Tipos cero
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ofrece una rueda de prensa.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ofrece una rueda de prensa.

Cuidado con los planes de pensiones conservadores

Las carteras pueden sufrir una pérdida de entre el 1% y el 2% en los próximos años

La industria de las pensiones privadas así como la del ahorro e inversión en general (tesorerías de bancos, reservas de aseguradoras, etc.) se enfrentan a un grave problema en estos momentos. En el caso del sector de los fondos de pensiones privados, dadas su composición netamente conservadora y el hecho de que nos aproximamos a ese periodo del año donde se concentran buena parte de las aportaciones de dinero a los mismos, es especialmente relevante.

Siendo muy concretos existe una gran cantidad de dinero en planes de pensiones de renta fija y planes de renta mixta conservadores (más de la mitad del sector) cuyo subyacente de inversión, deuda pública y privada española y de la zona euro, tiene expectativas de rentabilidad que en el mejor de los casos no son siquiera capaces de cubrir los costes de gestión de estos fondos.

Es decir, la rentabilidad esperada para los partícipes es negativa o dicho de otra forma tienen casi garantizadas pérdidas. Esta posibilidad de ligeras pérdidas o moderadas es bastante probable en un escenario de mercados benigno o neutro pero en un escenario de mercados no tan benigno donde se produjeran situaciones nada descartables como aumentos de tipos o de aumentos de las primas de riesgo (normalmente acompañadas de caídas de las bolsas) las pérdidas puede ser considerables y desde luego muy superiores a las que puede esperar o soportar un partícipe medio en este tipo de fondos.

Podemos hacer algunos cálculos con un caso típico medio donde la cartera de un plan de pensiones está formada fundamentalmente por bonos españoles y de la zona euro públicos y privados de buena calidad con una duración contenida, digamos de cinco años o inferior. Pues bien, la rentabilidad esperada bruta de una cartera como esa en un escenario benigno se puede mover en un rango razonable del 1-2%.

Resulta que ese es justamente el coste medio que aplican e incurren las gestoras de pensiones en España en este tipo de fondos por lo que bastantes de estos planes tienen una perspectiva de rentabilidad nula o moderadamente negativa a un año. Sin embargo, los problemas en caso de producirse el escenario benigno no acabarían ahí sino que se agravarían. La obtención de dicha rentabilidad sería como resultado de que los tipos o rendimientos de la renta fija siguieran cayendo hasta el cero o se situaran en territorio negativo y que las primas de riesgo se comprimieran hasta el máximo posible, o dicho de otro modo, llegar al sinsentido de que no existieran primas de riesgo.

En ese punto la expectativa de rentabilidad probable anual neta para el partícipe sería del orden del -2%, que son básicamente los costes totales medios cargados a los planes de pensiones en España. Claro está, todo ello asumiendo de nuevo escenarios benignos de estabilidad en tipos y primas de riesgo porque en caso de que la volatilidad y los riesgos (que por otra parte algunos de los inversores más exitosos y reconocidos de la industria de inversión mundial están pronosticando) se materializaran las pérdidas en algunos de estos productos “conservadores” podrían ser perfectamente del entorno del -5%/-10%. En el caso de fondos con política de inversión mixta conservadora o mixta moderada las pérdidas también podrían ser considerables, potencialmente mucho mayores si fueran acompañadas de caídas de las bolsas española y europeas, que es donde básicamente se concentran las inversiones de estos fondos fuera de la renta fija

La resolución a este problema si uno, como inversor en fondos de pensiones no quiere asumir dichos resultados y riesgos, es complicada. Una relativamente sencilla es acudir a los fondos de renta fija con las menores comisiones y los menores nivel de riesgo, que si bien no mejoran significativamente los resultados esperados en el escenario benigno sí lo harán en el no benigno, gracias a carteras con mayor calidad y menores duraciones así como menores costes. Otra es aumentar los niveles de riesgo, bien mediante la inversión en fondos mixtos que tengan una asignación moderada a renta variable, o bien mediante la inversión en planes que inviertan en bonos de empresa de baja calidad pero más alto rendimiento. No obstante, estas dos opciones pueden llevar a pérdidas del orden del 10% en un escenario de mercados que se complique.

Otra opción, aunque muy escasa en el panorama de las pensiones privadas españolas, es la inversión en planes de pensiones con una política discrecional y perfil de bajo riesgo que se encuentre al margen de los activos clásicos que son los bonos y las acciones. Se trataría de obtener una pequeña rentabilidad positiva o de al menos evitar pérdidas significativas mediante la inversión en activos alternativos y líquidos con bajo riesgo de los que se pueda extraer alguna plusvalía. Filosóficamente, sería situarse al margen de los graves riesgos que atenazan a los activos clásicos hasta que lleguen mejores momentos para la inversión.

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