Deporte

El ‘running’ es algo más que un hobby

La aceptación de los deportes de resistencia se deja notar en los éxitos deportivos

El ‘running’ es algo más que un hobby
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En la ciudad o en el campo; en la costa o en la montaña; en climas cálidos o fríos. Da igual dónde se mire: cuesta encontrar algún lugar en el que no se vea habitualmente a gente corriendo. Buena parte del éxito del running tiene que ver con que se puede practicar en cualquier sitio. Esta fiebre se ha extendido por toda la geografía española, hasta el punto de que carreras populares y maratones forman parte de la vida cotidiana de las urbes.

Tanta pasión se deja notar en el mundo de la competición. La Real Federación de Española de Atletismo (RFEA) ha experimentado en los últimos años un aumento en número de fichas federativas, que ya se sitúan en torno a las 80.000. Sobre esta cifra hay que destacar, no obstante, que bajo el paraguas del atletismo se cobijan cinco grupos distintos de pruebas, cada uno de ellos con sus propias categorías: carreras, marcha, salto, lanzamientos y pruebas combinadas.

“Hemos notado un interés creciente de la gente en las carreras, hasta el punto de que hemos creado licencias de día”, explica un portavoz de la RFEA. Estos documentos son necesarios para quien quiera competir en una prueba puntuable. Lo normal es pagar una ficha por toda la temporada, cuyo precio se sitúa en torno a los 80 euros y que incluye seguro médico en caso de accidente. Los pases diarios son la consecuencia del aumento de las carreras populares: mucha gente se inscribe solo para una cita puntual.

Muy relacionado con el atletismo está el triatlón, un deporte de resistencia que en realidad son tres en uno: en su versión estándar, 1,5 kilómetros a nado, 40 en bicicleta y 10 a pie. Para quienes eso se les quede corto pueden probarse a sí mismos en un Ironman: 3,86 de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 de maratón.

El triatleta Javier Gómez Noya, llegando a meta en la final del premio mundial de triatlón de Chicago, en 2015.
El triatleta Javier Gómez Noya, llegando a meta en la final del premio mundial de triatlón de Chicago, en 2015. EFE

  • Reconocimiento

El hecho de que Javier Gómez Noya, cinco veces campeón del mundo de triatlón y medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, recibiera la semana pasada el Premio Princesa de Asturias ha dado mucha visibilidad a una disciplina en crecimiento.

“Los éxitos de nuestros triatletas a nivel internacional han popularizado este deporte en España”, apuntan desde la Federación Española de Triatlón. “La mayoría ya conoce a Gómez Noya o el subcampeón del mundo Mario Mola, entre otros, convertidos en grandes referentes del deporte nacional e internacional”, indican. Otros nombres del triatlón español son Fernando Alarza, Vicente Hernández, Ainhoa Murua, Carolina Routier, Miriam Casillas y Tamara Gómez.

Las cifras hablan por sí solas. Si en en el año 2000 había poco más de 4.000 licencias en el país, en 2010 ya superaban las 16.000. En 2015 se cerró con 29.740 fichas. Este año, aseguran desde la federación, también habrá crecimiento, algo que por otra parte suele suceder en los años en los que se celebran los Juegos Olímpicos.

  • Nuevas disciplinas

Cuanta más gente se interesa por las pruebas de resistencia, más competiciones son ganadas por españoles. El catalán Kilian Jornet se ha labrado una reputación en las carreras de montaña, acumulando tres medallas de oro en copas del mundo de carreras de montaña y ostentando varios récords en ultra trails, las pruebas más exigentes de este tipo. En el de Mont-Blanc, por ejemplo, cubrió una distancia de 166 kilómetros salvando un desnivel de 9.400 metros en 20 horas.

La RFEA ha comenzado este año a organizar ultra trails, por lo que esta modalidad pronto ganará presencia y, quizá, también escriba nombres ilustres.