Viaje por la última frontera virgen de Europa

Islandia domina el juego de tronos

En medio del Atlántico, cincelada por glaciares y volcanes, pocos países disputan a la isla vikinga el cetro de atesorar los paisajes más singulares del planeta.

Puerto de Husavik, al norte de Islandia. Ver fotogalería
Puerto de Husavik, al norte de Islandia.

Un viaje a las entrañas de la Tierra; teletransportarse a una época glacial o a otro planeta. No encontrará ninguno de estos recorridos en ningún turoperador del mundo, pero están todos en un mismo lugar. Tendrá que volar hasta casi el Círculo Polar Ártico, a un confín casi diminuto en el noroeste del océano Atlántico. Es Islandia, territorio de vikingos y la última frontera virgen de Europa.

Una pequeña isla que desde el aire parece un pez, desde su cola asoma la remota península de Vestjrdir, una de las zonas menos visitadas y surcada por espectaculares fiordos. Islandia es un país lleno de contrastes, en el que le sorprenderá sus innumerables paisajes esculpidos por su poderosa naturaleza. A veces, tendrá que contener el aliento y parpadear repetidamente o pellizcarse para asegurarse de que es real lo que ven sus ojos, paisajes fantasmagóricos, a ratos apocalípticos; escenarios que atribuiríamos a otro planeta o todas la tonalidades posibles de un arco iris sin fin.

Otras veces, se sorprenderá emitiendo suspiros ante tan apabullante belleza natural, en la que la falta de vegetación –en Islandia no hay casi árboles– y de zonas pobladas –apenas 325.000 habitantes, se reparten en un territorio de 103.000 km2, más pequeño que Cuba–, le dejarán solo en perfecta comunión ante una extraña y perturbadora naturaleza. Es la Islandia misteriosa.

Akureyri.
Akureyri.

Donde pareciere que la Tierra se ha tragado a su gente. Tan solo el 25% de su territorio está cubierta de vegetación y otro 11% –casi 12.000 km2– son glaciares, el resto volcanes –de intensa actividad–, fuentes termales, géiseres, fumarolas y cascadas.

La mejor época para viajar es de junio a septiembre, cuando el tiempo es más templado. Para este destino le recomendamos planificar y reservar con antelación, porque el país cuenta aún con poca infraestructura turística y pocas plazas hoteleras, especialmente en zonas rurales. Cada estación del año tiene un encanto especial y podrá hacer tantos recorridos como paisajes encuentre a su paso. ¿Qué tal si empezamos por el norte?

LA PUERTA DEL ÁRTICO 

volcanes, glaciares y paisajes espectrales, a veces desoladores por la ausencia de gente y vegetación

Reikiavik, al suroeste del país, es el principal punto de entrada a Islandia. Pequeña y acogedora, con sus casitas de madera pintadas de sobrios colores y su encantador puerto viejo, tiene una gran vida social y se ha convertido en un destino emergente en el norte de Europa.

El edificio Perlan, visible desde cualquier punto de la ciudad, es el nuevo icono capitalino, coronado por una inconfundible cúpula circular con espectaculares vistas. Poco o nada que envidiar a las que le ofrece el restaurante Grillid, ubicado en el último piso del Hotel Radisson Blu Saga. Excelente carta y una muy buena oportunidad de conocer la cocina de vanguardia islandesa de la mano del chef más laureado del país, Denis Grbic. No abandone Reikiavik sin probar los famosos perritos del quiosco Bajarins Beztu Pylsur, deliciosos y prácticamente lo único barato que encontrará en el país.

La época ideal para viajar es de junio a septiembre, cuando el clima es más templado

Desde Reikiavik tendrá que tomar un vuelo –45 minutos– rumbo a Akureyri, la capital del norte y la llamada puerta de entrada del Ártico. Por carretera, el trayecto le llevará unas seis horas.
El sorprendente lago Myvatn, la imponente cascada de Dettifoss, la zona geotérmica de Krafla y Viti y el avistamiento de ballenas desde Húsavik son atractivos turísticos que no puede perderse.

Islandia
Cráter Kafka.

La zona es famosa por sus aves y la belleza de su paisaje formada por falsos cráteres volcánicos, de hecho está considerada como una de las de mayor actividad volcánica del planeta. En algunos puntos el magma se sitúa a solo 3 km de profundidad. El lago es uno de los más grandes del país con 37 km2 de superficie y entre uno y cuatro metros solo de profundidad. Si va en verano, cuidado con los mosquitos, no pican, pero no dejarán de incordiarle. Muy cerca de la laguna, la lava ha creado un espectacular bosque de caprichosas formas. Es la llamada ciudad oscura de Dimmuborgir, le recordará al parque de Timanfaya en Lanzarote.

Sin alejarse de la zona, puede hacer una visita a la famosa cueva de Grjotagja, un manantial de agua caliente y uno de los escenarios de la serie Juego de Tronos. El baño está actualmente prohibido.

Para reponerse de tanto sobresalto natural le proponemos un alto en el camino para visitar la peculiar granja-vaquería-café de Vogafjós y degustar una tarta casera y un café mientras contempla el bonito paisaje detrás de sus cristaleras.

Termine el día dándose un relajante baño –18 euros– en la conocida como blue lagoon –laguna azul– del norte. La piscina geotermal de Myvatn Nature Bath, al aire libre y donde la temperatura del agua oscila entre 36o C y 39o C, mientras saborea una cerveza y charla con los lugareños. La experiencia resulta realmente relajante e imperdible. Las propiedades del agua le dejarán la piel totalmente suave, pero evite mojarse el pelo.

Al este de la laguna, el volcán Krafla y las fumarolas de la zona Hverir serán paradas obligadas. Nos sorprenderá el fuerte y nauseabundo olor a azufre, la enérgica actividad geotérmica, el intenso humo que crea un paisaje espectral lleno de tonalidades ocres y las charcas de barro ardiente. No camine fuera de los rutas marcadas.

Hay todavía más sorpresas en nuestra ruta septentrional, como la cascada de Detifoss. Una vertiginosa garganta de 44 m de altura y otros 100 de ancho donde el río glaciar Jökulsá vierte su poderoso caudal. No se pierda el gran cañón de Ásbyrgi donde el caballo del gran dios Odín dejó su huella. En realidad, la formación rocosa es fruto de una inundación glacial. Termine su ruta con otra imponente cascada, la de Godafoss o cascada de los dioses. Un salto de agua de 12 m de altura y 30 de ancho. Y termine el día con una merecida cena en el restaurante Gamli Baukur, en el bonito puerto de Húsavik, desde donde salen los barcos en busca de los cetáceos.

Islandia cuenta con muy buenas materias primas, con el cordero –de textura y sabor nada que ver con el nuestro– y los pescados, su famoso bacalao y la trucha ártica, como platos estrella de su alimentación. No deje de probar el skyr, un delicioso yogur o queso cremoso de textura similar al yogur griego, y anímese a degustar un típico fish and chips –nada que ver, afortunadamente, con los británicos– y aunque no sea sopero, sucumba a las cremas de verduras –con raciones más que suculentas–.

Guía del viajero

Fumarolas.
Fumarolas.

ANTES DE IR. Por su climatología y peculiaridad, infórmese sobre el destino, sobre todo si viaja en invierno, cuando las condiciones meteorológicas son muy adversas. Island Tours es especialista en viajes a la isla y cuenta con una gran infraestructura in situ y guías en español. Organiza viajes a medida todo el año o también puede elegir entre paquetes organizados con rutas desde ocho días y 1.880 euros, incluidos vuelos. Si lo prefiere, también puede dar la vuelta a la isla en crucero por los mares vikingos. Más información en Islandiatours.es. Tfno.: 915 47 60 94 / 931 69 18 98.

CÓMO IR. WOW Air vuela con distintas frecuencias semanales desde Barcelona y Alicante a Reikiavik. Buen servicio a bordo y aviones con asientos espaciosos y cómodos. El consumo a bordo es caro. Vuelo desde Barcelona desde 187,5 euros ida y vuelta. Desde Alicante, 305 euros. Información en Wowair.es.

CÓMO MOVERSE. Si alquila un coche –desde 60 euros por día_–, tendrá que estar pendiente constantemente del estado de las carreteras (Safetravel.is) y del tiempo (En.vedur.is, la página del servicio meteorológico), que puede cambiar en cuestión de minutos de un sol espléndido a lluvia intensa o nieve. La carretera de cicunvalación nº 1 da la vuelta a la isla y tiene 1.332 km. El límite de velocidad oscila entre 50 km/h y 90 km/h, según las zonas. En algunas pistas de montaña se recomienda que circulen al menos dos coches juntos.

DÓNDE DORMIR. Con poca infraestructura turística, conviene reservar con antelación. Los hoteles, en general, son agradables, las habitaciones, amplias y bien equipadas, donde la calefacción suele estar bastante alta. Si viaja con niños, en familia o grupo de amigos, una excelente opción es alojarse en cabañas. Dependiendo de las zonas, puede optar por granjas hotel regentadas por familias o los llamados country hotels, ubicados en plena naturaleza.