Fútbol

El capital extranjero entra en 10 de los 20 clubes de fútbol más ricos

El holding chino Suning ha adquirido el 70% del Inter de Milán por 270 millones de euros

Se confirma una tendencia que se ha acelerado en los últimos meses en Europa

Erik Tohir, presidente del Inter de Milán, y Zhang Jindong, nuevo propietario del club.
Erik Tohir, presidente del Inter de Milán, y Zhang Jindong, nuevo propietario del club.

El holding empresarial chino Suning, que desarrolla sus actividades en el sector del retail, es desde hoy el dueño del 70% de las acciones del Inter de Milán, uno de los equipos de fútbol más prestigiosos de Europa. El club tres veces campeón de Champions League, que desde 2013 era propiedad del indonesio Erick Thohir, cambia de manos por un precio de 270 millones de euros, y puede que no sea el único. El grupo Fininvest, compañía de la familia Berlusconi y que posee la mayoría accionarial del vecino y rival del Inter, el AC Milan, negocia desde el 10 de mayo la venta del 70% del club a un grupo de inversores liderados por Jack Ma, presidente del gigante chino Alibaba, a cambio de unos 500 millones de euros.

Dos operaciones que confirman una tendencia que se ha acelerado en los últimos meses: la llegada de inversores extranjeros a los principales clubes del fútbol europeo. Sobre todo del capital asiático y, en particular, del chino. Tanto Suning como Alibaba ya poseen equipos de fútbol en el país: el Jiangsu Suning y el Guangzhou Evergrade. Entre ambos se gastaron 170 millones de euros en el último periodo de fichajes el pasado invierno. Los más costosos, procedentes del fútbol europeo. Ahora, el objetivo son los propios clubes del Viejo Continente, dentro de la estrategia del Gobierno del país de impulsar el deporte rey, tanto a nivel formativo como mediático. Los objetivos, llegar a 50 millones de practicantes en 2020 y tener una selección que aspire a ganar el Mundial en 2050.

Una fórmula con resultados deportivos dispares

La inyección de capital extranjero que han recibido varios de los grandes equipos de Europa ha ayudado a muchos a postularse como candidatos a los títulos más importantes. Hasta la fecha, los clubes ingleses son los que más rendimiento deportivo están sacando de convertirse en el juguete de adinerados empresarios. Desde que el magnate ruso Roman Abramovich se hiciera con el Chelsea en 2003, el equipo ha ganado cuatro de sus cinco Ligas y ha levantado su primera Champions League (2012). Antes de este éxito perdió en 2008 una final contra el Manchester United, que tres años antes pasaba a manos de inversores estadounidenses. Desde entonces ha ganado cinco Ligas, entre otros títulos.

Sus vecinos, el Manchester City, todavía no han triunfado a nivel europeo, pero desde 2008 ha obtenido la mitad del palmarés del centenario club: dos Ligas, una FA Cup y dos Copas de la Liga. Al Arsenal y el Liverpool no les ha ido tan bien: el primero acumula solo dos FA Cup y el segundo, una Copa de la Liga desde que están en manos de estadounidenses.

En Italia, la Roma no ha conseguido todavía añadir trofeos a sus vitrinas. Como tampoco lo ha hecho el Málaga, que pese a no estar incluido en la lista de los 20 clubes más ricos del continente, llegó a jugar unos cuartos de final de la Champions League en 2013, tres años después de ser adquirido por el jeque Al Thani.

El París Saint Germain pasó a ser propiedad de Catar en 2012. Desde entonces domina con mano de hierro las competiciones nacionales, acumulando de forma consecutiva cuatro Ligas, tres Copas de la Liga, dos Copas de Francia y tres Supercopas de Francia. Los títulos europeos, en cambio, se le resisten.

“Los clubes de las grandes ligas europeas han atravesado en los últimos años un importante proceso de saneamiento, impulsado por el fair play financiero”, señala Javier Gómez, director general de la patronal de los clubes españoles, La Liga. De los 20 equipos más ricos de Europa, según el informe anual que realiza Deloitte, 10 poseen accionistas extranjeros, nueve de ellos, mayoritarios. De confirmarse la venta del AC Milan, serían 11. El primer inversor de todos ellos fue el ruso Roman Abramovich, que adquirió el Chelsea en 2003.

El fútbol, como apunta Gómez, es un sector en una clara tendencia de crecimiento, tanto en España como en Europa, gracias, sobre todo, a la revalorización de los derechos de retransmisión en las grandes ligas: “Esto ha hecho que los inversores hayan perdido los miedos. El fútbol es ahora un sector serio y creíble”, añade el ejecutivo de La Liga, y, también, una llave para la visibilidad de los propietarios, sea cual sea su sector de actuación en el mundo empresarial. Ya en diciembre del año pasado, los propietarios árabes del Manchester City, bajo el holding City Football Group, vendieron el 13% de la sociedad a dos empresas chinas, China Media Capital y Citic Capital, por 330 millones de euros.

Pero el dinero no solo procede de China. El 60% del Swansea galés, que compite en la Premier League inglesa, ha sido adquirido este fin de semana por empresarios estadounidenses, otros de los más interesados en entrar en este mercado. En febrero, el millonario iraní Farhad Moshiri hacía lo propio con el 49% del Everton. De los 20 clubes que compitieron en la última Liga inglesa, 13 están en manos extranjeras.

En España, la lista se reduce a cinco. Málaga, Valencia y Espanyol son propiedad de inversores foráneos, como también el Granada. En este último caso, sus dueños, la familia italiana Pozzo, negocia para vender el club a la sociedad china Desports. A ellos se les añade el caso del Atlético de Madrid, del que el conglomerado chino Wanda compraba el 20% por 45 millones en enero de 2015.

“En España hemos pasado de ser un sector anclado en los impagos a tener un potencial y un valor de marca grande”, señala Javier Gómez. El control económico de La Liga, que ha reducido la deuda con hacienda de los clubes en un 55% en tres años, es una de las causas. Además, implantarán un rating desde 2017: “Toda acción que sea sinónimo de transparencia, control financiero y buena reputación suma. Es clarísimo que cada vez habrá más propuestas”.

Además, la inversión extranjera en el fútbol español también ha llegado a la Segunda División. El grupo mexicano Carso entró en el accionariado del Real Oviedo en 2012. El estadounidense Robert Sarver adquirió el Mallorca en enero de este año, como hizo el belga Roland Duchatelet en 2014 con el Alcorcón. Una prueba más de que el fútbol español seduce a los inversores extranjeros.

El fútbol alemán, propiedad de sus socios... por ley

La entrada de inversores extranjeros en los principales equipos de fútbol europeos es una tendencia en auge. Sin embargo, y como reza el refrán, siempre hay una excepción que confirma la regla. En este caso, la Liga alemana, que a diferencia de otras como la española, inglesa e italiana, cuenta con una barrera legal que impide que las grandes empresas y los inversores se hagan dueños de los clubes de fútbol del país.

La conocida como ley 50+1 es la responsable de esta situación desde el año 1999, cuando el reglamento entró en vigor. Desde esta fecha, el 51% de cualquier club deportivo debe pertenecer a los propios abonados y aficionados del equipo, para evitar que salgan adelante situaciones como las que, desde hace varios años, se dan en el resto de Europa.

El reglamento alemán, no obstante, deja de ser vinculante únicamente en dos casos: el del Bayer Leverkusen (que pertenece a la farmacéutica Bayer) y el del Wolfsburgo (propiedad del grupo Volkswagen). Eso sí, hay una explicación para esta irregularidad. El reglamento 50+1 comenzó a funcionar a partir de 1999, cuando ambas compañías ya manejaban y eran propietarias de los citados clubes.

La citada ley, sin embargo, se reserva una pequeña cláusula, con el objetivo de no frenar la inversión y circulación de dinero en los equipos. Esta salvedad establece que si una compañía ha apoyado a un club, con patrocinios u otro tipo de ingresos durante un periodo superior a los 20 años, la situación se revierte, y desde entonces puede optar a adquirir la mayoría o la totalidad del equipo. Eso sí, en todos estos casos, son los propios aficionados del equipo los que dan su visto bueno para que el trasvase salga adelante.