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Los ‘antibrexit’ no ganarán la guerra

El fallo del Supremo para que decida el Parlamento no evitará que los legisladores voten por salir de la UE

El fiscal general del Reino Unido, Jeremy Wright, ayer ante el Tribunal Supremo.
El fiscal general del Reino Unido, Jeremy Wright, ayer ante el Tribunal Supremo.

Los antibrexit han ganado la batalla, pero perderán la guerra. El Tribunal Supremo del Reino Unido confirmó ayer un fallo anterior por el cual la primera ministra, Theresa May, no podrá sacar al país de la UE sin consultar al Parlamento. La pega para los jubilosos remainers es que probablemente eso no impedirá a los legisladores votar por salir.

Puede que no sea evidente de forma inmediata que es inevitable que se invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que da inicio a una cuenta atrás de dos años para la salida. En el referéndum, apoyaron la permanencia en torno a tres cuartos de los diputados, incluidos muchos compañeros conservadores de May, y ella misma.

A May le beneficia que el Tribunal haya dejado de exigir el consentimiento de los parlamentos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte

Pero más del 60% de los diputados laboristas de la oposición representan a distritos electorales que votaron por salir. El líder laborista, Jeremy Corbyn, dijo que pedirá a su partido que no bloquee el proceso de salida. Con que solo la mitad de ese 60% esté con May, esta podría sobrevivir a la rebelión de casi todos los 80 diputados conservadores de distritos electorales que votaron por quedarse en la UE.

Otra ventaja para la premier es que el Supremo ha dejado de exigir el consentimiento para el brexit de los parlamentos descentralizados de Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Esto podría hacer que los escoceses pidan un segundo referéndum de independencia. Pero eso es mejor para May que la posibilidad de que retrasen la salida global del Reino Unido de la UE.

Incluso si los diputados pro-UE son suficientes para oponerse al Gobierno, tendrán difícil demostrar que alternativas como quedarse en el Espacio Económico Europeo son viables y preferibles. Adherirse al EEE significa aceptar la libre circulación de mano de obra, que es una línea roja, así como renunciar al derecho de firmar acuerdos comerciales con países no pertenecientes a la UE, una prioridad para los brexiteers del gabinete.

Eso no hace más aceptable la alegre aceptación por parte de May de los enormes riesgos asociados con un brexit duro. Pero si los diputados aceptan que el brexit significa que Westminster tomará el control de las fronteras y de la política comercial del Reino Unido, el plan de ruptura completa de May parece la única alternativa.

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