Breakingviews

Un ‘déjà vu’ para los emergentes

Los comentarios de una posible subida de tipos de la Fed ponen de nuevo bajo presión las divisas y los flujos de capital de los mercados en desarrollo.

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.

Los inversores de los mercados emergentes deberían prepararse para un verano tormentoso. Se han reavivado las expectativas de que la Reserva Federal estadounidense podría subir los tipos en junio. Eso podría poner de nuevo bajo presión las divisas y los flujos de capital en el mundo en desarrollo.

Tras un turbulento comienzo de año, los mercados emergentes, entre ellos China, han visto cómo ha vuelto algo de calma en los últimos meses. Sin embargo, siguen siendo vulnerables a la perspectiva de unos tipos de interés estadounidenses más altos y un dólar al alza.

Una subida de la divisa de Estados Unidos aumentaría el coste de la financiación en el extranjero en deuda denominada en dólares. Además, el reciente resurgimiento económico de China podría durar poco. Aunque la segunda mayor economía del mundo ha disipado los temores de una fuerte desaceleración, lo ha hecho principalmente aumentando su ya abultada deuda.

Una subida de la divisa de Estados Unidos aumentaría el coste de la financiación en el extranjero

Los mercados emergentes tampoco pueden ya depender de las exportaciones para crecer. En el pasado, la expansión del comercio y el fuerte crecimiento del PIB contribuyeron a seducir al capital, lo que provocó que las monedas de los mercados emergentes se apreciaran. Ahora que las exportaciones apenas se expanden, los tipos de cambio efectivos nominales se caerán, pronostica UBS. El diferencial entre las tasas de crecimiento en los mercados emergentes y las del mundo desarrollado es también más estrecho que en el pasado, lo que reduce el incentivo para que los inversores en Occidente envíen dinero al extranjero.

Las decisiones abruptas y mal comunicadas de China de cambiar el valor del yuan en agosto pasado, y de nuevo en enero, mandaron ondas de choque a través de los mercados globales. Aunque la gestión de la divisa china se ha vuelto desde entonces más transparente y predecible, los repentinos movimientos del mercado en el gigante asiático todavía tienen la capacidad de repercutir en todo el mundo. Tras la relativa calma de la primavera, este verano promete ser de todo menos fácil.