Proyecciones de población del INE

España pierde población y envejece

La proyección demográfica revela que el país perderá medio millón de personas en 15 años, con fuerte caída de la natalidad y uno de cada cuatro moradores tendrá más de 65 años

Crecimiento vegetativo y movimiento migratorio de la población Ampliar foto

La proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) realizadas con los datos disponibles hoy y las tendencias marcadas por cada variable aseguran que dentro de 50 años, en 2066, España será un país mucho menos poblado y con unos moradores mucho más envejecidos. Pero como otras muchas veces en el pasado, las estimaciones pueden ser puestas en evidencia por la evolución de la realidad. De hecho, ningún país europeo ha registrado en ningún periodo de la historia contemporánea, salvo conflicto bélico, una pérdida de población tan abultada como la que las proyecciones demográficas anuncian para España en periodos de tiempo tan acotados.

Las previsiones demográficas sirven para dar una serie de pistas de por dónde irán las variables si no cambia nada. Pero las cosas siempre cambian. Interpretadas en sus extremos, las proyecciones publicadas ayer por Estadística revelan que si hoy la tasa de dependencia (porcentaje de personas con menos de 16 años y más de 64 respecto al resto) es del 50%, dentro de 50 años será del 89%. Esto es: que el 11% de la gente estará sosteniendo financieramente al 89% restante, algo difícil de creer.

En todo caso, sirven para alertar de los riesgos demográficos que tiene España y las dificultades venideras para mantener su Estado de bienestar. La pérdida de población se produce fundamentalmente por el pobre comportamiento del crecimiento vegetativo del país. El número de nacimientos seguirá descendiendo de manera imparable durante los próximos 50 años. De los 417.000 nacimientos anuales registrados en 2015, se desciende a 335.000 en 2030, y hasta los 294.000 en 2060. Esta contracción se produce pese a un ligero incremento de las tasas de fecundidad, que se incrementan desde 1,33 hijos por mujer ahora, a los 1,36 en 2031 y a los 1,38 hijos por mujer en 2066. Eso sí: la edad media de maternidad, que ahora es de 31,9 años, seguirá creciendo hasta acercarse a los 33 años pasando el ecuador del siglo. Y el número de nacimientos se desploma por la caída del colectivo de mujeres en edad fértil.

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El movimiento vegetativo de población (nacimientos menos defunciones) pasaría del estancamiento actual a una pérdida de unas 115.000 personas en 2030, y a una disminución neta de 300.000 en 2066, como consecuencia de una intensificación de las defunciones por el envejecimiento demográfico, y todo ello pese a un crecimiento adicional en la esperanza de vida. En concreto, de las 420.000 defunciones del año pasado, se pasaría a las casi 600.000 dentro de 50 años.

Una esperanza de vida récord

Si hoy la esperanza de vida al nacer es de 80,26 años para los hombres y 85,71 años para las mujeres, en 15 años ambas cifras se habrán desplazado hasta los 83,22 y los 87,74 años, respectivamente. Pero el ascenso seguirá hasta los 88,6 años para los hombres mediado el siglo, y 91,64 años para los mujeres. Este fenómeno provocará un desplazamiento de la pirámide de población hacia las edades más maduras, hasta el punto de que si hoy solo el 18,7% de los moradores españoles tiene más de 64 años, dentro de 15 formarán tal colectivo el 25,6%, y un 34,6% en el año 2066. Con esta evolución, habrá en España más de 220.000 personas con más de 100 años, mientras que ahora solo sobrepasan ese listón 16.400 personas.

Con este comportamiento de la esperanza de vida, se produce también un incremento del colectivo de pensionistas y del tiempo en el que se mantienen en tal condición. Así, si ahora la esperanza de vida a los 65 años (edad de jubilación hasta hace unos años, ahora establecida en 67) es de 19 años para los hombres y casi 23 para las mujeres, dentro de 15 años se habrán desplazado ambas a los 21 y los 24,7 años, respectivamente; y a 25,1 y 28,2 en 2066.

Tal concentración de pasivos cambiará radicalmente las tasas de dependencia, entendidas como la gente con más de 65 años y menos de 16, respecto al resto, a los potencialmente activos: si hoy está en el 53%, se desplazará al 62% en 2013 y al 87,7% en 2066.

Saldos migratorios crecientemente positivos

A la hora de realizar proyecciones demográficas, uno de los factores clave que determina la tendencia hacia un sentido u otro es el comportamiento que tendrá el flujo o saldo migratorio, o lo que es lo mismo, la diferencia entre los residentes en España que deciden emigrar a otro país y los ciudadanos que llegan procedentes de otras naciones.

De hecho, la afluencia de inmigrantes tan intensa que comenzó a producirse en España a finales de los años noventa y, sobre todo, en los primeros años de este siglo explica en gran medida el aumento de población contabilizado y con él los cambios acontecidos en el sistema productivo y el mercado laboral. Entonces, llegó la crisis y el saldo migratorio hasta entonces ampliamente positivo se tornó negativo al salir más ciudadanos de los que seguían entrando ante la falta de oportunidades laborales. Tal y como recordó ayer el INE, durante 2012 y 2013, considerados los peores años de la crisis, el saldo migratorio fue de -142.552 y -251.531 personas, respectivamente.

Sin embargo, esa tendencia puede volver a virar a finales de este año, ya que de acuerdo con los últimos datos proporcionados por la Estadística de Migraciones correspondientes a los flujos provisionales de 2015, a finales de 2016 España contabilizará 343.614 inmigraciones, mientras que 330.675 residentes se marcharán al extranjero. Esto volverá a arrojar un saldo positivo de 12.939 personas, después de seis años consecutivos de pérdida de población por esa vía.

La proyección para el periodo 2016-2065 se realiza bajo la hipótesis de un flujo migratorio constante y una propensión de la población a emigrar al extranjero, por edades, también constante. Sin embargo, la situación económica española y de los países de su entorno puede ser determinante para que estas proyecciones se conviertan en sumamente conservadoras (una prolongada etapa de bonanza en España y de crisis en algunos emisores tradicionales de inmigrantes podría cambiar sustancialmente el movimiento migratorio) o demasiado optimistas (en caso de fuertes recesiones internas).

En el caso de que se mantuvieran los flujos constantes, España ganará casi 115.000 habitantes hasta 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. La tendencia se reforzará en el futuro, propiciando que la ganancia de población por la inmigración se eleve a 3,1 millones de personas en los próximos 50 años.

El 28,6% de los hogares serán unipersonales en 2031

Consecuencia directa del envejecimiento de la población será la cantidad de gente que vivirá sola en el futuro. Así, según las estimaciones de Estadística, si ahora hay 4,611 millones de hogares con una sola persona, dentro de 15 años, en 2031, serán un total de 5,522 millones de personas las que residan en hogares unipersonales. Eso supone un crecimiento en solo 15 años del 19,8%, y casi un millón más. El número de personas que viven solas pasará de representar el 9,9% de la población, al 12% dentro de tres lustros.

De forma paralela, se producirá un descenso muy severo en el número de hogares en los que habitan cuatro o cinco personas. Los hogares con cuatro miembros son ahora 3,24 millones, mientras que dentro de 15 años solo tendrán ese número de moradores 2,95 millones, lo que supone un descenso de nada menos que del 8,8%. En cuanto a los hogares con cinco o más miembros, que ahora suman 1,050 millones, el descenso será de unos 260.000 en los próximos 15 años, hasta situarse en los 789.000, una caída de nada menos que el 24,8%.

La dimensión media de los hogares es ahora de 2,5 miembros; y descenderá hasta los 2,35 miembros en el horizonte de 2031, según las estimaciones de Estadística. El tipo de hogar más frecuente es el de dos personas, y seguirá siéndolo en 2031, con un incremento de un 10%.

Ahora hay 5,61 millones de hogares conformados por dos personas, y llegará a 6,19 millones en el umbral estimado por Estadística de 2031. Esto supone el 32,1% del total de los habitantes del país (casi uno de cada tres). Además del envejecimento, el retraso en la edad de emancipación y las nuevas fórmulas familiares elevan el número de hogares unipersonales.

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