La alternativa de los bonos corporativos con los tipos planos

Los bonos ofrecen a los compradores el cobro preferente en caso de problemas de la empresa

La alternativa de los bonos corporativos con los tipos planos

El descenso de los tipos de interés hasta el cero decretado por el Banco Central Europeo y la compra masiva de deuda pública en Europa, (antes en EE UU y en Japón) ha limitado mucho las opciones de la inversión tradicional en la renta fija, que cebaba las carteras fundamentalmente con títulos estatales y con pequeñas aportaciones de emisiones públicas de ayuntamientos y Gobiernos regionales, menos extendidas en el Viejo Continente que en Norteamérica. El BCE acapara ya uno de cada cuatro euros de deuda estatal en Europa y ha forzado una rebaja de las rentabilidades en los mercados primarios y secundarios que aconseja a los inversores, especialmente a los institucionales que vehiculan el dinero de los particulares, refugiarse en emisiones de empresas para esquivar el vaivén de la renta variable.

El bono corporativo tiene la particularidad para los emisores de que es un instrumento de financiación empresarial que esquiva tanto el crédito bancario como el recurso a pedir más dinero a los accionistas en caso de precisarlo; y al tomador le proporciona la ventaja de cobro casi en todas las circunstancias financieras de la empresa, siempre con preferencia sobre las acciones, aunque los formatos modernos de bonos subordinados, preferentes y convertibles empiezan a equipararlos a las propias acciones.

La dificultad para los particulares es capturar bonos corporativos en las emisiones primarias, que suelen ser acaparadas íntegramente por los fondos, especialmente si tienen jugosos tipos de interés. Por ello, la mejor fórmula de acceso es contratar fondos especializados con comisiones ajustadas y que además, con gestión profesional, suelen combinar títulos de grandes compañías y elevada solvencia, pero con tipos más modestos, con bonos de empresas de crecimiento con tipos de interés más elevados por contener mayor riesgo en muchos casos por el simple hecho de estar ubicadas en zonas económicas arriesgadas. Una mezcla ajustada de bonos de compañías investment grade y de high yield es la mejor opción para quien busque las rentabilidades que con los tipos normalizados ofrecerían los Estados.

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