Tribuna

Empresarios líderes

Jimmy Wales cofundó Wikipedia, una plataforma a la que acceden millones de personas al mes y que tiene 76.000 voluntarios. Aunque Wales podía haberla transformado en un negocio altamente rentable, todavía sigue siendo una ONG. Ahora ha creado “El operador de la gente” (TPO), una red innovadora en telefonía móvil que destina el 10% de las compras que recibe a organizaciones solidarias. “Nuestros precios son realmente buenos porque eliminamos el marketing en el que las empresas telefónicas gastan fortunas. Por eso pedimos a la gente que difunda nuestro proyecto viralmente”, explicó Walles a USA Today.

Con 31 años, Dan Price también revolucionó con su empresa de internet Gravity. En medio de la gran presión social en EE UU para que subiera el salario mínimo congelado hace años, Price analizó cuánto debían ganar las personas para tener una vida decente. En su estudio concluyó que debían ser 70.000 dólares anuales, aunque con el salario mínimo ganaban, a lo sumo, 18.000 dólares. El empresario convocó a sus 120 empleados y les anunció que percibirían 70.000 dólares. Para financiarlo, cortó su propia remuneración y ganancias de un millón de dólares, explicando que así la empresa contribuía también a reducir las enormes desigualdades. “Su decisión atrajo la atención mundial, incluso de los escépticos”, apuntó The New York Times.

Howard Schultz es el presidente de Starbucks. Fundó “La iniciativa de las 100.000 oportunidades” y atrajo fundaciones y empresas punteras que tienen proyectado crear pasantías y experiencias de aprendizaje para 100.000 jóvenes sin recursos en los próximos tres años. Según The New York Times, en EE UU hay 5,6 millones de jóvenes de 15 a 24 años fuera de la educación y sin trabajo. El impacto sobre la salud, la asistencia pública y el encarcelamiento fue de 26.800 millones de dólares en 2013. “No podemos no hacer nada y tolerar esto”, aseguró el diario.

Centrarse es una iniciativa empresarial que promueve la responsabilidad social corporativa en Guatemala. En medio del desánimo público por los durísimos episodios de corrupción actuales, realizó un congreso nacional bajo el lema “Empresas más éticas, más exitosas”. A este acudieron 900 empresarios que tomaron posición militante contra la corrupción y apostaron por un futuro sin ella y por la inclusión social generalizada.

Wales, Price, Schultz, los empresarios de Centrarse y otros no son casos aislados. Son líderes en mostrar cómo la empresa privada puede y debe redefinirse ante el clamor de las sociedades por una mayor ética corporativa.

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