Una compañía global, volcada en los móviles y el acceso a internet

La gran transformación de Telefónica en cinco hitos

Cuando llegó Alierta, España representaba el 78% del negocio; ahora es solo un 25%

Nada más llegar al cargo tuvo que hacer frente al pinchazo de la burbuja puntocom

Capitalización de Telefónica en la era Alierta Ampliar foto

Cuando César Alierta tomó las riendas de Telefónica el año 2000, el grupo ya era un gigante de las telecomunicaciones, pero su influencia se centraba fundamentalmente en España y algunos países de Latinoamérica. Por aquel entonces, la antigua compañía pública, que había sido completamente privatizada el año anterior, era la empresa española que más ganaba. Durante el ejercicio 1999 logró superar la barrera de los 300.000 millones de pesetas de beneficio (1.800 millones de euros), algo que nunca había logrado una firma nacional. Sin embargo, sus cuentas ya ofrecían señales de alarma.

Cuando Alierta sustituyó a Juan Villalonga como presidente, la filial de telefonía fija –Telefónica España– estaba en números rojos. Las principales fuentes de ingresos de la compañía durante al año precedente fueron las salidas a Bolsa de filiales como TPI-Páginas Amarillas, Terra e Infonet (solo en Estados Unidos), y la venta de activos considerados no estratégicos como Temasa (dedicada a tender cables submarinos) y el grupo editorial Recoletos.

Si las cuentas de 1999 ya presentaban algunos graves interrogantes sobre el futuro del grupo, el ejercicio 2000 supuso el pinchazo de la burbuja puntocom –el Nasdaq tocó su máximo histórico en los 5.048 puntos, que hoy en día aún no ha reconquistado–. En marzo, las acciones de la antigua filial de Telefónica, Terra, se desplomaron, e iniciaron una senda bajista de la que ya no se recuperarían. De hecho, seis años después la compañía (una pionera de los contenidos online), acabó reintegrándose en el grupo tras su fiasco bursátil.

1. Expansión internacional

Aunque en los años noventa fue cuando Telefónica comenzó a realizar las primeras adquisiciones fuera de España (en Chile, Brasil o Perú), no fue hasta la llegada de Alierta a la presidencia cuando el grupo realizó su apuesta decidida por la internacionalización.

Durante su mandato, la teleco española compró Cesky Telecom (República Checa), adquirió activos de BellSouth en varios países de América Latina (2004), desarrolló Vivo en Brasil de la mano de Portugal Telecom (en 2010 se hizo con el control total) y cerró la mayor operación de una compañía española hasta la fecha: la adquisición de los activos de O2 en Reino Unido, Alemania e Irlanda (2006).

En las cuentas de resultados de 1999 (las últimas, antes de la llegada de Alierta), Telefónica Internacional aportaba al beneficio del grupo tan solo el 22% del total. Actualmente, los ingresos procedentes de fuera de España representan cerca del 75%.

2. Cambio del modelo de negocio

Hace 16 años, Telefónica ya vislumbraba que el desarrollo de internet y del teléfono móvil sería la gran apuesta de futuro para el sector de las telecomunicaciones. Pero por aquel entonces era tan solo una promesa de futuro, y el pinchazo de la burbuja puntocom evidenció que las previsiones de ingresos de muchos de los proyectos de transformación digital habían pecado de optimismo.

Durante el ejercicio 1999, Telefónica Móviles (aún no se había convertido en Movistar), aportaba menos de un tercio de los beneficios del grupo, mientras que ahora, este tipo de tecnología es la principal fuente de ingresos de Telefónica. Fue precisamente en ese ejercicio cuando Telefónica lanzó su primer servicio de línea ADSL.

A día de hoy, el grupo se ha convertido en un conglomerado con un alto grado de diversificación, tanto por países, como por negocios: telefonía fija y móvil, banda ancha para acceso a internet, fibra, televisión de pago...

3. Vaivenes en la capitalización bursátil

El valor actual de Telefónica es de algo menos de algo menos de 50.000 millones de euros, aún lejos de los máximos históricos que marcó justo antes de la última crisis financiera global: en 2007 llegó a tener una capitalización bursátil de más de 110.000 millones de euros.

Cuando César Alierta tomó el mando de Telefónica, el mercado valoraba en grupo por encima de lo que lo hace ahora (en julio de 2000 la capitalización bursátil que Bloomberg calcula para la compañía era de algo más de 75.000 millones de euros). Ahora bien, por aquel entonces la crisis de las puntcom apenas había comenzado en España y las valoraciones aún estaban hinchadas. En los años posteriores, el valor de Telefónica llegó a caer por debajo de los 40.000 millones de euros.


4. Un buen negocio para el accionista

A pesar de las fuertes fluctuaciones que ha registrado la acción de Telefónica en los últimos 16 años (durante los que se han vivido dos fuertes recesiones en los países desarrollados), el balance global para los accionistas ha sido positivo.

De acuerdo con los cálculos realizados desde la compañía, entre 1999 y 2015 Telefónica ha generado un retorno total para el accionista del 120% (teniendo en cuenta la evolución bursátil de los títulos, más los dividendos que han ido cobrando). Así que un particular que comprara 'matildas' al final del siglo pasado, habría más que duplicado su inversión durante este periodo.

Este buen desempeño sitúa a las acciones de la compañía española como una de las más rentables del panorama europeo. En este mismo periodo, las acciones de Telecom Italia han registrado un retorno negativo del 63%, las de la holandesa KPN del -57% y las de France Telecom -48%.


5. Viaje de ida y vuelta con los contenidos

Durante el mandato de Alierta, Telefónica ha ido variando su estrategia respecto a la generación de contenidos para el gran público. Dos años antes de su llegada, el grupo había constituido Vía Digital, una plataforma de televisión con satélite, que durante años compitió con Canal Plus. El año 2003, después de las turbulencias provocadas por el pinchazo de la burbuja puntocom, Vía Digital se acabó fusionando con su competidor, para dar lugar a Canal Satélite Digital (reconvertida en Sogecable). 

En 2008, Telefónica decidió desvincularse de este negocio, y vendió su participación en Sogecable al grupo PRISA (editor de Cinco Días), pero en 2014 recompró este negocio, para integrarlo en sus plataforma de televisión a la carta, bautizada ahora como Movistar +.