Los candidatos buscan autenticidad en la televisión
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, durante su participación en el programa de televisión El Hormiguero, de Antena 3. Ver fotogalería
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, durante su participación en el programa de televisión El Hormiguero, de Antena 3.

Un liderazgo político en 'prime time'

Desde el fin de etapa de Gobierno de Zapatero no se había visto algo igual. A las tertulias, en aquella época, solo acudían terceros espadas de los principales partidos, PP y PSOE, a hablar sobre todo de gestión. Ahora, con la irrupción de nuevas formaciones que serán la llave para gobernar, la situación ha cambiado: los políticos arriesgan, se exponen y luchan por una entrevista en horario prime time de la televisión.

Ha llegado el show de los políticos, una tendencia consolidada en Estados Unidos, donde los estadistas no muestran ningún tipo de pudor al acudir a programas de entretenimiento con tal de ganar un puñado de votos. Bill Clinton fue un maestro en hacer uso de la televisión, un medio que le catapultó al estrellato, donde no dudó tocar hasta el saxofón, y que le ayudó a ganar en 1992 sus primeras elecciones presidenciales. Se enfrentaba a George H. W. Bush, candidato con una elevada popularidad después de haber ganado un año antes la Guerra del Golfo. Clinton era un perfecto desconocido:su mayor logro era haber sido gobernador de Arkansas. Debatieron en varias ocasiones en televisión y las tornas cambiaron. “En cuatro meses, Clinton dio la campanada, entusiasmó a la gente, supo improvisar en debates poco estructurados, le ganó la partida a Bush; muchos políticos huyen de los debates poco estructurados porque no saben reaccionar”, afirma Juan Carlos Pastor, profesor de comportamiento organizacional y director académico del Centro de Liderazgo del IEBusiness School. También ha sabido aprovechar esos momentos expansivos Barack Obama, que ha llegado a bailar y hasta cantar ante los espectadores.

“Hay hambre de liderazgo y carisma, se necesitan políticos que resuelvan problemas”, opina Juan Carlos Pastor

La campaña en España es hoy mucho más competitiva. En escena han irrumpido con fuerza dos nuevos candidatos:Albert Rivera, líder de Ciudadanos, y Pablo Iglesias, al frente de Podemos. “Antes, los políticos se jugaban menos en cuanto a los mensajes, se repartía el 80%de los votos entre dos partidos; ahora estamos ante la campaña de la persuasión, hay que seducir a la gente, hacer ver que candidato es mejor que otro, que es más cercano, que se identifica con los votantes”, añade Pastor, que califica a la anterior clase política de distante. “Ahora aparece Pablo Iglesias acampado en la Puerta del Sol, vemos a Rajoy jugando al dominó con unos ancianos... y la lección que se extrae de todo esto es que hay hambre de liderazgo y de carisma, se necesita de políticos que resuelvan problemas”, dice el docente del IE Business School. Y esa visibilidad para lanzar esos mensajes resolutivos y conectar con el pueblo la ofrece la televisión.

Uno de los primeros en aprovechar, de manera espontánea, el tirón de la pequeña pantalla, fue Pedro Sánchez. El PSOE era objeto de una dura crítica por parte del presentador Jorge Javier Vázquez, votante socialista, decepcionado por la barbarie del Toro de la Vega, en Tordesillas. De repente, en directo, en el programa Sálvame, se recibió la llamada de Sánchez, comprometiéndose ante los espectadores a llevar una propuesta contra el maltrato animal al Congreso de los Diputados. “Es algo que demuestra que ha cambiado la mentalidad de los políticos, que quieren mostrarse como líderes dignos de confianza”, añade Pastor.

Un nuevo lenguaje

“Hay que ir a debates sesudos, pero también al programa de María Teresa Campos”, subraya Jorge Galindo, de Politikon

Con Ciudadanos y con Podemos ha surgido otra forma de hacer y de hablar de política. Es una nueva generación que quiere demostrar que se puede hacer las cosas de manera diferente. Es lo que opina la catedrática de comunicación política de la Universidad Complutense de Madrid María José Canel. “Están más presentes en redes sociales, en nuevos formatos de televisión; no temen exponerse, y además los estudios muestran que la gente valora no solo la gestión sino los procesos con los que el político ha obtenido esos resultados”.

En su opinión, los nuevos candidatos son más proclives a escuchar, al diálogo y eso ha hecho que todos los partidos políticos se sumen a esta corriente de proximidad al ciudadano. “Se demanda un líder que gestione y resuelva problemas y que los soluciona escuchando”, añade Canel, que ve en todo este fenómeno algunos riesgos, como el de la excesiva visibilidad, que puede generar que el ciudadano se sienta invadido; o el de la falsedad, por no haber elegido el foro adecuado y al candidato se le pueda ver incómodo o no sepa responder a alguna pregunta.

Por todo ello, el expolítico y profesor de Deusto Business School, Iñaki Ortega, recomienda prepararse bien todas las intervenciones públicas, sobre todo ante las cámaras de televisión. Yrecuerda el batacazo que se pegó el popular Manuel Pizarro, expresidente de Endesa, cuando mantuvo un cara a cara con el socialista Pedro Solbes en las elecciones de 2008. “Ahí se demostró cómo un profesional de gran talento fracasó ante la eficacia y oficio de Solbes, que se había preparado el debate”, señala Ortega, quien afirma que “no hay que perder el miedo al medio”.

Buscar nuevos canales para comunicar el mensaje forma parte de la evolución lógica de los medios de comunicación. “Hace 30 años, la opinión, la estructura de la ideología y su relación con el voto se articulaban a través de organizaciones más estables con mayor capacidad de aglutinar preferencias”, explica el sociólogo Jorge Galindo, editor de la web Politikon. Así, por ejemplo, la relación sindicato, Casa del Pueblo y cabecera de periódico era muy fuerte. Pero los sindicatos han perdido fuerza, “igual que lo ha hecho la Iglesia, punto de encuentro para la democracia cristiana”, subraya Galindo. Las opiniones se fragmentan, la gente busca referencias en otros lugares.

Una partida de ajedrez a ocho manos

Mariano Rajoy, en el programa de La 1
Mariano Rajoy, en el programa de La 1 "En tu casa o en la mía", que presenta Bertín Osborne

La campaña electoral que acaba de arrancar trae consigo novedades. El sistema de partidos se ha abierto, sumando dos nuevas formaciones a la pareja que se ha turnado en el Gobierno durante las últimas décadas. Asimismo, las encuestas señalan un alto número de indecisos. Estos dos factores harán que la recta final cobre más importancia que en otras ocasiones.

“Mercado laboral, desigualdad, corrupción, Cataluña y educación serán los principales ejes de debate en los que habrá más interacción”, opina Jorge Galindo, sociólogo, investigador de la Universidad de Ginebra y editor de la web Politikon.es. Es bastante probable, no obstante, que el PP no entre en discusiones, postura que asumen tradicionalmente los partidos que acuden a las urnas desde el Gobierno.

En este contexto, no todos los partidos tienen demasiado clara su estrategia para las tres semanas próximas. Esto es lo que se puede esperar de las cuatro formaciones que dominarán el hemiciclo tras el 20D.

PP
“El Partido Popular ha sido hasta ahora la formación más consistente a nivel estratégico”, sentencia Galindo. Su principal objetivo es sacarle el máximo número de cuerpos posibles de distancia al segundo en liza, sea quién sea, para poder maximizar la cantidad de escaños a nivel provincial en el momento del reparto.

Esta premisa les lleva a seguir una estrategia conservadora. “Compiten contra sí mismos, tienen que movilizar a sus votantes. De ahí, el tono de su discurso: sentido común, no es momento de experimentos raros, hay que seguir por donde íbamos...”.

En esta idea se inscribe también la decisión de no ir al debate a cuatro organizado esta semana por El País. “Desde el punto de vista estratégico, creo que fue un acierto, aunque a nivel ciudadano sea reprobable”, apunta el editor de Politikon.es. Sí veremos a Soraya Sáenz de Santamaría en el debate de A3Media del próximo lunes. “Volver a rechazar un debate sería costoso en imagen pública. Además, el PP no necesita apelar a los jóvenes, no son su target, pero sí a las mujeres”.

C’s
La formación catalana basa su estrategia en ofrecerse como el cambio responsable. “Se presenta a Albert Rivera como a una persona que, aun siendo joven, es de fiar y que, pese a que quiera cambiar las cosas, tampoco va a iniciar una revolución. Lo que se conoce como un chico bien”, subraya Galindo. 

Si el votante tipo del PP es mayor, los de Ciudadanos son jóvenes (menos de 40 años) y “están preocupados por la economía, pero no se sitúan entre los que peor lo han pasado”. Están acaparando el voto joven de centro derecha porque “Ciudadanos habla de cambios que el PP no está dispuesto a ofrecer”.

Podemos
El partido liderado por Pablo Iglesias tiene una estrategia aparentemente menos definida que la de PP y C’s. “Han hecho un viaje al centro de ida y vuelta, y tras probar las aguas de la centralidad han tenido que volver a la izquierda”, resume Galindo.

Apela fundamentalmente a los jóvenes. “Sus votantes no son perdedores de la crisis, pero sí gente que tenía ciertas expectativas que no se han visto cumplidas y a la que ahora le preocupa su situación económica”, describe este experto en comportamiento electoral. Es también la formación que más partido le está sacando al eje de la corrupción.

PSOE
Son, en opinión de Galindo, los que parecen estar más perdidos. En el cara a cara han recurrido a destacar logros pasados. “Tienen contrincantes por la derecha y por la izquierda, igual que C’s, pero la diferencia es que estos van hacia arriba en vez de hacia abajo”. Los socialistas pierden votos, pero no saben de dónde. Eso hace que su mensaje sea más difícil de articular. “Se vio en el debate de El País: hubo momentos en los que el discurso de Pedro Sánchez no tenía conexión con lo que allí se estaba hablando. Además tenía que discutir con sus contrincantes sin mencionarles, porque si lo hacía les ponía a su nivel”. Tampoco olvidar que también deben lidiar con el PP.

Conclusión: “Hay que ir a debates sesudos, como el que moderó el periodista Carlos Alsina en la Universidad Carlos III, pero sin dejar de acudir al programa de María Teresa Campos o al de Bertín Osborne”. Cuestión distinta es ir a uno de esos platós y no reaccionar si el presentador lanza comentarios machistas.

Por muy cómodo que sea el ambiente, la televisión no es un medio en el que relajarse.

Normas
Entra en EL PAÍS