Editorial

Ibercaja mantiene la apuesta bursátil

Los gestores de Ibercaja quieren hacer una enmienda a la totalidad a las tesis oficiales sobre la necesidad de concentración de la banca como senda más segura para recuperar la rentabilidad perdida con los tipos bajos, la sobrerregulación y el pretendido paneuropeismo de las entidades futuras. Estiman que más tamaño no proporciona necesariamente más rentabilidad, no mejora la eficiencia ni ofrece mejor servicio a la clientela. Por ello, mantienen su apuesta por salir a la Bolsa antes de 2018, fecha tope para hacerlo, siempre que previamente encuentren socios privados que tomen determinadas participaciones en la entidad y les permitan amortizar los bonos convertibles emitidos tras la adquisición de Caja3. No obstante, aunque tienen dispuestos los mecanismos para hacerlo ya en octubre, seguramente retrasarán la operación en busca de una ventana de oportunidad más apropiada en el mercado.

La posición de Ibercaja respecto al negocio tiene defensa si las entidades pequeñas encuentran vías para mejorar los ingresos más allá de las aportaciones de los márgenes de intereses; tiene, por tanto, derecho a intentar caminar sola. Pero no puede ser a costa de extracostes para la clientela sobre los que puedan ofrecer las entidades más grandes.