Reforma del índice
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

El nuevo euríbor es inviable: demasiado diferente al actual y sin volumen

La ausencia de suficientes transacciones reales impide poner en marcha el nuevo método de cálculo

La nueva fecha para determinar la fórmula adecuada para hallar el índice se va a junio de 2018

El nuevo euríbor basado en transacciones reales entre la banca en vez de en estimaciones no verá la luz finalmente. El Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI, por sus siglas en inglés) ha concluido que, tras el análisis de los datos del programa de verificación del nuevo euríbor, el cambio metodológico para la actualización del índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas variables en España “no es factible”, y anuncia que en los próximos meses seguirá trabajando en la alternativa híbrida.

Así, de momento, el precio de las hipotecas a tipo variable referenciadas al índice euríbor seguirá calculándose en base al tipo que arroja el euríbor actual, que seguirá cotizando con normalidad. El indicador encadena más de un año en negativo y se sitúa en el mínimo histórico del -0,123%, según la media provisional del mes de mayo. La nueva fecha para determinar la fórmula adecuada para hallar el índice se va a junio de 2018.

“Bajo las actuales condiciones del mercado no será factible evolucionar la actual metodología del euríbor a un metodología totalmente basada en transacciones siguiendo un camino de transición sin fisuras”, señala el comunicado del EMMI hecho público este jueves, que apunta también que las conclusiones han sido corroboradas por la Agencia Belga de Servicios Financieros y Mercados (FSMA), equivalente a la CNMV española. 

Según el organismo encargado del proyecto de cambio del euríbor, con sede en Bruselas, los ensayos en los que han participado durante seis meses (de septiembre de 2016 a febrero de 2017) 31 entidades de 12 países diferentes de la zona euro han proporcionado “una clara comprensión del mercado que sustenta al euríbor, mostrando un cambio en la actividad del mercado como resultado de las actuales exigencias regulatorias y un entorno de tipos de interés negativos”. 

El informe determina que los niveles del euríbor basado exclusivamente en transacciones reales no son suficientemente similares a los del euríbor actual. No sería, por tanto, posible la transición sin necesidad de modificar los actuales contratos. La actividad en el mercado interbancario ha decrecido de forma sustancial, de forma que estos volúmenes no darían suficiente robustez al índice. El principal objetivo de las autoridades europeas era la creación de un nuevo índice más transparente y fiable, tras los escándalos de manipulación por parte de algunas grandes entidades europeas.

Pese a la paralización del nuevo euríbor, dado que el euríbor se considera un índice de referencia “crítico” y de importancia sistémica al que están referenciados contratos por un valor estimado superior a 180 billones de euros, desde el EMMI aseguran que siguen “comprometidos” con la reforma metodológica del euríbor para adaptarlo al mercado de operaciones reales “en la medida de lo posible, de conformidad con el Reglamento de referencia de la UE”. Así, Guido Ravoet, secretario general del EMMI, ha anunciado que “en los próximos meses se centrarán en el desarrollo de una metodología híbrida, capaz de adaptarse a las condiciones del mercado prevalecientes”. En ese proceso, el EMMI quiere seguir contando con la colaboración y participación de las autoridades públicas, bancos de panel y todos los participantes en el mercado “para asegurar el apoyo a las reformas metodológicas", asevera Ravoet.

Por su parte, tanto el FSMA como el ESMA, el coordinador de los supervisores de los mercados europeos, han contestado al EMMI en una declaración pública conjunta que continuarán colaborando en planes alternativos para la reforma y transición del euríbor. Argumentan que "el euríbor es un elemento vital del sistema financiero europeo, ya que se utiliza no sólo en un número extraordinariamente grande de instrumentos financieros, sino también en contratos financieros muy comunes, como las hipotecas, así como para medir el rendimiento de muchos fondos de inversión a través de Europa".

La vía híbrida

Por si acaso ocurría lo que finalmente ha pasado, el EMMI siempre ha contado con un plan B de alternativas al nuevo euríbor, barajando especialmente la solución conocida como vía híbrida.

El plan B no es ningún experimento. El otro gran índice de referencia, el líbor, al que están vinculados préstamos por más de 350 billones de dólares, ya sufrió su propia metamorfosis con el objetivo de dotarlo de máxima transparencia y fiabilidad. Los escándalos de manipulación habían sembrado la duda y el supervisor de los mercados en Reino Unido recomendó en 2012 traspasar la tutela del índice, desde 1986 en manos de la Asociación Británica de Banqueros (BBA, por sus siglas en inglés)

En febrero de 2014, el mercado estadounidense Intercontinental Exchange (ICE), con sede en Atlanta (Georgia), tomó las riendas del índice y además comenzó un proceso para cambiar su metodología. El líbor se publica a diario para cinco monedas (el dólar, la libra, el yen japonés, el franco suizo e incluso el euro) con un panel de entre 11 y 17 entidades para cada una de ellas. Tras una discusión de la forma de cálculo, ya existe un protocolo estricto.

El gestor, que está vigilado por el equivalente británico a la CNMV en España, la Financial Conduct Authority (FCA), publica referencias a un día (overnight), una semana, un mes, dos meses, tres, seis y un año. Se han diseñado tres niveles para conformar la cotización de los diferentes líbor. Los datos que se utilizarán en primer lugar serán los reales. Si no existen o su número es insuficiente, ICE revisará su histórico de transacciones históricas y las incluirá, modificadas conforme a una serie de parámetros; el tercer nivel serán los datos procedentes del juicio de expertos. Es una gradación.

Fuentes conocedoras del ya efectuado cambio de metodología del líbor y de la que está en marcha para el euríbor destacan que una modificación sencilla del índice de la zona euro sería establecer los dos últimos niveles que ya se tienen previstos para la referencia que calcula el líbor. En realidad, ya existen, pero no se contempla su uso salvo emergencia.

El panel diseñado para el euríbor está formado por 31 entidades, mientras que las que aportan datos para el eurolíbor, que cotiza en niveles muy similares al euríbor –ambos están en el entorno del –0,14% a 12 meses–, son 15: Lloyds TSB, Bank of Tokyo-Mitsubishi, Barclays, Mizuho, Citi, Rabobank, Credit Suisse, Royal Bank of Canada, HSBC, Santander, Deutsche Bank, JPMorgan, Société Générale, Royal Bank of Scotland y UBS.

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