Editorial

Incertidumbres a la vuelta del verano

Incertidumbres a la vuelta del verano

El entorno de tipos en mínimos, la inflación negativa y el petróleo barato con que los inversores empezaron sus vacaciones de verano es el mismo escenario que se van a encontrar a la vuelta. Si a eso le sumamos las dudas sobre el ritmo del cambio de política monetaria de la Reserva Federal y las mismas elecciones en EE UU se completa un inquietante cóctel de incertidumbres al que solo le falta la guinda del estancamiento político en España para estar completo. Eso sí, quienes estén pensando en el diseño de sus estrategias de inversión de cara al cierre del ejercicio van a contar con un importante asidero: la certidumbre de que Mario Draghi ha dotado a la política monetaria del BCE, tanto en lo que se refiere a una larga etapa de tipos cero, como a las inyecciones monetarias al sistema y la estrategia expresa de que se hará “lo que sea necesario” para volver la inflación al entorno del 2% y que el crecimiento no se vea perjudicado.

Ante este complejo marco, la vuelta al día a día volverá por tanto a enfrentar a los inversores con fantasmas ya conocidos. Y lo hará tras un mes de agosto inusualmente tranquilo, con escasa volatilidad, pero de la que los expertos esperan una reactivación en el otoño ante los frentes abiertos que tiene pendientes el mercado. Es decir, un panorama en el que los inversores deberán afinar para acertar en sus apuestas ante un cuatrimestre final de un año que, en el caso español, se va a caracterizar por la ausencia de referencias que permitan saber con certeza a qué atenerse en términos de novedades tributarias, otra incertidumbre esta de las que gustan muy poco a los inversores.

La primera gran cita de la temporada será la reunión de septiembre de la Reserva Federal, de la que aún no se espera otra alza de tipos tras la de diciembre, pero sí más pistas sobre el ritmo que se le aplicará a esta. Y más después de que la propia Janet Yellen avanzase este viernes en el encuentro anual de banqueros centrales de Jackson Hole que ve más argumentos para la subida.

El efecto más evidente de esta subida de los tipos en EE UU se produciría en el mercado de divisas, con una previsible apreciación del dólar. Y, por lo que se refiere a la renta variable, los analistas coinciden en su mayoría en que el alza de tipos tendrá un efecto negativo, pero gradual sobre la Bolsa de EE UU, al habérsele dado tiempo al mercado para que descuente su efecto. De cara al inversor español, que compra en euros, las compañías con presencia EE UU ofrecerán oportunidades, ya que con la apreciación del dólar verán cómo sus beneficios suben de forma automática.

El proceso electoral estadounidense, que se presenta como uno de los más complejos de la historia reciente en la primera potencia mundial, marcará el otoño y pesará también en las decisiones de los inversores, como lo hará la evolución del brexit del Reino Unido, que sigue a la espera de avances no solo del propio proceso sino, y esto es mucho más importante de cara al inversor español, de la nueva relación que Londres ha de establecer con la UE y sus capitales. De este modo, y sin necesidad de entrar en los muchos puntos calientes de la geopolítica internacional, el riesgo político está servido.

Las dificultades del sistema bancario italiano, pendiente de despejar serias incógnitas sobre su futuro que ya desataron las ventas en Bolsa antes del verano, son otra incógnita a la hora de tomar decisiones, aunque el BCE seguirá velando por la estabilidad del conjunto de la zona euro e incluso se prevé que pueda ampliar la duración de su programa de compras de deuda más allá de marzo de 2017.

El escaso margen de rentabilidad que ofrece la deuda pública, y las dudas sobre las oportunidades que darán los bancos centrales para la renta fija son escenarios clave a tener también muy en cuenta en los rediseños de las carteras de inversión. Así como la evolución del precio del petróleo, pendiente de si en la reunión de la OPEP en septiembre se recorta la producción para subir el precio.

Los más conservadores, que quieran buscar refugio en el oro, ni siquiera ahí van a encontrar márgenes seguros. Y es que el otoño se presenta con focos de incertidumbre que condicionan seriamente las rentabilidades y van a obligar a atinar más de lo habitual a los inversores .

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