Telecomunicaciones

Vodafone empieza a cobrar por atender incidencias por teléfono

La teleco asegura que afecta solo al 1,6% de las llamadas de particulares

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Sede de Vodafone España.

Vodafone va a empezar a cobrar a los clientes por atender algunas incidencias por teléfono, desde los centros de atención al usuario. Entre las incidencias incluidas figura la modificación de un contrato, un cambio de cuenta bancaria, una petición de bloqueo del teléfono ante un extravío o robo, una solicitud de número PUK o un duplicado de factura, entre otros.

La compañía cobrará un total de 2,5 euros por atender estas incidencias por vía telefónica.

Desde la operadora se indica que se trata de un cobro exclusivamente por la gestión realizada vía telefónica, si bien se añade que siempre existe un canal gratuito para que el cliente pueda realizar dicha gestión por sí mismo, vía Mi Vodafone, con el servicio de reconocimiento de voz o con USSD. “El operador avisa al cliente cuando el atender una incidencia tiene coste”, indica un portavoz de la empresa.

Según la teleco, de esta manera se permite liberar a los agentes para atender incidencias en las que su intervención es imprescindible.

Vodafone indica que las incidencias incluidas en esta iniciativa suponen solo el 1,6% de las llamadas a agente de los clientes particulares y 2,6% entre muy pequeñas empresas.

Frente a esta posición, algunos sindicatos se han mostrado críticos con la decisión de Vodafone. En un comunicado, UGT ha recordado que las operadoras de telefonía tienen la obligación, por ley, de ofrecer a sus clientes un número de teléfono gratuito de atención al cliente.

“Sin embargo, Vodafone ha empezado a cobrar 2,5 euros por la atención telefónica a sus clientes con una treta de dudosa legalidad que, además, destila cierto aroma a tomadura de pelo: argumentan que se cobra por atención a la incidencia y no por la llamada en sí”, señala el sindicato, que añade que “estamos ante un atropello evidente al usuario-cliente de la citada compañía y, además, se añade mayor presión sobre los teleoperadores que atienden las llamadas y que tendrán que asumir las quejas y desahogos verbales de los usuarios”.

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