Sabadell bate a Santander al colocar 750 millones en 'cocos' más baratos: pagará el 6,5%

El banco que preside Ana Botín vendió el 18 de abril títulos al 6,75%

La entidad ha captado 750 millones de euros en su primera emisión

cocos banca

La primera emisión de bonos contingentes convertibles (cocos, en la jerga), que computan como Additional Tier 1 (AT1), de Sabadell ha sido un rotundo éxito. Las cifras del libro de demanda han acumulado peticiones de cerca de 5.000 millones de euros, lo que ha permitido que el tipo de interés sea del 6,5%, por debajo de la banda inicial de entre el 6,625% y el 6,75%.

Con esta emisión de 750 millones de euros la entidad financiera ha cubierto ya la mitad de sus necesidades de este instrumento financiero: le quedan por emitir otros 750 millones y tiene de plazo para colocarlos hasta finales de 2018. 

La entidad financiera ha emitido más barato que Santander, que el pasado 17 de abril colocó 750 millones de euros al 6,75%. Su objetivo inicial era captar alrededor de 1.500 millones, pero el anuncio de elecciones anticipadas en Reino Unido para el próximo 8 de junio desestabilizó el mercado, y la entidad prefirió primar precio en lugar de importe. 

A cierre de marzo, Sabadell tenía una ratio de capital de máxima capital, Common Equity Tier 1 (CET 1, en la jerga) como si todas las reglas de Basilea III fuera aplicables del 11,9%. La rentabilidad sobre recursos propios (ROE) de la entidad que preside Josep Oliu fue en el primer trimestre de 2017 del 5,53%. 

SABADELL 1,44 -0,17%

Las presentaciones entre inversores (road shows) arrancaron el viernes 28 de abril y los bancos colocadores –Deutsche Bank, Goldman Sachs, HSBC, JPMorgan, UBS y el propio Sabadell– se recorrieron Londres, Paris y Zurich durante dos días, explican desde una entidad. El apetito fue más que notable.

El viernes 5 de mayo a las  9.00 horas se abrieron los libros con una rentabilidad orientativa del 7%, y en dos horas ya habían logrado demanda por 4.750 millones de euros, lo que permitió rebajar la horquilla orientativa de precios a entre el 6,625% y el 6,75%. Las entidades, tras comprobar la calidad del libro, cerraron la operación 50 minutos después con una demanda total de 4.733 millones por un total de 363 órdenes.

Los británicos e irlandeses han comprado el 38% del papel; los inversores estadounidenses se han hecho con el 25%; los franceses, con el 12%. El porcentaje restante ha ido a parar a manos de compradores de otras partes del planeta. Por tipo, gestoras de fondos han adquirido el 71% del total; hedge funds, el 13%; entidades financieras el 7%; aseguradoras y fondos de pensiones, el 5%; y otros, el 3%. 

Los bancos tienen de plazo hasta finales de 2018 para reforzar su solvencia con el uso de cocos. La regulación de Basilea III, que será aplicable de forma íntegra en 2019, les obliga a tener un colchón de capital en el que los cocos sean equivalentes al 1,5% de los activos ponderados por riesgo. Es la fórmula con la que, en caso de insolvencia, los bancos deberán rescatarse a sí mismos. Es decir, si los niveles de solvencia descienden de determinado nivel (habitualmente, el 5,125%), los cocos deben obligatoriamente convertirse en acciones, y la existencia de ese colchón da cierta garantía de contar con herramientas para abordar el problema, antes de tener que echar mano de otros instrumentos de deuda.

La estructura de los fondos propios de la banca son círculos concéntricos. El CET1, formado por capital puro y duro y por las reservas, es el círculo interno. Lo rodea el que proporcionan los cocos  y por encima de ambos círculos está el Tier 2 (T2), que es la deuda subordinada. Los escudos protectores del CET1 deben sumar un total del 3,5%. Este porcentaje estará formado en un 1,5% por los cocos y en un 2% por la deuda Tier 2.

La rentabilidad que se exige a cada instrumento es directamente proporcional a la capacidad de absorción de pérdidas en caso de que se produzcan problemas.

Los primeros que responden son los accionistas; después, los dueños de cocos, que dejarán de recibir los intereses o a los que se les reducirá el nominal de sus bonos; es decir, recibirán menos dinero del que invirtieron. El tercer círculo es la deuda subordinada, que en última instancia tendrá el mismo efecto que los bonos cocos.


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