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La Fed respira, pero Yellen está en duda

La inversión en obra pública prometida por Trump quitaría presión a la política monetaria

Janet Yellen, presidenta de la Fed.
Janet Yellen, presidenta de la Fed.

El impulso a las infraestructuras que prometió Donald Trump en su discurso de celebración tras ser elegido presidente de EE UU podría dar cierto alivio a la Fed, que lo tendría más fácil para seguir subiendo los tipos. Más importante es, sin embargo, que haya claridad sobre el destino de la presidenta de la Fed, Janet Yellen.

Trump dijo el martes que las infraestructuras estadounidenses serán “inigualables”. Aunque sus planes son difusos, ha prometido asignar entre 450.000 y 900.000 millones de euros a reconstruir carreteras y puentes destartalados. Este giro hacia el gasto está en armonía con Yellen y otros altos funcionarios de la Fed, que han sugerido que tales inversiones son necesarias para impulsar el crecimiento y quitar parte de la presión a la política monetaria.

Las esperanzas de un aumento del gasto –junto con una reacción razonablemente tranquila del mercado al resultado electoral– deberían mantener a la Fed en el camino de subir los tipos en diciembre, como se esperaba. La economía (el crecimiento del PIB y los rendimientos de los bonos a 10 años) está mejorando con más fuerza, lo cual justificaría ese aumento.

Destituir a Yellen, como ha amenazado el presidente electo de EE UU, sería un error

Más importante, sin embargo, es la posición de Yellen. Durante la campaña, el candidato republicano amenazó con sustituirla y acusó a la Fed de mantener bajos los tipos para ayudar a Hillary Clinton. Sería raro echar a Yellen a falta de un año para terminar su mandato de cuatro. Desde la elección de Ronald Reagan en 1980, los presidentes de la Fed han ejercido con administraciones de un partido y de otro. La independencia del banco central y su presidente es fundamental para su credibilidad.

Los economistas propuestos como sustitutos de Yellen tienen experiencia en política. Entre ellos están Glenn Hubbard, expresidente del Consejo de Asesores Económicos con George W. Bush, y John Taylor, ex jefe de asuntos internacionales del Departamento del Tesoro. El nombramiento de un economista de ese calibre tranquilizaría a los inversores. Pero sería mejor mantener a Yellen mientras Trump se concentra en cubrir posiciones de su gabinete y en cumplir sus muchas promesas electorales. Con la economía en recuperación, sería un error debilitar a la Fed.

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