El mercado teme un freno al proceso de consolidación

Terremoto bursátil de las telecos galas tras romper Orange y Bouygues

Logotipos de Orange y Bouygues Telecom.
Logotipos de Orange y Bouygues Telecom. REUTERS

Terremoto bursátil en las telecos francesas. Así, las acciones de Orange se dejaron ayer un 6,17%, por un 13,45% de Bouygues, un 15,1% de Iliad, un 11,76% de Altice y casi un 18% de su participada Numericable-SFR.

El hundimiento se producía en la sesión bursátil que seguía al anuncio de Orange y Bouygues Telecom que ponía fin a las negociaciones entre ambas operadoras para su posible fusión.

En un comunicado, Orange señaló que tras unas discusiones en profundidad, su consejo de administración concluyó que el acuerdo relacionado con una posible consolidación con Bouygues Telecom no se había alcanzado. Ambas partes habían empezado a negociar el pasado 5 de enero.

Al mismo tiempo, Orange destacó que seguirá con el despliegue de su plan estratégico, lanzado en 2015, enfocado en el desarrollo de las redes de banda ancha y en la mejora de la experiencia del cliente. Orange, además, confirmó sus previsiones de resultados.

En cualquier caso, la decisión de Orange ha provocado una fuerte sacudida en el sector. En el mercado se teme un freno al proceso de consolidación entre las telecos francesas.

No es la primera vez que se produce una situación similar de ruptura entre las telecos, aunque en este caso ha habido una mayor decepción entre los inversores, puesto que el escenario parecía más favorable a la fusión.

En un informe para sus clientes, la firma RBC Europe afirmó que esta vez iba a ser diferente. Bouygues había protagonizado el primer acercamiento; el Gobierno francés, primer accionista de Orange, parecía estar de acuerdo con la operación; mientras que Orange, Iliad y Numericable SFR ya estaban trabajando en el posible reparto de activos. “Pero la consolidación de las telecos en Francia parece un sueño inalcanzable”, destacó la casa de Bolsa.

La paralización del proceso de fusión es una amenaza para la recuperación de las cuentas de las empresas del sector, penalizadas en los últimos años por el endurecimiento de las guerras de tarifas en segmentos como la telefonía móvil, especialmente desde la irrupción de Iliad, y la banda ancha fija.

Ahora, las estrategias de las operadoras se basarán, según RBC Europe, en el despliegue de las redes de banda ancha y en la implantación de nuevas ofertas convergentes, para mejorar el ingreso por cliente (arpu) y reducir la rotación de usuarios.

Esta situación, por tanto, podría obligar a las operadoras a elevar la inversión en nuevas infraestructuras, lo que penalizaría su rentabilidad.