El grupo calcula que necesitará más de 1.100 millones de liquidez hasta 2017

Las claves del plan de Abengoa para no irse a la liquidación

Torre de una planta solar de Abengoa.
Torre de una planta solar de Abengoa.

Abengoa asegura que en liquidación valdría menos de 800 millones de euros, frente a los 5.400 en los que se tasa a sí misma si sobrevive. Para poner en marcha su plan de negocio necesita más de 1.100 millones de euros de liquidez entre este y el próximo año.

Abengoa, en preconcurso desde el pasado 25 de noviembre, ha puesto negro sobre blanco las cifras de su plan industrial. La multinacional, pilotada desde hace dos meses y medio por José Domínguez Abascal, asegura que vale siete veces más en funcionamiento que en liquidación. Para llegar a un acuerdo antes del 28 de marzo, fecha en que vence el periodo de preconcurso, necesita la luz verde de acreedores con tres quintas partes del pasivo y de dueños del 75% de pasivo financiero.

El grupo de ingeniería andaluz afirma en una presentación enviada a la CNMV que valdría unos 5.400 millones de euros si consigue ejecutar su plan de supervivencia, mientras que asegura que lo que se obtendría de ella si se venden los activos sin más no llegaría a los 800 millones. Su capitalización actual en Bolsa es de menos de 200 millones de euros.

La empresa desvela, eso sí, que para poner en marcha su plan de negocio requerirá liquidez por 826 millones este ejercicio y otros 304 en 2017, como publicó CincoDías el pasado 11 de febrero. Necesitará también una línea de avales de más de 500 millones de euros solo para 2016, que se dispararía hasta superar los 2.500 millones en 2020.

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La que fuera una de las grandes empresas de ingeniería y energías renovables de España, y con presencia en más de 50 países, negocia la inyección de hasta 170 millones de euros por parte de los bonistas agrupados en torno a Houlihan Lokey para poder pagar las nóminas de febrero y marzo. Uno de los puntos de fricción que bloquea la llegada de este dinero está en las garantías del 25,5% de la filial Atlantica Yield que la banca, de momento, se niega a compartir con los bonistas.

El resto de la liquidez que la empresa necesita para llevar adelante su plan de negocio tanto este como el próximo año tendría que negociarla con sus actuales acreedores o con terceros inversores.

El grupo tiene previsto poner en marcha agresivos ajustes de costes, con la misión de reducirlos desde los 450 millones de 2015 a menos de 250 en 2018. Su hoja de ruta incluye además ahorros en necesidades de efectivo por 2.100 millones de euros en 2016 y 2017 tras la salida de los proyectos que consumen más capital. Aquí aparece en escena su área de biocombustibles, que supone un tercio de su facturación actual, pero con un margen sobre ebitta del 2%. Es decir, solo consigue transformar en beneficio bruto de explotación dos de cada 100 euros que ingresa en este segmento.

Para redondear su nueva estructura financiera venderá activos que le supondrán la entrada de 473 millones de euros. Al tiempo, su capacidad de generación de flujo de caja libre se situará en unos 700 millones de euros en 2020, mientras que, hasta esa fecha y desde 2017, Abengoa espera generar unos 1.000 millones de euros de liquidez.

La estrategia para lograr esa liquidez se basa en centrar su estrategia en construcciones para terceros y de proyectos llave en mano y concesiones, con los que logrará un margen de ebitda entre el 8,75% y el 14%, según los cálculos de uno de sus asesores, Álvarez & Marsal. La rentabilidad bruta reportada históricamente por Abengoa había sido del 20%, lo que ha hecho dudar a parte de los acreedores de la viabilidad real de la empresa, como publicó este periódico el 9 de febrero.

La compañía está en plena negociación con la banca de la estructura de su nuevo balance, que incluiría la metamorfosis en capital de unos 6.000 millones de deuda corporativa, mientras que los 3.000 millones restantes quedarían como pasivo sostenible. La propuesta inicial de la empresa es demasiado benévola con los actuales accionistas, según una parte de los acreedores. Los Benjumea y otras familias andaluzas controlan el 51% de los derechos de voto a través de Inversión Corporativa, y además la empresa cuenta con unos 50.000 pequeños inversores.

Entre los acreedores están los bonistas, que suman deuda por alrededor de 3.600 millones de euros, y las entidades financieras, 3.200. El resto está en manos de agencias estatales, entre ellas el Instituto de Crédito Oficial (ICO) español, y otros acreedores. El comité de los bancos que lidera las negociaciones con Abengoa está formado por Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole. La compañía tiene además deudas con proveedores por unos 5.000 millones de euros.