Prevé que el cuarto trimestre cierre con una subida del 0,8%

Linde alerta del impacto negativo de una parálisis en las reformas

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde

El Banco de España ha esperado hasta las últimas semanas del año para alinearse con las previsiones del Ejecutivo en cuanto a como cerrará la economía española este año y cómo evolucionará el que viene. Las estimaciones que remitió el Gobierno a la Comisión Europea preveían un crecimiento del 3,3% para este año y del 3,1% para el siguiente. Las del Banco de España, realizadas en septiembre, preveían avances del 3,1% y del 2,7%. Esta mañana las ha revisado al alza y ha fijado unas estimaciones del 3,2% para este año y del 2,8% el que viene. 

El informe justifica el mayor gasto de las familias por la rebaja fiscal o el abaratamiento del crudo

Un incremento de una décima en ambos casos que el organismo dirigido por Luis María Linde justifica por una evolución de la actividad en el último trimestre del año  “ligeramente más favorable” de lo anticipado en septiembre. Para el próximo ejercicio, espera un comportamiento “dinámico” de la actividad, aunque su ritmo sería “algo inferior” al observado en trimestres recientes, como consecuencia de la moderación de algunos de los impulsos expansivos actualmente vigente. El motor de la economía española sigue siendo la demanda interna, que habría aportado las ocho décimas de crecimiento con las que habría cerrado la última parte del año. "La pujanza en el gasto de los hogares vendría explicada por el aumento de las rentas reales vinculado al proceso de creación de empleo y al abaratamiento del petróleo (por debajo de 36 dólares el barril). Además, las rentas de las familias también se han visto impulsadas por otros factores, tales como el adelantamiento en un semestre de la rebaja impositiva inicialmente prevista para enero de 2016 y la devolución de parte de la paga extra de los empleados públicos que se suprimió en diciembre de 2012". La demanda interna crecerá un 3,6% este año, dos décimas más de lo previsto en septiembre, y un 3,1% en 2016, mientras que la externa restará cuatro y tres décimas, respectivamente, por el fuerte crecimiento de las importaciones.

Un escenario muy optimista que está sujeto a algunas incertidumbres, en especial las ligadas a un contexto político sin mayorías claras, en el que las negociaciones para formar Gobierno se van a alargar varias semanas y que pueden provocar cierta parálisis. Aunque el boletín se hizo con anterioridad a la celebración de los comicios, el análisis es perfectamente aplicable a la actual situación. “Un posible agotamiento en el proceso de aplicación de las reformas estructurales podría afectar negativamente las expectativas de crecimiento e incidir negativamente en las decisiones corrientes de consumo e inversión. Asimismo la necesidad de corregir eventuales desviaciones en la ejecución de los planes presupuestarios de las administraciones públicas, cuyo cumplimiento es esencial para preservar la confianza de los agentes, podría comportar algún efecto negativo sobre la actividad a corto plazo”. En concreto, el informe detecta riesgos de incumplimiento de los objetivos de déficit en las comunidades autónomas (hasta septiembre acumulan un saldo negativo del 1%, ya por encima del 0,7% pactado para todo el año) y en la Seguridad Social (con un 0,3% hasta septiembre frente al 0,6% previsto para todo el año).

El cuadro macroeconómico que acompaña al boletín del Banco de España también mejora las previsiones para el mercado de trabajo (un avance del 3% y del 2,7%, respectivamente), con lo que también se alinea con las previsiones del Ejecutivo, que augura la creación de medio millón de puestos de trabajo al año. Y augura también un aumento en el acceso al crédito por parte de las familias, tal y como queda remarcado en la encuesta sobre prestamos bancarios del tercer trimestre, en el que se detecta "un incremento de las peticiones de fondos de los hogares, tanto en el segmento de adquisición de vivienda como en el de los préstamos destinados a consumo y otros fines, que en el primer caso, estuvo acompañado de una cierta relajación de los criterios de concesión de préstamos".

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