¿Cómo funciona un coche eléctrico?

¿Cómo funciona un coche eléctrico?

Los coches eléctricos se están imponiendo en el mercado, y este año 2016 continuarán creciendo con el fin del Plan PIVE que, durante varios años, ha estado ayudando a los modelos de combustión interna más 'ecológicos', y cederá terreno en favor de MOVEA. Evidentemente, al mismo tiempo la tecnología detrás de los coches eléctricos está evolucionando, y principalmente para darles mayor autonomía gracias a baterías más capaces. Pero, ¿cómo funciona un coche eléctrico? Esta es la tecnología del futuro.

Las 'piezas clave' en el funcionamiento de un coche eléctrico

Las baterías son, en un coche eléctrico, lo que en un modelo de combustión interna sería el depósito de combustible, y su carga es lo que sustituye al propio carburante. Pero esta energía se aprovecha gracias a un motor, o varios, que son los que llevan esta energía a los ejes para el movimiento de las ruedas, ya sea sólo el eje delantero, sólo el trasero o un sistema de tracción total según la disposición de motores. Por otra parte, el puerto de carga es el que recibe la electricidad del exterior, que gracias a los transformadores se adapta -en tensión y amperaje- a las especificaciones del vehículo. Y otro componente clave, los controladores, son los que mantienen seguro este sistema de recarga y alimentación del motor.

¿Cómo funciona un coche eléctrico?

Las ventajas mecánicas de los coches eléctricos frente a los térmicos

En un coche eléctrico, más del 90% de la energía que consumen se convierte en movimiento, lo que supone una eficiencia energética notablemente superior a los vehículos de motor térmico y también frente a los híbridos. Además de esto, son motores mucho más progresivos, lo que quiere decir que ofrecen una curva de par casi plana, con la misma potencia desde que 'rozamos' el acelerador hasta que está pisado al máximo.

Por otro lado, reducen también de forma notable los costes de mantenimiento, que apenas lo necesitan, gracias a que incorporan muchas menos piezas móviles. Y en cuanto a sus prestaciones, la mayoría dependen de las propias baterías, que determinan la autonomía ya la potencia, entre otros aspectos. Otro aspecto interesante es que no requieren embrague ni transmisión.

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