Préstamos fallidos

La UE estudia crear un 'banco malo' de un cuarto de billón de euros

La autoridad Bancaria Europea propone el traspaso de la morosidad a una entidad europea

Italia, Grecia y Portugal serían los países más beneficiados

La UE estudia crear un 'banco malo' de un cuarto de billón de euros

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) propuso ayer la solución más drástica de todas las planteadas hasta ahora para zanjar de una vez la interminable crisis financiera de la UE. El organismo dirigido por el italiano Andrea Enria sugiere la creación de un banco malo de dimensiones europeas en el que las entidades bancarias podrán descargar entre 200.000 y 250.000 millones de euros en crédito moroso.

“Los préstamos fallidos son un problema europeo y requieren una solución europea”, señaló Enria durante un seminario conjunto en Luxemburgo de la EBA y el fondo de rescate de la zona euro (Mecanismo europeo de Estabilidad o MEDE). La iniciativa fue bien recibida por el director-gerente del MEDE, el alemán Klaus Regling, aunque advirtió que “entrañaría una enorme complejidad”.

La insólita propuesta llega cuando la UE y, en particular la zona euro, se adentra en 2017 en el décimo año de una crisis financiera de proporciones y características japonesas. Como en el país de extremo oriente, la lentísima recuperación llega lastrada por la morosidad acumulada en los balances bancarios y la resistencia de las entidades a reconocer las pérdidas latentes por temor a una penalización bursátil y regulatoria.

Los préstamos fallidos son un problema europe y requieren una solución europea.

Desde hace meses, el FMI alerta de la urgente necesidad de sanear los balances bancarios para facilitar en Europa un borrón y cuenta nueva tras la crisis. Bruselas, que hasta hace poco acusaba al Fondo de alarmista, empieza a admitir que la economía europea corre el riesgo de caer en un peligroso círculo vicioso que condene al continente a un larguísimo período de estancamiento, con poco crecimiento y paro muy elevado.

La EBA propone evitar ese escenario mediante el trasvase de una parte de la multimillonaria cartera de préstamos fallidos a una Compañía de Gestión de Activos (AMC, en sus siglas en inglés) que titulizaría los créditos e intentaría colocarlos en el mercado con las menores pérdidas posibles.

Las entidades financieras podría transferir a la AMC europea ciertas categorías de préstamos fallidos, con una pérdida inicial para los accionistas del banco. La AMC tituliza y vende el crédito y en aquellos casos en que se produzcan nuevas pérdidas podría intervenir el dinero publico.

El plan, sin embargo, no incluye ninguna mutualización de las potenciales pérdidas, porque cada Estado correría con la factura de las pérdidas del AMC correspondientes a los créditos de su banca. Una salvedad que parece pensada para superar el posible y probable veto de Berlín si el banco malo supusiera convertir la morosidad de ciertos países en una factura europea.

La EBA cifró ayer en un billón de euros el crédito moroso acumulado en Europa, con Italia a la cabeza con 276.000 millones de euros. En 10 países de la UE, la morosidad supera el 10%, con Grecia (46,9%) y Chipre (47,4%) a la cabeza.

Los cuatro países rescatados por la UE y el FMI (Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre) siguen lastrados por una morosidad que en el caso luso roza el 20% y en el irlandés, el 15%, a pesar de la reestructuración de la banca acometida bajo la supervisión de la troika (CE, BCE y FMI).

Regling reconoció ayer que la experiencia en esos países muestra que la creación de un banco malo por sí solo no resuelve la crisis si no se solventa al mismo tiempo el problema del sobreendeudamiento de familias y empresas.

“El banco malo no puede limitarse a trasladar el problema del sector privado al público”, señaló Regling. “Si el problema del sobreendeudamiento no se soluciona, reaparece más tarde como un espectro”.

Un sector lastrado por mora, multas y tipos cero

El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y la Autoridad Bancaria
Europea se esforzaron este lunes en subrayar los avances en el saneamiento del sector financiero desde el comienzo de la crisis en 2007. Pero no pudieron evitar los datos que confirman el daño sufrido  y los
problemas que todavía lastran peligrosamente la actividad del sector.
El ratio de capital ha aumentado y se encuentra de media en 14,1%, con
solo seis países por debajo de ese umbral: Hungría, Francia, España,
Austria, Italia y Portugal, según los datos presentado por la EBA
durante el seminario conjunto con el MEDE celebrado en Luxemburgo.
Pero la rentabilidad del sector sigue siendo muy baja y basada, en
gran medida, recortes de gastos. El ROE (return on equity) del sector
cayó al 5,4% en el tercer trimestre de 2016, un punto menos que en el
mismo periodo del año anterior.
A ello se suma el impacto de la política monetaria, con tipos de
interés en mínimos históricos. Los ingresos por intereses no cubren el
gasto operativo y el ingreso por comisiones no ha aumentado lo
suficiente para compensar esa pérdida.
La EBA añade que la calidad de los activos sigue siendo pobre”, con
sólo una ligera mejoría en el ratio de morosidad, que en los últimos
dos años ha pasado del 6,5% al 5,4% de media.
Y queda, por último, la factura por los desmanes cometidos en el
período previo a la crisis. El 44% de los bancos consultados por la
EBA han abonado más de 500 millones de euros en compensaciones y
litigios; y el 37% más de 1.000 millones. El 40%, además, asume que
los costes de los litigios pendientes aumentarán durante los próximos
seis y 12 meses.

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