Financiación autonómica

¿Y si Cataluña fuera Baviera? Los ‘länder’ a la española

Valencia, Madrid, Cataluña y Murcia gozarían de más recursos con el modelo de financiación alemán

La Generalitata recibiría 700 millones adicionales con el modelo alemán

La financiación de las comunidades autónomas Ampliar foto

Alemania ha sido en muchas ocasiones un espejo en el que se ha mirado España. La Constitución de 1978 está inspirada en la Ley Fundamental de Bonn de 1949 hasta el punto de que algunos artículos se copiaron de forma literal. Ambos países son Estados con un carácter federal, donde los länder en Alemania o las comunidades autónomas en España asumen áreas de decisión y son responsables de una buena parte del gasto público. El modelo de financiación alemán también fue objeto de deseo por comunidades autónomas como Cataluña.

Antes de que se impusiera la hoja de ruta independentista, la Generalitat reclamaba un modelo de reparto similar al de Alemania. ¿Qué sucedería si en España se aplicara el sistema de financiación germano? Esta es una de las preguntas que el director de Fedea, Ángel de la Fuente, el director del FiFo-Instituto de Economía Pública de la Universidad de Colonia y el director del Departamento de Estudios de Políticas Económicas de la OCDE, Christian Kastrop, responden en un informe impulsado por BBVA Research y presentado el pasado viernes.

Fedea asegura que el sistema gemano es "más sensato" que el español

El documento señala que ambos modelos son redistributivos, es decir, contienen mecanismos para traspasar recursos de territorios ricos a zonas menos desarrolladas. Sin embargo, el modelo español es más arbitrario en el reparto y genera mayores distorsiones. Esta es la postura de De la Fuente, que defendió que el modelo germano “parece más sensato”.

Para el director de Fedea, el principal problema es que el sistema español resulta excesivamente complejo y oscuro. El modelo vigente, aprobado en diciembre de 2009, se articula a través del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, sin embargo, existen tres fondos adicionales (suficiencia, cooperación y competitividad) que se incluyeron con criterios puramente políticos y que generan distorsiones. Con el sistema actual, entre la comunidad mejor financiada (Cantabria) y la peor (Valencia) hay unos 32 puntos de diferencia. La financiación por habitante ajustado en Cantabria alcanza los 2.532 euros y en Valencia solo llega a 1.883 euros. Para De la Fuente, estas divergencias carecen de sentido y todas las comunidades deberían tender situarse en torno a la media.

Si bien el modelo germano también tiene elementos que distorsionan el reparto, es, con carácter general, más equitativo. En el caso alemán, la redistribución se practica con el reparto del IVA, que se realiza en función de la población y, por lo tanto, provoca un trasvase de recursos de regiones más ricas a otras más pobres. El modelo español reduce con mayor intensidad la desigualdad y el alemán respeta más las posiciones de partida de cada comunidad. En cualquier caso, en Alemania tampoco existe el principio de ordinalidad y, por lo tanto, las comunidades con más recursos pueden perder posiciones en el ranking de financiación per cápita cuando entran en juego los mecanismos de redistribución.

Los últimos datos disponibles muestran que en 2013 la capacidad fiscal de Cataluña, que refleja los recursos disponibles antes de la redistribución, superó en 18 puntos a la media. Tras el reparto del modelo de financiación, Cataluña se queda en el 97,4%, 2,6 puntos por debajo de la media. ¿Y si se hubiera aplicado el modelo alemán? El informe señala que la financiación per cápita en Cataluña aumentaría hasta el 102,2%. La Generalitat obtendría 700 millones más. De la Fuente destaca que la cifra es relativamente menor y supone un 0,36% del PIB catalán. Las grandes ganadoras serían Madrid y Valencia (ver gráfico) y, en menor medida, también Murcia. Andalucía se quedaría prácticamente igual y el resto perdería. Aun así, el sistema sería más equitativo y la diferencia entre la comunidad mejor financiada (Madrid) y la peor (Galicia, Extremadura y Castilla y León) se limitaría a 12 puntos.

En qué gana y en qué pierde cada modelo

El informe establece 14 variables para comparar el sistema de financiación español y alemán. Se fijan tres categorías por colores. Verde (bueno), ámbar (correcto) y rojo (suspenso). Esta son algunas de las puntuaciones:

Recursos suficientes: Los expertos otorgan en este punto la máxima calificación al entender que el modelo español y alemán nutren de recursos suficientes para cubrir las competencias de las comunidades y los länder.

Justicia redistributiva: El modelo alemán obtiene un aprobado justo (ámbar) y España suspende.

No discriminación: Suspenden ambos modelos al ofrecer privilegios a las comunidades forales en el caso español y a las ciudades-estado de Berlín, Hamburgo y Bremen en el alemán.

Equidad: España suspende por las elevadas diferencias en financiación per cápita y Alemania logra un aprobado justo.

Seguridad: Los dos modelos logran la máxima calificación en la capacidad de compensar a las regiones que sufren con mayor intensidad reveses económicos.

Autonomía en el gasto: El modelo español alcanza la máxima calificación y el alemán suspende en la capacidad para decidir en qué gastar el dinero.

Autonomía fiscal: España obtiene un aprobado justo porque las comunidades tienen capacidad normativa en ciertos impuestos. Alemania suspende en este aspecto. Los Länder no tienen prácticamente competencia en los impuestos.