El nuevo Gobierno de Rajoy

De la Serna, de la alcaldía de Santander a titular de Fomento

El primer regidor de Santander es la figura emergente del PP en Cantabria

El nuevo ministro, de 45 años, es ingeniero de Caminos de formación

Íñigo de la Serna, nuevo ministro de Fomento.
Íñigo de la Serna, nuevo ministro de Fomento.

Fomento estrena como ministro al que fue el alcalde más joven, con 36 años, de una capital de provincia. El regidor de Santander desde 2007, Íñigo de la Serna (Bilbao, 10 de enero de 1971), da el salto a la política nacional como titular de la obra pública.

De 45 años de edad, pero con probada experiencia en la gestión pública, tiene formación de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, siendo licenciado por la Universidad de Cantabria en la especialidad de Hidráulica, Oceanografía y Medio Ambiente. Un detalle, el del conocimiento del terreno que va a pisar, que siempre han demandado las empresas de la obra pública. Eso sí, se marcha de Santander con una derrota y precisamente sobre su nueva casa: el Supremo acaba de tumbar el plan urbanístico de la ciudad por el que se preveía aumentar su población en más de 35.000 personas.

De la Serna cobró notoriedad en la esfera política, más allá de los límites de su ciudad, como presidente del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE) y vicepresidente primero de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Su magnetismo ante los votantes es indiscutible, así como su perfil amable, de buen comunicador y, tal y como ha buscado Mariano Rajoy, tiene dotes de negociación. Sin ir más lejos, gobernaba Santander con el respaldo de Ciudadanos.

De la Serna no va a tener un minuto de confianza por parte de múltiples sectores cargados de reivindicaciones

Durante los últimos años, muchos han visto en esta figura emergente del Partido Popular una seria opción para disputar el Gobierno de Cantabria. Ahora recala en el ministerio inversor del Gobierno en un momento en el que siguen imperando las restricciones. Eso sí, Rajoy pasa de apostar por una figura austera, que sirvió de parapeto a las múltiples quejas del sector privado en los peores momentos de la crisis, como ha sido la de Ana Pastor, a un político en apariencia mucho más extravertido.

A pesar de ser una de las caras nuevas del Ejecutivo, ausente en las quinielas, no tendrá ni 100 ni 50 ni diez días de confianza. Múltiples grupos de presión le esperan cargados de peticiones: las constructoras con la reivindicación de un impulso a las obras, aunque sea por vías que no computen en déficit y precisen la inversión privada; las ingenierías con reglas en la licitación que primen la calidad técnica por encima del precio; las aerolíneas en busca de una rebaja tarifaria en los aeropuertos de Aena; la nueva patronal del transporte por carretera, Confebus, con la demanda de un nuevo marco concesional de las grandes líneas de transporte, y así, un largo etcétera.

Sus mandatos en Santander se cuentan por mayorías absolutas hasta la legislatura en que el bipartidismo ha pasado a la historia. En 2007 se estrenó como alcalde y fue reelegido en 2011 elevando el porcentaje de votos del 52% al 56%. Ya en 2015, sus adhesiones bajaron al 40% y requirió el apoyo de Ciudadanos para seguir portando el bastón de mando.

Antes de su dedicación a la política fue jefe del departamento de Hidráulica de la ingeniería Apia XXI, entre 1995 y 1999. Otro matiz que será aplaudido por sus interlocutores del mundo empresarial.

En la política local y autonómica ha ejercido como director de gabinete del consejero cántabro de Medio Ambiente; concejal del ramo en Santander, y diputado regional.

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