un valor superior a los 1.000 millones, porque menos sería una operación pequeña. El tamaño importa a los mercados, para despertar el interés de los inversores. Igual que Neinor, la OPV se dirigirá al mercado institucional, por lo que debe tener un volumen mínimo.

Llegará a Bolsa tras Neinor y previsiblemente después de Aedas. ¿Es un inconveniente ser la tercera promotora residencial?

La salida de Neinor es una ventaja porque ha roto los tabúes en el inversor internacional.

¿Qué tabúes?

La inseguridad jurídica o que el residencial nunca iba a interesar a los fondos internacionales. Se ha puesto muchas veces en duda que una compañía solo promotora residencial, no patrimonial, iba a tener éxito en una salida a Bolsa. Nos sirve de ayuda. Que Neinor tuviese una sobredemanda de 4,5 veces significa, salvo debacle internacional, que hay dinero suficiente interesado en el inmobiliario español para cuatro compañías.

¿Van a seguir adquiriendo compañías?

Vamos a seguir comprando suelo y compañías que tengan activos interesantes.

¿Hay compañías así?

España está llena de promotoras familiares.

¿Este mercado seguirá atomizado?

Sí. Aunque cambiarán los porcentajes. En la época del boom, las grandes promotoras solo representaban un 5% de cuota de mercado. Ahora puede que sumemos algo más de un 10%, e incluyendo a Metrovacesa serán cuatro o seis empresas grandes. Si cada una construye 3.000 viviendas al año, seguirá siendo un número corto respecto al que se tiene que construir en el futuro, si damos por bueno que se deberán hacer entre 150.000 y 200.000 unidades.

¿Es la cifra sana?

Si fuésemos capaces de producir entre 125.000 y 150.000 viviendas sería el tamaño ideal hoy para nuestro mercado y la demanda futura. Actualmente, estamos en una producción muy baja de 62.000 unidades.

¿No hay más demanda?

Solo hay demanda de reposición de vivienda. El gran foco de futuro es la generación que va de 18 a 35 años, una gran cantidad de personas sin capacidad de acceso a la vivienda y que en un gran porcentaje vive con su familia o en pisos compartidos de alquiler. Se dice que sube la vivienda en alquiler, pero si rascamos un poquito, lo que estamos viendo es que se unen varios jóvenes y lo que están alquilando son habitaciones. Esa es la realidad, eso es casi un piso patera. No es lo deseable. La gente quiere acceder a una casa en alquiler o en compra, pero que sea suya. Lo que nos falta es dar la solución para facilitar el acceso a ese núcleo de población de entre 12 y 14 millones de ciudadanos.

Con contratos precarios, va a ser difícil.

La gran fuente, la de los jóvenes, es la que no pueden permitírselo. Es absolutamente necesario luchar contra la precariedad laboral, pensar en la situación de los jóvenes, a los que se prometía que si terminaban una carrera tendrían un futuro mejor, pero se han dado cuenta de que han hecho el esfuerzo y están en paro, con contratos precarios o se tienen que ir de España. Eso es un problema social enorme. Las compañías tendrán que asumir que deben pagar acorde al trabajo y sin temporalidad.

¿Es sostenible la subida del precio de la vivienda?

Ni sostenible ni deseable, porque la demanda de reposición se acabará en algún momento. Suelo finalista hay muy poco. Empieza a funcionar la ley de la oferta y la demanda y empiezan a subir los precios del suelo a un ritmo que todavía pueden permitirse los demandantes de vivienda de reposición. Necesitamos un precio de suelo y vivienda equilibrado. Esa inflación va en contra de la empresa. Hay promotores que piensan que subiendo los precios van a ganar más dinero, pero no es verdad, porque están inflacionando el precio hacia atrás: empleo, materiales y suelo.

Normas