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Una solución efectiva para VW

El Volkswagen dieselgate se ha convertido ya en un escándalo a dos velocidades. El fabricante de automóviles ha encontrado una forma barata para solucionar la crisis de los 8,5 millones de vehículos contaminantes y así poder satisfacer a los reguladores europeos, pero el apaciguamiento del Tío Sam está resultando difícil de alcanzar. Cinco meses después de haber sido descubiertos haciendo trampas en las pruebas de emisiones, la mejor opción que tiene VW puede que sea volver a comprar la vieja chatarra. Otras soluciones parecen poco realistas. La Agencia de Protección Ambiental y otros organismos de control de Estados Unidos han rechazado las propuestas de la compañía para acomodar a la legalidad sus vehículos diésel y se espera que las negociaciones se prolonguen hasta finales de marzo. Mientras tanto, el coste de multas, juicios y de retirada de vehículos no dejan de aumentar. El gran problema para el CEO, Matthias Mueller, es el gasto. La mayor retirada de Chrysler en 2015 de camiones RAM y vehículos 'Dodge', sirve de orientación: a los conductores se les ofreció el valor de los vehículos más un 10% de esa cantidad.

Las recompras previstas echarán a los vehículos contaminantes de las carreteras más rápido que si se hiciese una retirada, con la esperanza de ganarse la buena voluntad de los reguladores y calmar a los clientes indignados. Los propietarios de los automóviles que aceptaron el acuerdo renunciarán a sus reclamaciones legales, haciendo que Volkswagen se evite pagar millones de euros en daños.
En el caso de Volkswagen, uno de los mayores problemas son algunos de los 325.000 vehículos antiguos, como el Jetta TDI del 2009, que no puede cumplir las reglas de emisión con EEUU sin cambios complejos en el sistema. Basandose en un precio de compra estimado de 23.000 euros y una depreciación del 50%, el precio para readquirir esos modelos sería de, aproximadamente, 4.200 millones de euros. La factura sería menor si algunos de los dueños estuvieran de acuerdo en invertir ese precio de recompra en un nuevo modelo.
Si esto sucediera, la compañía aun tendría que regularizar 255.000 coches diésel nuevos en Estados Unidos. Sin embargo, ya se han destinado 6.700 millones de euros para el coste de las retiradas y, modernizar los vehículos no estadounidenses, costaría menos de 1.000 millones de euros, según los analistas de Citi. De esta forma el gasto de la recompra de automóviles sumaría una pequeña cantidad a lo que ya está en reserva. Volkswagen podría permitirse gastar 10.000 millones por encima de esos 6.700 sin que afectase a su calificación de crédito, según Standard & Poor’s. El mayor gasto podría ser un golpe al orgullo de la ingeniería de VW. Sin embargo, una recompra podría ser dinero bien gastado.