La UE, del revés

El paro eterno castiga a Europa

Casi dos millones de personas llevan más de 24 meses en paro en España y siete millones en la Unión Europea

El paro eterno castiga a Europa

Como tras una larga batalla, Europa empieza a hacer balance del daño causado por la Gran Recesión a partir de 2008. Y entre las víctimas destacan, junto a los millones de puestos de trabajo destruidos, los parados que tardan en volver al mercado laboral y que, en los casos más dramáticos, tal vez nunca lo consigan.

En España, según datos de la CE, la tasa de paro de larga duración (más de 12 meses) pasó del 2,2% en 2005 al 12,9% en 2014, y el de muy larga duración (más de 24 meses), del 1,1% al 8,2% en el mismo periodo. O sea, 2,9 millones de personas en paro durante más de un año y, de ellas, 1,8 millones durante más de dos años.

El problema castiga a una buena parte del continente. De los 21 millones de parados que hay en Europa, la mitad lleva ya más de un año sin empleo, según los datos de la CE. Y de ellos, más de siete millones de personas llevan más de 24 meses sin encontrar trabajo. Unos parados de por vida que pueden convertirse en una de las herencias más dolorosas y difíciles de gestionar que dejará la crisis actual.

“El paro de larga duración se ha convertido en el principal legado dejado por la crisis en el mercado laboral”, concluye un informe publicado el pasado viernes por la Fundación Bertelsmann. Y señala que ese tipo de paro ya es el dominante en España, Italia, Bélgica, Grecia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia y Letonia, dentro de la zona euro, además de Croacia y Bulgaria en el conjunto de la Unión Europea.

En todos esos países, el paro de larga duración supone más del 50% del total (en España, el 52,8%). En Grecia, el país que se ha convertido en el símbolo de todos los males de la zona euro, llega al 73% del total de los parados, según recoge el documento de la fundación alemana.

Las alarmas por ese deterioro del mercado laboral europeo han saltado incluso en el BCE. Su presidente, Mario Draghi, recordó la semana pasada en Bruselas que “está muy documentado que los trabajadores que permanecen mucho tiempo sin empleo pueden sufrir las consecuencias a lo largo de toda su vida, en forma de menos posibilidad de lograr trabajo, menos productividad y menos ingresos”.

Los expertos recomiendan combatir el problema con políticas activas de empleo, con servicios de apoyo lo más personalizados posibles y dotados de fondos suficientes. La Fundación Bertelsmann pide a las Administraciones que tomen en cuenta el impacto económico y social que puede tener a largo plazo la presencia de millones de personas desempleadas permanentemente antes de recortar los presupuestos para paliar el problema con el objetivo de lograr un ahorro a corto plazo.

La Unión Europea también ha aprobado una recomendación para que los Estados diseñen planes de “reintegración” laboral y el presupuesto comunitario destina el 10% del Fondo Social Europeo a combatir el paro de larga duración. Pero el problema no está controlado.

¿Cuál es el perfil de la persona amenazada por ese drama laboral? Varón, edad madura, con poca cualificación y pasaporte griego o italiano son los rasgos más habituales de las personas expuestas a un fenómeno que los economistas definen como histéresis y que a pie de calle se traduce en un círculo vicioso de precariedad, riesgo de pobreza y/o abandono definitivo del mercado laboral.

El imaginario popular sitúa al borde de ese peligro solo a los trabajadores con menos cualificación o menos habilidades, y el informe de Bertelsmann confirma que, efectivamente, son los más expuestos. Pero no los únicos. El documento advierte de que, durante la crisis, la amenaza se ha extendido a trabajadores de rango medio e, incluso, acecha a los más cualificados. En España o Portugal, por ejemplo, esas dos categorías corren un especial peligro.

En peligro se encuentran también los trabajadores de más edad y los de sectores en fase de reestructuración o desaparición como consecuencia de la evolución tecnológica y productiva. Pero el perfil general presenta variables en función de la zona de Europa. En los Estados más afectados por la crisis, como Grecia, España o Italia, el riesgo de caer en el paro de larga duración fue mayor en 2014 para las mujeres que para los hombres.

Los jóvenes tampoco están a salvo. En tiempos normales suelen verse más afectados por el paro de corta duración. Pero muchos de ellos han caído también en el de larga duración en países como Grecia, Italia o Eslovaquia. Draghi subrayaba que en el caso de los jóvenes resulta especialmente perjudicial “que estén desempleados durante los años esenciales de formación de su carrera laboral”. Diversos estudios muestran que esos jóvenes pueden sufrir el fenómeno denominado en inglés como scarring, es decir, que acaben asustados por un mercado laboral al que no osan incorporarse. Un fenómeno que contribuye a elevar la tasa de inactividad en la UE

El informe de Bertelsmann muestra que la crisis ha aumentado el número de trabajadores y, sobre todo, trabajadoras, “descorazonadas, que renuncian definitivamente a buscar un empleo porque están convencidas de que no lo encontrarán. En España, según Bertelsmann, ese fenómeno no es tan acuciante y, afortunadamente, muchos parados no han perdido la esperanza de encontrar trabajo.

El referéndum número 55 sobre la UE...y el más decisivo

A 10 días del referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en la UE, el gobierno de David Cameron ha entrado en estado de pánico ante el avance de los partidarios de votar leave (salida). La opción remain (quedarse) sigue liderando ( 45% frente a 43%, según la media de sondeos realizada por Financial Times) pero con menos margen.

En principio, la historia juega a favor de Cameron, a juzgar por el resultado de los 54 referéndum nacionales celebrados hasta ahora en Europa sobre asuntos relacionados con Bruselas. Según el recuento realizado por el gabinete de estudios del Parlamento Europeo, en 39 de esas consultas se impuso la papeleta del Sí incluido el celebrado en Reino Unido en 1975 (67,2% a favor de seguir en la UE).

En este referéndum número 55, sin embargo, se cruzan variables que ponen en peligro la continuidad del Reino Unido en la UE y de David Cameron en Downing Street.

La primera, es que la Comisión Electoral británica logró cambiar el texto de la papeleta, para sustituir el Yes y el No, fórmula considerada favorable al Gobierno, por un Remain y Leave más neutral. Los partidarios del brexit creen que esta redacción puede ayudarles. Para mayor confusión del elector, el partido del Gobierno está dividido y defiende las dos opciones.

En contra de Cameron también juega la situación actual de la UE y su imagen de impotencia ante la interminable crisis del euro, el drama de los refugiados o la amenaza terrorista. En los tres referéndum celebrados en el último año (en Grecia, Dinamarca y Holanda) se ha impuesto la opción de castigo a Bruselas.

Por último, el futuro político de Cameron corre peligro incluso si gana su opción (quedares), pero sólo por la mínima. En ese caso, Reino Unido se quedaría en la UE pero los tories euroescépticos intentarían forzar la salida de Cameron.