Secretos de despacho

Philippe Bruneau: “En cosmética no hay clientes fieles”

Philippe Bruneau, consejero delegado de Filorga, traslada los valores de la firma de cosmética a su espacio de trabajo.

Philippe Bruneau, consejero delegado de Filorga.
Philippe Bruneau, consejero delegado de Filorga.

Dirige la filial española de los laboratorios de cosmética franceses Filorga desde hace año y medio. El reto de Philippe Bruneau, nacido en Laval (Francia) hace 48 años, en estos momentos es “desarrollar en España la marca de una manera ordenada, rápida y profesional”. A su favor, afirma, tiene desde hace una década unos crecimientos anuales del 30%, “pero debemos controlar cualitativamente nuestra expansión en la distribución y la imagen que queremos tener, ya que somos una referencia en el sector del antiaging”.

La compañía, que nació en 1978 fruto de una investigación realizada por un biólogo celular, está presente en España en 700 farmacias y en 24 parafarmacias de El Corte Inglés. “Es una marca única, ya que cuenta con un complejo, el NCTF (New Celular Treatment Factor), de 53 ingredientes combinados con ácido hialurónico que mejora y dinamiza la creación de colágeno”. En 2006, la empresa fue adquirida por Didier Tabary, y así Filorga, que factura 70 millones de euros y está presente en 60 países, aunque el 45% de los ingresos procede de Francia y Bélgica, deja de ser una empresa solo de medicina estética para estar al alcance de los consumidores. “Somos la única marca inspirada en la medicina estética, lo que garantiza que los resultados son rápidos”, explica Bruneau, quien para España prevé un crecimiento del 55%. “Queremos abrir nuevos puntos de venta, pero cualitativos; necesitamos acuerdos ganadores, en los que el farmacéutico se involucre en la recomendación de la marca. Además, nuestros productos fidelizan”, matiza este ejecutivo, que tiene su cuartel general asentado en Barcelona, la sede de la compañía en España. Acaban de estrenar oficina, de 280 metros, en la que trabaja una decena de personas, de las 55 que componen en la actualidad la plantilla.

Desde el balcón de su despacho, a dos manzanas de La Pedrera, tiene vistas privilegiadas a la Sagrada Familia. La decoración es minimalista, en línea con la estética de la compañía. El color blanco invade la estancia, iluminada con una luz cálida y salpicada con detalles en negro, el color del mobiliario.

Para Bruneau es importante que la estancia en la que pasa cada día cerca de 13 horas sea acogedora. “En el despacho necesito luz, orden y poco más. No me gusta acumular cosas, solo se va acumulando papel, algo que es buena señal”. De lo que ha prescindido es de la pantalla del ordenador, usa un portátil para trabajar. Lo que sí confiesa es una manía: tener agua con gas siempre a mano.

Philippe Bruneau pasó prácticamente toda su vida laboral en el grupo L’Oréal, donde desarrolló mercados dentro del sector del lujo en regiones pequeñas, como Puerto Rico. “En la vida tienes que correr riesgos en algún momento, por eso me fui de L’Oréal, para poder desarrollar un proyecto personal en Edolux Trade, en Uruguay y Argentina, especializado en la expansión de marcas de cosmética y fragancias en los aeropuertos de América Latina.La vida son ciclos y nunca le he tenido miedo a lo desconocido”, explica este ejecutivo, que si de algo está satisfecho es de su trayectoria internacional y de haber aprovechado las oportunidades que se le han presentado.

Cree que Filorga valoró esa experiencia y su capacidad para entender diferentes culturas, además de la flexibilidad y su conocimiento del retail. Lo que más le cuesta de trabajar en España es el corte que se produce a mediodía, con las comidas de trabajo. “Me gusta el arte de vivir de los españoles”.

En compañía de los retratos de sus hijas

Philippe Bruneau: “En cosmética no hay clientes fieles”

Sobre el potencial de la cosmética farmacéutica, Philippe Bruneau es muy optimista y señala que seguirá creciendo en los próximos años debido al interés que tienen la mujer y el hombre por cuidarse, incluso durante la época de crisis económica. “Es un fenómeno el cuidado del cuerpo y sobre todo sentirse bien, no había ocurrido hasta ahora. Necesitamos encontrarnos bien por dentro y por fuera. La imagen es muy importante”. Y añade que “en cosmética no hay clientes fieles, aunque nosotros lo hemos conseguido. Además, la farmacia le da legitimidad a la cosmética, es un buen prescriptor, sobre todo cuando el farmacéutico se cree la marca”.

Afirma que tanto la textura como la estética del envase, en blanco y negro, hace que Filorga, con 35 productos en el mercado, sea aceptada también por los hombres. Cada año, la firma lanza seis nuevos productos: “Es necesario desarrollar innovación, no sentarse y ver que el tren pasa”. Detalla Bruneau que Filorga dedica el 20% de su facturación a I+D, área en la que trabaja un cuerpo de científicos multidisciplinar.

Entre las aficiones de este ejecutivo hay una que le ocupa la mayor parte de su tiempo: cuidar de sus cuatro hijas –cuyas fotos le acompañan en su despacho–, además de correr y tocar el piano. “Es mi manera de relajarme, aunque hoy elegiría otro instrumento, el clarinete, para poder viajar con él”.

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