Cuentas públicas

Así hinchan las comunidades sus presupuestos para sortear a Montoro

La comunidades solo recaudaron el 7,8% de los presupuestado

Sobreestiman los ingresos para cuadrar las cuentas sobre el papel

Venta de patrimonio de las comunidades autónomas Ampliar foto

Una vez puede ser un error. Y dos. Hasta tres. Sin embargo, los fallos en las previsiones de ingresos por la venta de terrenos, inmuebles y otros activos se han convertido en sistemáticos. En 2015, las comunidades presupuestaron recaudar 1.340 millones en el capítulo de enajenación de inversiones reales y solo lograron 104 millones, la cifra más baja en términos nominales desde 1988. El grado de ejecución fue del 7,8%, la menor de la historia. Nunca la diferencia entre lo presupuestado y lo recaudado fue tan abultada.

Los errores en las previsiones se dan por descontados. En este ámbito, la Administración está instalada en una suerte de ficción aceptada. Las comunidades autónomas presupuestan unos ingresos que ellas mismas, el Ministerio de Hacienda o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) saben con certeza que no se cumplirán.

Sobreestimar los ingresos públicos propios ayuda a las comunidades a cuadrar sobre el papel el presupuesto y respetar teóricamente los exigentes objetivos de déficit público. Sin embargo, la realidad tiene poco que ver con los cálculos realizados en los despachos de las consejerías de Hacienda.

Entre 2007 y 2015, las autonomías han recaudado por la enajenación de inversiones reales 297 millones cuando la cifra presupuestada acumulada alcanzó los 12.200 millones de euros. Ante la caída de ingresos derivado de la crisis económica, las comunidades se lanzaron a poner a la venta parte de su patrimonio, especialmente inmobiliario. Llegaron a presupuestar 2.568 millones de ingresos por esta vía en 2013. Sin embargo, buena parte de los bienes que se sacan al mercado se adquieren a precios inferiores a los previstos o no encuentran comprador. Si no se venden, las comunidades vuelven a presupuestarlos al año siguiente, lo que fomenta que los errores se sucedan.

El capítulo cinco de ingresos patrimoniales, que incluye la recaudación que obtiene la administración por concesiones, avales o alquileres, entre otros, también es un terreno propicio para la sobreestimación presupuestaria. En 2015, las comunidades esperaban recaudar por esto capítulo 694 millones y se quedaron en 362 millones, un 61,8% de lo previsto.

Aun así, los ingresos propios son una parte menor de los recursos autonómicos. La mayor parte procede del Estado, que determina las transferencias en función del sistema de financiación y de la previsión de ingresos de los impuestos parcialmente cedidos como el IRPF o el IVA. Contabilizando toda la recaudación, los gobiernos autonómicos ingresaron el año pasado 127.054 millones frente a los 134.528 millones estimados. Un desvío de 7.474 millones. En cambio, por el lado de los gastos, el presupuesto se suele quedar corto. En 2015, las comunidades gastaron 144.815 millones, por encima de los 141.391 millones presupuestados.

Las autonomías registraron un déficit del 1,96% del PIB en 2015 y superaron el límite del 0,7%. Aun así, las comunidades defienden que han hecho más esfuerzos que el Estado central para reducir el déficit.

Se impone cierta cautela

La Comunidad Valenciana presupuestó ingresar 150 millones con la venta de inmuebles y patrimonio y solo alcanzó los 310.000 euros en 2015. Supone un grado de ejecución del 0,2%, el peor registro Hay que tener en cuenta que en mayo de 2015 se celebraron elecciones. En muchos casos, Valencia entre ellos, el color del Gobierno que elaboró los presupuestos no fue el mismo del que lo ejecutó.

En este sentido, el Gobierno de Ximo Puig ha optado por la prudencia y, en los presupuestos de 2016, solo ha estimado 661.000 euros por la enajenación de inversiones reales.

Aragón, con un grado de ejecución del 0,8% y Cantabria, con un 1,2%, cierran el podio de las comunidades que presentaron mayores desvíos. En términos absolutos, llama la atención Madrid, que presupuestó 684 millones por la venta de patrimonio, más de la mitad de los estimado por el conjunto de las comunidades. Finalmente, Madrid solo recaudó 31 millones y contribuyó de forma decisiva al bajo grado de ejecución registrado en el computo global. El nuevo Gobierno de Cristina Cifuentes fue más precavido y presupuestó por venta de patrimonio este año 227 millones. En términos generales, parece que la moderación se ha impuesto. El conjunto de comunidades prevé recaudar por la enajenación de inversiones reales 571 millones, una cifra muy inferior a los 1.340 millones presupuestados el año pasado.